Vitoria cierra por seguridad los frontones de Mendizorroza sin fecha de reapertura

El frontón Ogueta es el recinto que acoge los mayores acontecimientos deportivos en el complejo Beti Jai de Mendizorroza. /Rafa Gutiérrez
El frontón Ogueta es el recinto que acoge los mayores acontecimientos deportivos en el complejo Beti Jai de Mendizorroza. / Rafa Gutiérrez

La clausura afecta a cientos de deportistas y usuarios de cursillos municipales y llega después de agotarse las moratorias de uso del Gobierno vasco

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

Quien se acerca al complejo Beti Jai de Mendizorroza -a los frontones, como se les denomina de forma común- con la sana intención de hacer deporte se encuentra de bruces con las puertas cerradas y un cartel que avisa de la incidencia. Sin ninguna otra explicación. Eso sí, la nota municipal emplaza al usuario a desplazarse a la lejana cancha de Lakua si sigue decidido a ejercitar su cuerpo y, faltaría más, le pide disculpas por las molestias.

En realidad, las instalaciones llevan cerradas al público desde el 10 de agosto, a las pocas horas de que concluyera la feria de pelota de La Blanca, uno de los grandes acontecimientos del año en un recinto que se completa con el campo de fútbol, las piscinas y el viejo polideportivo. Un complejo que parecía a la altura de una ciudad hasta ahora modélica en lo deportivo, pero que ha revelado un gran lunar. El Ayuntamiento se ha visto obligado a interrumpir un servicio con alta demanda diaria y clausurar el complejo, sin fecha de reapertura, por razones de seguridad. Tiene que abordar de forma urgente una profunda reforma en este sentido -se llegó a cifrar su presupuesto en un millón de euros-, pero aún no sabe cuándo lo hará. No hay proyecto ni plazos de ejecución. Tampoco se conoce su arranque ni, por descontado, su final.

Hace años que los frontones, inaugurados en 1979 y sede en 1986 del mejor Mundial de Pelota Vasca de la historia, estaban bajo sospecha por no ajustarse a la nueva normativa de protección y evacuación de recintos deportivos cerrados. En el cercano pabellón se actuó en 2016, porque de lo contrario la celebración del Festival de Jazz hubiera corrido serio peligro. En este tiempo se ha permitido la utilización del Beti Jai gracias a sucesivas moratorias que ha concedido el Departamento de Juegos y Espectáculos del Gobierno vasco, adscrito a Seguridad. «Pero ya no hay más permisos», sostienen fuentes oficiales. Y toca echar la llave mientras se abordan distintas alternativas y soluciones.

Implicados

El cese de la actividad en Mendizorroza ha pillado desprevenidos a federaciones, deportistas, usuarios y espectadores, a pesar de que el Ayuntamiento conocía desde hace años que en algún momento tendría que impedir el acceso y la utilización de los frontones. «La obra se ha retrasado mucho más de lo deseable por su complejidad. Es un edificio antiguo y, desde un punto de vista técnico, no es fácil actuar en él», se justifica el Ayuntamiento.

Los afectados por el cierre son cientos de personas. La Federación Alavesa de Pelota, cuya sede se ubica justamente en los bajos del edifico, figura entre los grandes damnificados por el volumen de partidos y torneos que organiza a lo largo del año en las distintas canchas. «No tenemos apenas información. Sabemos que no se pueden usar y que tendremos que llevar nuestras actividades a otros frontones de la ciudad. Pero tampoco es fácil porque algunos ya están saturados de por sí», desvela una fuente autorizada.

Pero no solo los pelotaris en sus diferentes ramas y los pelotazales están a verlas venir. El amplio complejo de Mendizorroza ofrece servicio a jugadores de squash, a halteras y a deportistas aficionados que simplemente acuden a él a consumir energía en su gimnasio. Quienes utilizan el recinto, en su mayoría abonados al Servicio de Deportes, deben hacerlo previa reserva. Ahora, la web destinada a tal fin impide cumplir con los pasos. Pero también se cuentan por cientos las personas que han visto cómo sus cursillos del programa de actividades del Ayuntamiento se quedan sin espacio y, en algunos casos, sin opción. Hasta quince cursos son los afectados, desde gimnasia de mantenimiento hasta yoga, batuka-mix o aeróbic, entre otros.

Perjuicio

«Los técnicos están haciendo todo lo posible por redirigir el máximo de actividades», aseguran desde Deportes. En los últimos días se están sucediendo las llamadas a los afectados para ofrecerles alternativas, si las hay. «El Ayuntamiento es consciente del perjuicio momentáneo ocasionado a los usuarios, a quienes pide disculpas». Pero al mismo tiempo les pide «calma». «Estamos convencidos de que lo prioritario era poner por delante la seguridad».

El Consistorio trabaja en un proyecto técnico que garantice la protección del recinto y le permita reabrirlo por un espacio corto de tiempo, hasta que se defina el desarrollo de la necesaria reforma. Luego, ya sí, el cierre será definitivo.

Los tres rocódromos, sin servicio hasta enero

Los tres rocódromos municipales permanecerán cerrados como hasta ahora y no recuperarán su actividad antes de 2019. Las paredes de los centros cívicos de Ariznabarra y Hegoalde y la nueva de Salburua, cuya inauguración estaba prevista para septiembre, seguirán sin atención después de que quedara desierto por dos veces el concurso para su adjudicación. El Ayuntamiento está obligado por ley a presentar un tercer pliego para su licitación y a aguardar a que una empresa se haga con la nueva adjudicación si cumple los requisitos. Fuentes municipales confirmaron ayer que «en el mejor de los casos» habrá que esperar a enero de 2019.

Mientras, y en vista del quebranto ocasionado a los escaladores, el Servicio de Deportes busca una alternativa que palíe la suspensión de la actividad. Así, está negociando con las federaciones alavesa y vasca de montaña que se hagan cargo de forma temporal de los 'boulders' para, eso sí, uso exclusivo de deportistas federados. Por delante les queda un calendario de competiciones que les exige preparación. En ningún caso se reanudaría el servicio para usuarios aficionados. Se ha contemplado también la firma de un contrato menor con la adjudicataria anterior para que ofrezca una atención específica en un único rocódromo y con unos horarios muy limitados, pero presenta más inconvenientes que ventajas.

El cierre de los dos rocódromos y la imposibilidad de estrenar un tercero provocaron una ola de quejas entre los escaladores.El Ayuntamiento achaca la falta del servicio a los dos concursos fallidos. Solo se presentó la empresa precedente, que pidió más horas para atender las instalaciones.

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