Colas de media hora para cambiar cita y consultas sin médicos en los ambulatorios

Las colas para cambiar cita en los ambulatorios del País Vasco se sucedieron con motivo de la huelga convocada por los sindicatos para reclamar más personal. /PANKRA NIETO
Las colas para cambiar cita en los ambulatorios del País Vasco se sucedieron con motivo de la huelga convocada por los sindicatos para reclamar más personal. / PANKRA NIETO

Los sindicatos sanitarios cifran en el 60% el seguimiento de la huelga, que Osakidetza reduce al 35% de la plantilla

bilbao. Consultas vacías, colas de más de 30 minutos en algunos ambulatorios para cambiar la cita y usuarios resignados. Esta escena se repetía ayer en muchos de los 320 centros de salud del País Vasco. Sus cerca de 5.000 profesionales estaban llamados a la huelga –la tercera desde abril– y el seguimiento fue notable, aunque desigual en función de los ambulatorios. En algunos como los de Durango, Getxo o Basauri, el respaldo fue mayoritario. Lo mismo ocurrió en el bilbaíno de Rekalde, donde solo se cubrieron los servicios mínimos y los pacientes tenían que esperar más de media hora en la mañana de ayer para que el escaso personal administrativo presente les cambiase la cita. Una espera que la mayoría llevaba con resignación al entender, como decía uno en la cola, que «tienen toda la razón en lo que piden».

En otros ambulatorios, en cambio, la situación se asemejaba más a la de una jornada normal que a la propia de un día de huelga. Este fue el caso de centro de salud de Portugalete ubicado en la calle General Castaños o del bilbaíno de Basurto. En este último además se reforzó el personal de auxiliares administrativos para evitar que se acumulasen grandes colas.

Esta tercera huelga de la Atención Primaria ya no ha cogido por sorpresa a la mayoría de los usuarios. Muchos incluso habían optado por cambiar su cita con anterioridad para evitarse el trance de ayer. Un ejemplo fue el centro de salud de Ondarroa. Allí los médicos que acudieron a su puesto de trabajo no tuvieron que cubrir la ausencia de sus compañeros, salvo en casos muy puntuales.

El paro de ayer, impulsado por la plataforma Lehen Arreta Arnasberritzen y secundado por los sindicatos Satse, ELA, LAB, CC OO, UGT y ESK, tuvo un seguimiento del 60% según los convocantes, con especial incidencia entre los facultativos. Desde Osakidetza se cifró su respaldo en un 35% de la plantilla. Los que sí funcionaron a pleno rendimiento fueron las urgencias previstas por los servicios mínimos y los Puntos de Atención Continuada (PAC), donde se derivaron numerosos pacientes que precisaban ser tratados cuanto antes.

Piden 400 médicos más

El motivo que llevó ayer a cerca de 3.000 sanitarios, según los sindicatos, a secundar el paro fue la situación que afecta a todas las categorías profesionales de los centros de salud. «Faltan médicos, enfermeras, administrativos... En todas las áreas estamos cojos de personal para tratar a una población que cada vez es más mayor y necesita más atención sanitaria», explicó Ángela Fuentes, médica de familia que trabaja en la Margen Izquierda. No es extraño ver a facultativos y enfermeras que atienden a medio centenar de personas al día o más, «y cuando vamos por el paciente número 60 tenemos que frotarnos los ojos para asegurarnos de que no se nos pase nada», añadió una veterana compañera auxiliar de enfermería que acumula ya 35 años de trabajo en centros de salud vascos.

Hay médicos con cerca de 1.500 cartillas a su cargo, muchas de ellas de ancianos, y reclaman que se reduzcan a un máximo de 1.200. La única manera de hacerlo es contratando a más médicos. 400 es una cifra que consideran ajustada a las necesidades. En el caso de las enfermeras la situación es aún peor ya que el ratio no llega a ser de uno a uno con respecto a sus colegas facultativos.

ELA culpa a Osakidetza de no plantear «medidas de futuro para resolver el problema». «Es urgente aumentar el presupuesto de la Atención Primaria, dotarla de recursos humanos suficientes en todas las categorías, racionalizar las cargas de trabajo y terminar con la contratación temporal abusiva». Su portavoz Esther Saavedra pidió a Osakidetza que «mueva ficha porque hasta el momento no ha puesto soluciones encima de la mesa. Si no lo hace, seguirán las huelgas en otoño». Desde LAB también incidieron ya el viernes que esta última huelga «no será la última».

Desde el Departamento de Salud, aunque respetan el paro, consideraron que «no está justificado, ya que el Gobierno está adoptado medidas para canalizar la situación». Entre ellas la contratación de 86 médicos y enfermeras entre este año y el próximo o cubrir este verano «3.000 jornadas más que en el de 2018».