Jaque mate a Huawei: no podrá fabricar nuevos procesadores tras el veto de ARM

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Samsung, posible salida a la crisis de la multinacional china

JOSÉ CARLOS CASTILLO y IÑAKI JUEZ

El cese de relaciones comerciales entre Google y Huawei puso a esta última en aprietos, obligada al desarrollo de su propio sistema operativo y tienda de aplicaciones. No sin esfuerzo, podríamos hablar de 'contratiempo' para el fabricante de smartphones; al menos en comparación a la última noticia trascendida.

El proveedor de chips ARM, de cuya tecnología beben los procesadores 'Kirin' de Huawei, acaba de sumarse al bloqueo impuesto por Donald Trump. La medida tendrá efecto el año que viene, cuando la multinacional china se verá desprovista del componente fundamental para sus teléfonos, al cual se supeditan el diseño y las especificaciones de cada terminal.

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Al no disponer de la tecnología ni los componentes necesarios, Huawei sería incapaz de fabricar nuevos teléfonos más allá de la campaña navideña de 2020. La única opción que les quedaría a los chinos es tratar de fichar a un nuevo proveedor que les dotara de procesadores, algo que, de momento, parece una misión imposible. Intel y Qualcomm ya han cerrado las puertas a cualquier tipo de negociación con la compañía asiática, por lo que cada vez hay menos opciones para poder seguir fabricando smartphones.

Una de ellas pasa por incidir en el desarrollo de nuevos chips con una arquitectura de código abierto RISC-V, aupada por Huawei entre otras firmas tecnológicas. La mala noticia es que la materialización de procesadores basados en ella tardaría bastantes meses (años incluso). Y Huawei no puede esperar tanto tiempo hasta que los primeros componentes estén listos.

Samsung, el plan B

La otra alternativa (más plausible) es comprar procesadores a Samsung, siempre que su capacidad de producción lo permita. Al no ser una empresa norteamericana, podría saltarse el veto impuesto por el Gobierno de Trump y convertirse en una pieza fundamental para el futuro de su principal adversario en el segmento de los smartphones Android. Eso sí, quedaría muy raro ver un teléfono Huawei con un Exynos, la marca de procesador fabricado por la marca surcoreana, en su interior.

Sin embargo, este plan B tiene varios puntos débiles. El más importante sería conocer cuanto dinero estaría dispuesto a pagar Huawei por hacerse con los procesadores de Samsung. Quizás si el precio de venta de estos componentes es demasiado alto, sus teléfonos ya no serían tan competitivos en calidad-precio, sobre todo los de gama media y baja. Y si a todo esto lo unimos el previsible cerrojazo definitivo tanto a Android como a la tienda oficial de aplicaciones de Google, sus móviles no serían nada atractivos en un mercado tan saturado y competitivo como es el de los smartphones.

Japón se une al veto

Samsung y otras empresas coreanas, como LG, serían los únicos aliados que le quedaría a Huawei tras conocerse que Toshiba ha decidido adherirse al veto norteamericano pese a que, a priori, no estaba obligada a ello. En su decisión, seguro que ha primado el arraigado sentimiento nipón de no defraudar a su histórico aliado norteamericano.

Toshiba, una de la tecnológicas más importantes de Japón, suministra a Huawei discos duros, semiconductores y sistemas de procesamiento de datos a alta velocidad. De momento, está investigando si algunos de estos productos tienen piezas fabricadas en EE UU. En el caso de que estuvieran libres de componentes, norteamericanos, la multinacional nipona se compromete a reanudar los envíos, según Nikkei.

Pero aún hay más. Los tres principales operadores de telefonía móvil de Japón, NTT Docomo, Softbank y KDDI, anunciaron el miércoles que estaban aplazando el lanzamiento de móviles como el Huawei P30 lite o suspendiendo las órdenes de compra del modelo P30 Pro. Poco antes, la 'teleco' británica Vodafone anunciaba su intención de no dar servicios 5G a los terminales de la marca china, que sigue sin poder despertarse de su peor pesadilla.