El Correo

Fray Francisco de Vitoria era… de Burgos

Busto a Fray Francisco de Vitoria, en la calle del mismo nombre.
Busto a Fray Francisco de Vitoria, en la calle del mismo nombre.
  • El ilustre dominico, padre del derecho internacional, tiene un monumento en el vitoriano paseo de la Senda levantado cuando se creía que era hijo de esta ciudad. Varios estudios demuestran ahora que no nació en la ciudad castellana

Esta sí que es una historia perdida, pero perdida por Vitoria como ciudad en pugna con otras. Siempre hubo controversia sobre el lugar de nacimiento de uno de los grandes pensadores de la era moderna, pero los vitorianos lo hicieron uno de los suyos y en su memoria se levantó uno de los monumentos más suntuosos. Lo inauguró el mismo Franco, el dictador. Sin embargo, los diferentes estudios sobre su biografía han demostrado que Fray Francisco no nació en Vitoria, aunque su familia sí era originaria de la capital alavesa. Lo hizo, según estos estudios, en Burgos.

Si a un vitoriano se le pregunta en la calle si sabe de dónde era Fray Francisco de Vitoria, contestará rápidamente que, naturalmente, de Vitoria, como indica su apellido. Además tiene un paseo que todo el mundo conoce y una estatua en el centro de una glorieta en la zona más noble de la ciudad. Estos argumentos pueden valer para andar por casa, pero no sirven en un debate académico.

Tal y como cuenta la historiadora Ana Arregui en un ensayo sobre esta figura editado por la Fundación Sancho el Sabio, dentro de sus Estudios Alaveses, la idea de erigir un monumento en honor de Fray Francisco de Vitoria surgió en la sociedad vitoriana y alavesa en la década de los años 20. En ese momento se produce una importante polémica en la prensa sobre el lugar de nacimiento del dominico, liderada en la parte alavesa por el jelkide del PNV Francisco Javier de Landáburu. El primer intento de erigir una estatua es de 1926. Finalmente, no se llevó a cabo, pero en 1928 hay una tentativa más organizada. Los detalles los recoge la prensa, que anima a levantar el monumento. Desde el más humilde de los vitorianos hasta el alcalde cree que el dominico es vitoriano y el primer edil en 1929, Guillermo Montoya habla de "uno de sus hijos más preclaros".

Varios artistas como Daniel González o Fructuoso Orduña presentan sus bocetos para el monumento, ante el aplauso de sectores intelectuales de la ciudad como Obdulio Uralde, Tomás Alfaro, Landáburu y Mendi. El asunto, sin embargo, no fructifica y la Guerra Civil lo paraliza todo.

En 1941 el asunto vuelve a tomar fuerza. Ana Arregui transcribe en su ensayo una carta del secretario del Ayuntamiento, Manuel de Quejana, a Ángel de Apraiz, catedrático de la Universidad de Salamanca, donde estaba domiciliada la Asociación Francisco de Vitoria –que al parecer también creía en el origen vitoriano del fundador del derecho internacional- . «Este ayuntamiento en sesión celebrada el día 3 del corriente acordó interesar (a) de la Asociación Francisco de Vitoria que el monumento en honor de aquel ilustre tratadista del Derecho Internacional Público se alce al final del Paseo que lleva su nombre en nuestro pueblo, teniendo en cuenta que aquel sabio teólogo nació en nuestra querida ciudad, aunque algunos lo pongan en duda». Como se ve en la coletilla final, las dudas persistían.

Proyecto en 1944

No obstante, es en 1944 cuando la Diputación se encarga del proyecto y pone condiciones estéticas y conceptuales al monumento, para el que no admiten la modernidad de los proyectos que se presentaron en los años treinta. A este concurso nuevo se presentaron las obras de Esteban Calleja, Obdulio López de Uralde y Enrique Sáez y, finalmente, la de Moisés de Huerta, que fue la que ganó.

La escultura de Fray Francisco de Vitoria, sin cabeza por el mal estado de la piedra, en 2002. José Montes

La escultura de Fray Francisco de Vitoria, sin cabeza por el mal estado de la piedra, en 2002. José Montes

La escultura (piedra de caliza para el busto y piedra de Pitillas, como la de la catedral para el pedestal) empezó a dar problemas desde el principio, quejándose el escultor de que el presupuesto era exiguo y no lo había hecho en la piedra que quería.

El Padre Vitoria aparece vestido con los hábitos de su orden y sujeta con una de sus manos la tribuna de orador mientras que apoya la otra sobre una de sus obras abierta por la mitad. El artista recoge un momento de disertación del dominico. Como detalle decorativo se puede mencionar el rosario que cuelga de su hábito, así como la capa con que se cubre y que destaca por la abundancia de pliegues tratados de manera realista, lo mismo que la disposición de las manos e incluso el rostro, que muestra una expresión serena y con los rasgos equilibrados. El rostro es una recreación del artista ya que no se conocía un retrato fiel de Fray Francisco.

El monumento se completó con la inscripción: «Alava y Vitoria a quien tanto honró su nombre/ Fray Francisco de Vitoria». En los 60 se amplió la inscripción: Creador del derecho internacional/ Legislador de Indias/ Catedrático de la Universidad de Salamanca».

La parte posterior presenta una placa colocada el día de la inauguración en homenaje a James Brown Scott, que fue quien proclamó al Padre Vitoria como el auténtico fundador del Derecho Internacional.

La escultura fue inaugurada el 17 de septiembre de 1945 con asistencia del entonces Jefe del Estado, el dictador Francisco Franco, el Nuncio de Su Santidad y una nutrida representación de ministros, cuerpo diplomático, y profesores universitarios extranjeros. Media docena de militantes del PNV aprovecharon la ocasión para realizar una protesta que consistió en la colocación de varias ikurriñas en el entorno y pintadas en la base del monumento que enfadaron mucho al régimen. Muchos activistas, unos cincuenta, fueron detenidos torturados y multados. Pero eso es otra historia que contaremos en otro momento.

La controversia

A alguien le puede parecer que esto del lugar de nacimiento es completamente secundario, que lo importante es la obra y la vida de un hombre y, ciertamente, las de Fray Francisco lo son. Pero después de sostener durante tanto tiempo que era de Vitoria y hacerle una estatua resulta muy duro reconocer que se ha cometido un error y que Burgos tenía razón al reivindicar su origen al menos desde la misma época que en Vitoria se movilizaban las autoridades para levantar un monumento a su memoria.

Hoy en día todas las biografías que se pueden leer en Internet señalan que es de Burgos y ninguna mantiene lo de Vitoria. Pero es que ya se defendía esta postura en 1927. Ese año el archivero del Ayuntamiento de Burgos, Gonzalo Diez de la Lastra y Díaz-Güemes, defiende en un artículo publicado en la revista ‘El Castellano’ la afirmación de que "el gran teólogo, precursor del Derecho Internacional Público, es burgalés y aquí pasó la primera parte de su vida. Suponemos que será del agrado de nuestros lectores el saber que el ilustre dominico es una gloria más de nuestra ciudad. Para Burgos es un verdadero acontecimiento y los burgaleses se deben sentir orgullosos de ser sus paisanos".

Dice el archivero que el maestro Fray Francisco de Vitoria nació en Burgos en el año 1483; fue hijo de Pedro de Vitoria y de su mujer Catalina de Compludo, ambos vecinos de la ciudad de Burgos y de honrado porte. Tomó el hábito de Santo Domingo en el convento de San Pablo de esta ciudad, al mismo tiempo que su hermano Fray Diego, profesando también a la vez.

Gonzalo de la Lastra asegura que no sabe en qué documentos fundarían el erudito hispalense Nicolás Antonio y el Padre Getino para asignar ambos la capital alavesa como patria de los dos hermanos Vitoria. Esto quiere decir que ha habido una corriente de estudiosos que han mantenido durante mucho tiempo su filiación vitoriana. Entre ellos, ilustres dominicos como el Padre Araya (nombre alavés) en su historia del convento de San Esteban de Salamanca y J. López en su Historia Ordinis Praedicatoris. Por lo tanto, también se puede decir que ha habido muchos dominicos estudiosos que han dado por buena la filiación vitoriana de Fray Francisco y de su hermano Diego (por cierto un gran predicador ante Carlos V).

Pero el archivero burgalés se agarra a una declaración del prior del convento de San Pablo, Fray Gonzalo de Arriaga (otro nombre alavés) que vivió ya en el siglo XVII y que profesó en la misma congregación 63 años después del fallecimiento del padre Vitoria. Este dominico, que fue prior dos veces del mismo convento en el que entraron los Vitoria, dice que ambos eran nacidos en Burgos. El archivero cree que sustentaría esa afirmación por haber tenido documentos a la vista. Todo ello, claro, mientras no aparezca la partida de nacimiento.

Sea nacido o no en Vitoria el gran teólogo que puso los cimientos del derecho internacional, tiene origen alavés por sus padres que sí fueron vitorianos. La ciudad y la provincia le han rendido un homenaje a través del monumento que hoy día sigue en la senda y que lleva su nombre. Es seguro que Fray Francisco visitó en más de una ocasión el importante convento dominico que había en Vitoria, aunque solo fuera de paso hacia París donde estuvo 18 años.