La estación de Abando tendrá tres plantas subterráneas y el acceso junto a la vidriera

El proyecto respeta la cubierta, de 192 metros de longitud, que aporta «personalidad» a la estación y tiene gran valor industrial./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El proyecto respeta la cubierta, de 192 metros de longitud, que aporta «personalidad» a la estación y tiene gran valor industrial. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Los gobiernos central y vasco y el Ayuntamiento de Bilbao presentan hoy el proyecto definitivo para el acceso del TAV a la ciudad. Las obras arrancarán en 2020

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

Justo un año después de firmar el pacto para impulsar las obras de los accesos del Tren de Alta Velocidad (TAV) a las capitales vascas, las instituciones ya tienen listo el proyecto de la futura estación de Abando. Lo presentan esta mañana en Bilbao, en un acto en el que participarán el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna; la consejera de Infraestructuras, Arantxa Tapia; y el alcalde de la villa, Juan Mari Aburto. Las grandes novedades del proyecto son que la futura terminal tendrá tres plantas subterráneas, y no dos como se creía hasta ahora, y que el hall de acceso se ubicará junto a la histórica vidriera.

El panel multicolor construido en 1948 será uno de los dos únicos elementos arquitectónicos de la actual estación que van a sobrevivir a la profunda remodelación que se avecina. Según lo previsto, sobre la nueva zona de acceso a Abando se va a mantener la marquesina que cubre actualmente los andenes y parte de la playa de vías, cuyo alto valor industrial ha llevado a los técnicos a descartar su demolición. Si se cumplen los plazos previstos, las obras en la zona arrancarán en 2020 y se van a prolongar durante casi una década.

Los datos

350
millones de euros se estima que puede costar el soterramiento de la estación de Abando y su adaptación para la llegada de la alta velocidad.
La cubierta se mantiene
El característico tejado con forma de hangar de Abando será, junto a la vidriera, el único elemento arquitectónico de la actual terminal que sobrevivirá a las obras de reforma. Cubrirá el nuevo acceso.
2028
Aunque el objetivo es que la nueva estación esté terminada en 2023, cuando se pretende inaugurar la ‘Y’ vasca, las obras de urbanización del espacio liberado en Abando durarán otro lustro.

Pese a que la negociación no ha estado exenta de discrepancias, los equipos técnicos de Euskal Trenbide Sarea (ETS) y Adif que han consensuado la solución final cerraron el acuerdo hace ya varias semanas. El resultado se desvela hoy en una rueda de prensa en la que también se anunciará el coste definitivo de las obras de Abando. Las últimas estimaciones señalaban que la operación requerirá una inversión de unos 350 millones de euros, a sufragar entre todas las administraciones. Todavía no hay un acuerdo concreto sobre la financiación y tampoco se sabe cuántas viviendas van a levantarse en los 90.000 metros cuadrados que va a liberar el proyecto al soterrar la estación y sus vías, aunque el alcalde Aburto deslizó hace algunos meses que podrían ser unas 1.200. Su venta podría generar unos ingresos de más de 100 millones que se destinarán a sufragar las obras. El Consistorio también definirá el proyecto de urbanización del entorno, que incluirá, además de pisos, un gran parque y equipamientos públicos.

Una entreplanta

Lo que sí ha podido saber ya EL CORREO es que la nueva parada de Abando tendrá tres pisos bajo tierra. La planta ‘-1’ se destinará a los servicios de Cercanías y la ‘-2’, a unos 20 metros de profundidad, a los de la alta velocidad. Entre las dos, esta es la novedad, se habilitará una entreplanta que permita distribuir con mayor facilidad el tránsito de pasajeros y, posiblemente, abrir un nuevo espacio comercial.

Respecto a la decisión de conservar la cubierta sobre el nuevo hall de acceso, los Gobiernos central y vasco asumen así la reivindicación de diferentes colectivos y colegios de arquitectos que reclamaban su mantenimiento por su valor y la «personalidad» que otorga a la estación. La idea inicial era cortar una parte -mide 192 metros de largo y 45 de ancho- para facilitar una nueva conexión entre las calles Bailén y Padre Lojendio.

De la Serna, Tapia y Aburto explicarán hoy al detalle un proyecto que abre de par en par la puerta a la siguiente fase de las labores: la elaboración del estudio informativo y el proyecto constructivo. El papeleo aún se prolongará año y medio, y será después cuando lleguen los trabajos propiamente dichos. Lo previsto es que la nueva estación esté lista para 2023, año en el que se pretende que entre en funcionamiento el TAV. Lo que no estará acabado de ningún modo para entonces es la cubierta de la terminal y la urbanización del entorno, que se alargará, como mínimo, otro lustro.

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