«Cada vez que cierro los ojos veo el pozo», dice el padre de Julen

José Roselló ha tenido palabras de agradecimiento para todos los que los han apoyado./MIGUE FERNÁNDEZ
José Roselló ha tenido palabras de agradecimiento para todos los que los han apoyado. / MIGUE FERNÁNDEZ

El padre del niño quiere trasladar un mensaje de agradecimiento «y que no quede la queja» de su última aparición, cuando reclamó más recursos para localizar a su hijo

JUAN CANO , ALVARO FRÍAS Y FERNANDO TORRESMálaga

José Roselló dice que se ha quedado sin corazón. Su vida transita ahora entre las casas de los amigos –«tengo los mejores del mundo», recalca–, que le animan a echar una partida a la PlayStation para ayudarle a pensar en otra cosa. O al menos lo intentan, «porque yo cierro los ojos y veo lo mismo, el pozo», confiesa el padre del pequeño Julen, que falleció tras caer por un agujero de 28 centímetros de diámetro y más de 70 metros de profundidad en Totalán. «Y me maldigo –continúa–, maldigo ese día. En qué mala hora fui yo allí... Ya no volveré a ir al campo. Ni me comeré más un plato de paella».

Él y Vicky, su mujer, procuran volver lo más tarde posible al domicilio familiar, la vivienda que le cedió una tía de ella en la barriada malagueña de El Palo porque «no tenemos ni dónde caernos», confiesa José Roselló (29 años), que trabaja como feriante con su tío, mientras que su mujer, que tiene la misma edad que él, es empleada del McDonald's en el centro comercial de Rincón de la Victoria (ahora está de baja). «Antes, vivíamos con mi familia, pero cuando pasó lo de Óliver (su primer hijo murió en 2017) nos tuvimos que ir porque todo eran recuerdos. Y ahora igual. Entras y empiezas a ver muñecos, pelotas... Llevamos tres o cuatro días quedándonos en la de un amigo y solo vamos a la nuestra para dormir», cuenta el padre de Julen, que tenía dos años y medio.

Solo unos días después de que culminara, con el peor desenlace, la operación de rescate de su hijo Julen, que tuvo en vilo al país y a medio mundo, José ha mantenido una breve entrevista telefónica con SUR a iniciativa propia y con la única intención de trasladar un mensaje de agradecimiento. «Igual que salí para pedir más medios para buscar a mi hijo, ahora quiero hacerlo para dar las gracias. No quiero más entrevistas. Sólo trasladar ese agradecimiento, y que no quede la queja», explica el padre del niño.

«Mis amigos intentan que piense en otra cosa, pero cierro los ojos y veo lo mismo: el pozo»

«Me maldigo. Maldigo ese día. En qué mala hora fui yo allí. Ya no volveré a ir más al campo, ni me comeré un plato de paella»

«Antes vivíamos con mi familia, pero cuando nos pasó lo de Óliver nos tuvimos que ir, porque todo eran recuerdos»

«Entras y ves los muñecos, las pelotas... Llevamos tres o cuatro días quedándonos en casa de un amigo»

«Nos hemos sentido muy arropados; aunque el dolor no me lo quite nadie, estaré eternamente agradecido por eso»

Dice José que tanto él como su mujer, Vicky, estarán «eternamente agradecidos» a la «Guardia Civil, bomberos, mineros, ingenieros, operarios, psicólogos, emergencias 112, voluntarios de Protección Civil, vecinos de Totalán, de El Palo... A la mujer que nos cedió la casa, al coronel –Jesús Esteban– y a la subdelegada –María Gámez–, que me han escuchado, con mis quejas, con mis protestas, pero que nos han dado un trato maravilloso. Y a los periodistas, que nos escucharon cuando pedíamos más medios para la búsqueda y que, salvo excepciones, nos han tratado bien. Nos hemos sentido muy arropados». También han leído «emocionados» todos los mensajes de apoyo que le han llegado no sólo de España, sino de distintos países del mundo, como Italia, Suiza, Alemania... «En ese aspecto, y aunque el dolor no me lo quite nadie, estaré eternamente agradecido», expresa el padre del pequeño, que se aferra a esas muestras de apoyo. «Tengo una bandera de Asturias que puso algún vecino –en honor a los mineros– y otra de la Guardia Civil. Pero esa se la llevó Julen».

«Saber lo que ocurrió el 13 de enero es una necesidad, y se sabrá»

El delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, informó ayer de que la Guardia Civil entregó sus informes «inmediatamente» a la jueza de instrucción número 9 de Málaga en cuanto se hizo cargo del caso Julen. Admitió que saber qué ocurrió el pasado 13 de enero «es una necesidad» y dejó claro que la justicia «es un servicio público y se sabrá».

Durante una entrevista que ha mantenido en Canal Sur Televisión, respecto a las posibles discrepancias entre el dueño de la finca donde estaba la prospección y el pocero que realizó la misma, Rodríguez Gómez de Celis manifestó que es «extremadamente respetuoso» con el caso, haciendo hincapié en que «cualquier especulación no ayuda».

Cuestionado por la tierra del tapón que cubría a Julen y si procedía de los arrastres provocados por la caída del menor, el delegado del Gobierno en Andalucía manifestó que lo desconoce y que «formará parte de la investigación».

Sí reiteró que cualquier tipo de especulación «hace mucho daño, no sólo a la investigación, que debe ser serena; sino a las personas, a la propia familia, que ya está suficientemente triste y dolorida».

«A partir de ahora, la única persona que puede responder es la jueza a través de sus autos», dijo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien aseguró que no tiene capacidad para señalar si lo sucedido con Julen podría ser un homicidio imprudente, tal y como declaró el pasado martes el director general de la Guardia Civil, Félix Azón.

El delegado reiteró que este ha sido un caso «sin precedentes»: «No había nada parecido ni en España ni en el mundo; sólo en Estados Unidos una niña cayó a un pozo pero de ocho metros de profundidad, se tardó 60 horas en sacarla y se le podía dar agua y comida pero a 71 metros de profundidad –como estaba Julen– no había nada».

Finalmente, pidió a todos aquellos que hayan realizado pozos ilegales que los clausuren.

 

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