Una vida de ilusión por arte de magia

De padre aficionado a la magia, D'Albéniz es uno de los vitorianos más internacionales. A su corta edad (19 años) tiene claro que «se puede vivir» del ilusionismo con mucho trabajo./Rafa Gutiérrez
De padre aficionado a la magia, D'Albéniz es uno de los vitorianos más internacionales. A su corta edad (19 años) tiene claro que «se puede vivir» del ilusionismo con mucho trabajo. / Rafa Gutiérrez

Los ilusionistas de Vitoria se alejan del tópico de la chistera y el conejo en una disciplina cada vez más reconocida

Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

De salón, de calle, de grandes ilusiones. Infantil, familiar o de cerca. Hay tantas vertientes como niveles para dejar al respetable con la boca abierta. Y sí. «Se puede vivir de ello». Al menos, esa es la respuesta de cuatro de los cinco artistas locales que muestran sus fascinantes ejercicios a El CORREO con motivo del festival Magialdia.

D'Albéniz, especializado en manipulación de cartas –la modalidad «más complicada»–, es una de las figuras más relevantes del ilusionismo de España. Con tan sólo 19 años es Premio Nacional de España y ha participado en certámenes de prestigio como el Mundial de Magia, celebrado en Corea del Sur, y el Europeo de Inglaterra. Destaca la preparación y el amplio número de materias –psicología, matemáticas, artes escénicas– que sumadas a la práctica convierten a alguien en un profesional. ¿Las 'mates' para qué les sirven? «Hay muchos juegos en los que tienes que tener velocidad mental para un cálculo. Por ejemplo, en el mentalismo se utilizan mucho», afirma el joven, que considera la parte escénica como «el 50% del trabajo». Un profesor de ópera ha sido su último maestro. «Con la voz también puedes jugar». En su caso, al más alto nivel, lo profesional se funde con lo personal. «Estoy ensayando todo el día». Su padre le enseñó a realizar los primeros trucos.

Festival Magialdia

Espectáculo para escolares.
Primera sesión (a las 9.30 horas, y repetición a las 11.00). Espectáculo 'Splendour' de César Bueno y dirigido a alumnos de diferentes colegios. Hoy, en el Teatro Federico García Lorca (centro cívico de Lakua).
Magia en el tranvía.
Pequeños espectáculos con paradas en Angulema y Parlamento (a partir de las 19.00).
Feria profesional.
Más de 400 personas dedicadas al mundo de la prestidigitación se han apuntado a la Feria Mágica, que se celebra los días 21, 22 y 23 de este mes en el Palacio Europa.

«Se puede vivir de la magia. Tienes que buscarte un hueco», indica Imanol Pérez de Albéniz. «Es un arte y en este mundo muchas veces quien mueve los hilos ni es ni ha sido artista. Es el único problema que veo».

El mejor truco de un prestidigitador es el ensayo. Asier Kidam (34 años) tiene tatuado en su brazo desde hace años la figura de Cardini de levita y precursor de la manipulación de cartas que simulaba en sus números cómo la magia le llegaba por casualidad. En su caso, un hechicero hizo desaparecer una moneda y la hizo aparecer detrás de su oreja cuando tenía siete años. Eso le marcó. Identifica sus comienzos con una fase obligatoria por la que pasan todas las aficiones: fallas y te descubren. «Hay muchos que lo dejan y quienes por cabezonería seguimos», afirma Kidam, quien no recuerda cuál fue su primer sueldo exactamente. «Supongo que sería un cedé y un queso cuando tenía 15 años con un número en una ikastola o algo así». Confiesa que es un mundo «muy individualista».

Linaje (57 años) y Patxi (44) llevan varios años residiendo en Miranda del Ebro. Viven 'Enmagiados'. Asier Kidam (34 años), admirador del mentalista británico Derren Brown, confiesa que su mejor truco lo tiene «siempre a mano». El Mago Goyo (31 años) lleva ocho años en Vitoria. Hace magia de cerca y familiar. «Un poco de todo». En la actualidad prepara un número de escapismo. / Rafa Gutiérrez

«Cuando empiezas le pegas a todos los palos», apuntan Patxi (44 años) y Linaje (57, de Ocio, Álava). En la actualidad se dedican a la magia de calle e infantil, respectivamente. Tienen un número conjunto ('Enmagiados'). Y una agenda apretada. «Cada vez hacemos más bodas y nos llaman más de festivales». Se consideran 'showmans' y han visto cómo la tecnología ha revolucionado la profesión. «Hace no tanto nos teníamos que hacer 300 kilómetros para que un mago de Santander nos enseñara a sacar una paloma de un pañuelo. Ahora hay vídeos y todo es más fácil». También observan otros cambios: «En muchos festivales han erradicado el uso de animales vivos en espectáculos. Te tienes que reinventar», señalan. Ellos priman la diversión a la sorpresa y opinan que la profesionalidad no está reñida con el talento. «Eres profesional cuando tienes que estar en el régimen de autónomos para hacer facturas. Eso implica que vives de esto».

Goyo (31 años, Valladolid) lleva viviendo 8 años en Vitoria. Compagina su afición con todo tipo de trabajos –electricista, camarero...–. «Lo importante es ver que alguien acaba ilusionándose». No se obsesiona con ganarse el pan con ello. «Mi padre me hacía trucos de pequeño y descubrí hace 4 años que en la biblioteca de La Florida había muchos libros de magia. Me puse a leer, estudiar y hasta ahora. No podría vivir sin esto».

Magialdia pone en marcha su 30 edición en el tranvía

El festival Magialdia es la cita del sector más veterana de España. Con 30 ediciones a sus espaldas, se encuentra en lo más alto del circuito y arranca hoy mismo con el habitual programa destinado a público escolar y magia en el tranvía (a las 19.00 horas) en las paradas de Angulema y del Parlamento. El programa reunirá a 43 artistas internacionales hasta el 23 de septiembre. Tanto D'Albéniz, quien recuerda que la cita ha sido la mejor ocasión para ver a reconocidos artistas, como Asier Kidam, han participado en el festival.

«No había visto a nadie hacer magia en un teatro hasta entonces», señala Kidam, quien participó como parte del plantel en Magialdia el año pasado con diez actuaciones para escolares (alrededor de 3.000 espectadores). «Fue especial». También el mago Patxi y Linaje comparten que se trata «sin duda» de uno de los festivales de referencia y recuerdan con especial cariño actuaciones de artistas como Otto Wesley o Dan Sylvester. Por su parte, Goyo confiesa que tiene ganas de ver a Miguel Muñoz y Héctor Mancha, dos ilusionistas españoles que han recibido el mayor galardón internacional (Fism) en 2015 y 2018.