«La Virgen de la Guía es mi vida»

Portugalete ha dado comienzo a la fiesta de la Virgen de la Guía. /P.Urresti
Portugalete ha dado comienzo a la fiesta de la Virgen de la Guía. / P.Urresti

El presidente del club de danzas Berriztasuna lleva casi 50 años organizando la fiesta, que este lunes reunió a miles de personas en Portugalete

AZAHARA GARCÍA

47 años, más de la mitad de su vida, lleva Javier Larrea organizando lafiesta de la Virgen de la Guía, que este lunes reunió otra vez en el casco viejo de Portugalete a miles de personas. «Esta fiesta es parte de lo que soy», aseguraba el presidente del club de danzas Berriztasuna, sobre el que volvió a recaer la responsabilidad de que todo saliera bien. A pesar de la experiencia, los nervios eran palpables. Fue el primero en llegar a la capilla del convento Siervas de María. De allí partió la procesión que, alrededor de las 10.30 horas, trasladó la talla hasta la basílica de Santa María, donde se celebró una misa en su honor. «Le he dicho al cura que no se alargue demasiado para que no se descuadre el programa», explicaba Larrea.

Una vez terminada la homilía, la Virgen volvió a salir en procesión hasta el embarcadero. Allí la esperaban los veteranos del club de remo San Nicolás. Siempre tras ella, controlando que todo saliera según lo previsto. Este año, el recorrido con la Guía al hombro lo hicieron «cuatro hombres y cuatro mujeres, turnándose para descansar». Entre ellas se encontraba Begoña Velasco, que la paseaba por primera vez. «Estoy muy emocionada, es una ilusión muy grande». admitía.

El presidente del club de danzas Berriztasuna ratificaba «lo agradable» que es «poder decirle a un portugalujo que va a ser una de las personas que portará la talla, porque todo el mundo quiere llevarla». «Con 83 años que tengo puedo decir que esta fiesta es mi vida, pero también una parte muy importante para la villa», puntualizó.

Como ya ocurriera el año pasado, la procesión por la ría del Nervión corrió a cargo de los veteranos del club de remo San Nicolás que esperaron la llegada de la Virgen en formación y con los remos en alto. De nuevo en tierra, Javier vivía uno de los momentos más emotivos, porque sobre las 13.30 horas la Virgen regresaba a la hornacina en la que desde lo alto preside la calle Coscojales. Y no pudo reprimir las lágrimas al observar con orgullo a la multitud que se congregó en la plaza del mercado para rendirle todos los honores. «Ver tanta gente y, sobre todo, tanta juventud y tantos menores, es algo impresionante. Hay que trabajar para que estas criaturas salgan adelante siempre», señalaba.

Homenaje a los scouts

Junto a la Virgen, también recibió su particular homenaje el club de scout Belatzak por su 50 aniversario. «Después de tantos años trabajando para la gente del pueblo es muy bonito presenciar este agradecimiento», reconoció Irene Rubia. Mientras, el rostro de Javier se iba destensando, porque la procesión había sido un éxito. La diversión para el resto de la jornada ya quedaba en manos del público.

«Después de comer volveré a salir un rato, pero ya más tranquilo. Luego, a las ocho de la tarde, iré a ver el encuentro de las corales para descansar del todo», reconocía el presidente de Berriztasuna. Aunque quienes le conocen saben que no se relajará del todo hasta que compruebe que la multitudinaria fiesta portugaluja se ha cerrado sin ningún incidente.

Mientras el organizador de la fiesta se retiraba por unas horas, el público hizo todo lo posible para no defraudarle. El programa, plagado de actividades para todos los gustos, facilitó mucho la tarea. La bajada de fanfarrias abrió la veda a la diversión sin límites. «Lo mejor que tiene este día es que hay un ambiente estupendo», declaraba Iker Pérez, que ha vivido la fiesta «desde que era pequeño y mis padres me sacaban a la procesión».

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