El Correo

Una señal de radio extraterrestre intriga a los astrónomos

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Antenas del radiotelescopio Allen / Colby Gutierrez/Kraybill

  • Un radiotelescopio ruso captó hace un año una extraña emisión que procede aparentemente de una estrella como el Sol situada a 94 años luz

Una señal de radio, procedente en apariencia de una estrella situada a 94 años luz en la constelación de Hércules, intriga a los astrónomos del proyecto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés). El pulso, muy brusco, fue captado el 15 de mayo de 2015 por el radiotelescopio ruso RATAN-600, pero la comunidad científica internacional no ha sabido de su existencia hasta hace unos días. Por eso no fue hasta el domingo cuando el Instituto SETI apuntó el radiotelescopio Allen, situado en Hat Creek (California), hacia la supuesta fuente de la señal.

HD 164595, como se llama la estrella, es del tipo del Sol y tiene unos 6.300 millones de años. Es decir, es casi 2.000 millones de años más vieja que el Sol. Hay constancia a su alrededor de un planeta del tipo de Neptuno, pero hasta el momento no se ha detectado ningún mundo que pudiera albergar vida. La existencia de la emisión, que no se ha vuelto a captar, la dio a conocer el sábado el divulgador científico Paul Gilster en su blog ‘Centauri Dreams’. Adelantaba que el hallazgo va a discutirse en el 67º Congreso Internacional de Astronáutica (IAC), que se celebrará en Guadalajara (México) a finales de septiembre.

«Nadie está diciendo que esta señal sea obra de una civilización extraterrestre, pero merece más estudio», escribía Gilster, quien seguidamente daba a conocer especulaciones en esa línea de los astrofísicos rusos, que, sin embargo, no podían descartar una explicación convencional. Dada la potencia la señal, explicaba, los científicos que la han detectado aseguran que, si procediera de una suerte de faro cósmico, «sería de una potencia posible sólo para una civilización de tipo II Kardashov», mientras que «si se tratara de una señal de haz estrecho centrada en nuestro sistema solar, sería de una potencia disponible para una civilización de tipo I Kardashov». Una civilización de tipo II Kardashov aprovecharía toda la energía de su estrella y una de tipo I toda la de su planeta.

Violación de protocolos

Seth Shostak, astrónomo del Instituto SETI, no entiende que los rusos hayan guardado el descubrimiento en secreto desde mayo de 2015.«Los descubridores no han alertado a la comunidad SETI a este hallazgo hasta ahora, que no es lo que se espera», lamenta. Supone una clara violación de la práctica y el protocolo vigente en la búsqueda de señales de radio de civilizaciones extraterrestres. Cuando se detecta una emisión sospechosa, el protocolo establece que se informe inmediatamente a la comunidad internacional para que otros observatorios confirmen la procedencia de la señal, busquen en otras frecuencias y se descarten falsos positivos.

El ancho de banda de la señal, destaca Shostak, es mil millones de veces mayor que el usado tradicionalmente para SETI y 200 veces mayor que el de la televisión. Si se confirmara su origen extraterrestre, la emisión, débil al llegar a la Tierra, habría sido fortísima en origen. Si, a 94 años luz, unos alienígenas hubieran decidido emitir en todas direcciones, eso exigiría «cientos de veces más energía que toda la luz del Sol que llega a la Tierra», y, si se tratara de «una transmisión dirigida a nosotros», precisaría de una cantidad de energía «comparable a la que consume toda la Humanidad». Para él, además, es difícil entender cómo una civilización va a gastar tanto para contactar con nuestro sistema solar cuando nuestras señales de televisión no le han llegado y, por tanto, no tiene constancia de que estemos aquí. Shostak no puede descartar que sea una emisión alienígena, pero cree que, con lo que se sabe, «hay otras muchas explicaciones plausibles», incluyendo una interferencia de radio terrestre.