Inquietud

Inquietud
Pedro Barea
PEDRO BAREA

Algo chocante en 'Galerna' de Tamara Gutiérrez (Santander, 1993) son las acciones menudas, un habla reconocible y gestos de la rutina de platos y cubiertos, de hacer lo que hay que hacer, un ensueño familiar que parece impermeable al drama pero subraya lo oculto. Es peculiar porque 'Galerna' cita mucho a J. D. Salinger cuya novela 'El guardián entre el centeno', entre los '100 libros del siglo XX', inspira a 'Tomás' con 17 años y a su hermana que con 15 no tiene aún llave de casa. Icono de rebeldía, se dice que el 'Guardián…' sugirió ásperas letras de rock y rap, y a los asesinos de Lennon, Rebeca Schaeffer, y Ronald Reagan, aunque el libro no lo pueda todo: falló con Reagan.

'El guardián…' tiene un narrador en primera persona, como lo es en cierto modo el 'Tomás' virtual o poético de la tragedia. Es un recurso complejo, más traicionero en teatro que en novela, resuelto aquí con sugerentes mutaciones de escena. Lo logran Ramón Barea, director y dramaturgo, y Naiel Ibarrola en imágenes y sonido.

Destaca el elenco femenino. Nahikari Rodríguez, actriz de Pabellón 6 en 'Último baile', callada, obediente o con garra, y Vene Herrero, que fue la ruda 'Bernarda Alba' vertical, madre otra vez aquí con un mando doméstico velado, y el doble rostro del disimulo. El veterano Jon Ariño compone un padre convincente. El protagonista Xabier Barrutia encarna el papel central, intenso de rostro y movimiento y no tanto en cierto recitado mecánico, presente también al comienzo de Yerai Vázquez. Con alegatos cercanos se han visto 'No me hagas daño' (2011) de Rafael Herrero y 'La casa de la llave' de Mada Alderete (2017), dirigidas por Fernando Bernués; 'Soka' (2017) de Mikel Gurrea… (alguna del proyecto 'Nuevas dramaturgias'). Y 'Still life' mañana en Arriaga. Violencia, exclusión cotidiana, crueldad por la diferencia, que inquietan la escena.