«Es indignante que dejaran en libertad a los 'Kay', se veía venir que volverían a delinquir»

El estado en el que quedó el estanco de Iñaki García, en Ugao-Miraballes, después del robo. / IÑAKI GARCÍA

Víctimas de la banda muestran su «enfado» por la reincidencia de estos delincuentes, como habían advertido, y piden más protección a la justicia frente a los robos

Ivia Ugalde
IVIA UGALDE

La noche del 10 de diciembre de 2017 la lleva grabada a fuego en su memoria Iñaki García Uribe. «Me robaron el alma. No me he recuperado», asegura al recordar el asalto perpetrado por la 'banda del Kay' en el estanco que acababa de inaugurar apenas diez días antes, Udiarraga Estankoa, en Ugao-Miraballes. Desde el lunes, sigue cada paso del operativo que lleva a cabo la Ertaintza en un monte de Zeberio para dar con el grupo, que habría vuelto a reincidir tras ser imputados hace apenas dos meses por 80 asaltos en bares, estancos y otros negocios de Bizkaia y territorios limítrofes.

Gráfico: El Correo

Los seis meses previos a ser víctima del asalto, García, etnógrafo de la Sociedad Aranzadi, había trabajado intensamente para presentar en sociedad su nuevo local. Ilusionado, organizó un evento al que acudieron amigos, vecinos del pueblo, actores y personalidades de la cultura. Quería dejar atrás la pesadilla que había vivido años antes, cuando el anterior inmueble en el que tenía su estanco fue desvalijado tres veces. El sosiego, sin embargo, le duró poco más de una semana.

Esa noche, de «vientos huracanados», un coche embistió la cristalera de su negocio y miembros de la banda, tal y como García recuerda, se apropiaron de «20.000 euros en tabaco» en «menos de 8 minutos». «Me han robado cuatro veces y tres estoy seguro que han sido los 'Kay'», sostiene, convencido, por el 'modus operandi', con alunizaje y en muy poco tiempo para darse a la fuga. Ahora, con la noticia de que el grupo ha vuelto a delinquir tras quedar en libertad, una sensación de rabia le invade.

«Yo lo que he hecho es acordarme de jueces y políticos, porque estos últimos hacen las leyes. El garantismo judicial a estos ladrones no puede continuar», explica, impotente por «la desgracia de no tener una judicatura con un mínimo rigor de la seguridad de nuestros comercios». «Los 'Kay' son los delincuentes vascos que más peligro tienen», señala, sin poder entender la decisión que les ha permitido volver a estar en libertad apenas dos meses después de haber sido imputados por tan alto número de delitos.

«Es el mundo al revés, el colmo de los que pagamos impuestos que venga un juez y saque a estos individuos que no saben hacer otra cosa que robar», asegura, enfadado, y angustiado por el problema que sufren los estancos. No en vano, de los 400 que hay en Bizkaia, 300 han sido objeto de atracos. Uno de estos negocios, indica García, ostenta el récord, con once asaltos, le siguen varios con siete, otros con cinco y el del propio Iñaki, con cuatro, que ahora ha «bunkerizado» su establecimiento.

Para García está claro el por qué del drama de los estancos. «Somos las joyerías del siglo XXI. El único comercio en el que se roba por pedido», subraya, con la certeza de que los robos se preparan con gran antelación. Las mercancías sustraídas permiten a las bandas «contar con liquidez económica en menos de tres horas», ya que los tabacos se venden con facilidad en el «mundo de la noche», «en pubs y discotecas», a precios más bajos de los establecidos.

«Es algo que se veía venir»

El malestar de García tras lo sucedido con la 'banda del Kay' lo comparte también Héctor Sánchez, abogado de formación y gerente de la Asociación de Hostelería de Bizkaia. «A mi me genera indignación, enfado y tristeza porque es algo que se veía venir, que volvieran a delinquir, y acertar en este tipo de temas no es agradable», sostiene, al tiempo que pide que se busque una solución. «No puede ser que esta situación se dé repetidamente. Cuando se trata de gente que sigue delinquiendo, como en este caso, se llega a un punto en el que es necesario que los propios legisladores y la sociedad civil hagan su propia reflexión».

«Entiendo que en la medida en que son reincidentes, la 'banda del Kay pase esta vez un tiempo en la cárcel. Que el peso de la ley caiga sobre ellos, pero esta vez de verdad», apunta Sánchez, que aboga por «medidas más duras, porque se ha sido condescendiente y esto no ha dado resultado». Y como prueba, señala el caso de los dos bares de Durango y Portugalete en los que intentó robar la banda tras recuperar la libertad. García coincide en que los atracadores deben pagar de forma consecuente por sus delitos. «Ertzainas que están buscándoles dicen que como les suelten otra vez, va a ser el juez el que les busque corriendo de noche por los montes de Zeberios», afirma, en alusión al operativo que desarrollan los agentes desde el pasado lunes.