Drones agrícolas de precisión

Los drones se usan cada vez más en tareas agrícolas para aplicar productos fitosanitarios, pero requieren una titulación específica. /SANDRA ESPINOSA
Los drones se usan cada vez más en tareas agrícolas para aplicar productos fitosanitarios, pero requieren una titulación específica. / SANDRA ESPINOSA

El primer piloto vasco para aplicación de productos fitosanitarios defiende su uso contra la banda de los pinos o la avispa asiática

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

La tecnología ya está a punto de irrumpir en los tratamientos agrícolas para cambiar la forma en la que se entiende el cuidado de las vides, de los pinares, de las plantaciones de hortalizas. Llega la agricultura 4.0. Ahora, lo más frecuente es ver a una persona cargada con una pesada mochila o a los mandos de un tractor para tratar de acabar con las plagas y enfermedades que amenazan las cosechas. Esto está a punto de cambiar porque los drones han llegado para quedarse. Reducen la cantidad de producto, son más eficaces y precisos en su aplicación, hacen más llevadero el trabajo y evitan contactos que pueden ser perjudiciales para la salud.

Las empresas deben estar registradas en el Ministerio de Agricultura como aplicadoras fitosanitarias y a finales de este verano, se sumará a ellas Tekdroneko, tras la que está Pako Velarde. Este amurriano es el primer piloto vasco de drones con titulación para aplicar estos productos y se cuenta entre la media docena que hay a nivel estatal.

Todo comenzó como una afición que sirvió para que Velarde descubrir al potencial de éstos aparatos. «Pensé en un sistema para acabar con los nidos de avispa asiática, que suelen estar en lugares inaccesibles». Llegó tarde, porque una empresa sevillana ya ha patentado una pértiga que se despliega desde el dron, colocado a la altura del nido, e inyecta un producto que acaba con ellas en poco tiempo. Además de hacer frente una de las mayores amenazas que acecha a las abejas melíferas, los drones tienen un enorme potencial.

Bandas del pino

Velarde asegura que podrían ser muy eficaces para acabar con los hongos de banda de los pinos insignis que están diezmando las plantaciones del País Vasco. «Se nos considera medios aéreos», explica, pero el uso del drones no tiene nada que ver con la fumigación con avionetas o helicópteros. Son aparatos que podrían resultar mucho más eficaces para acabar porque son mucho más precisos. De momento, sólo se ha autorizado el tratamiento desde tierra, pero resulta complicado alcanzar las copas de los árboles, donde se desarrolla el hongo. Un inconveniente que podría resolverse fácilmente con un dron. «Hemos hecho pruebas con agua en Baranbio y los resultados son esperanzadores», asegura el piloto, que defiende la escasa afección medioambiental que tiene el tratamiento.

Él lo aclara señalando que «se aplica muy poca cantidad de producto y de forma muy precisa, a unos tres metros de altura para no dañar las plantas. Se limita a la superficie de la finca porque se introducen las coordenadas en el aparato. Es menos contaminante para el medio y para las personas y mucho más barato que tractores o avionetas. Ni siquiera hace falta entrar en el terreno, se puede aplicar a distancia», explica.

Las primeras experiencias ya se han realizado en viñas de txakoli alavés con un aparato que carga diez litros de producto y trata cuatro o cinco hectáreas cada hora. Los resultados son muy satisfactorios y los txakolineros esperan una nueva demostración cuando la viña alcance su máximo desarrollo para comprobar su eficacia. «Ponemos testigos de papel hidrosensible porque las aplicaciones son de nanogotas, casi inapreciables».

El tratamiento se realiza en las copas, en zonas acotadas y sin apenas afección ambiental. / SANDRA ESPINOSA