A la sombra de palmerales en llamas

A la sombra de palmerales en llamas

Jorge Barbó
JORGE BARBÓ

Palmeras con y sin tronco, que despliegan sus hojas chisporroteantes para dar sombra a artificios que, en racimo, atruenan en la oscuridad, a candelas romanas capaces de manar luz a chorro, a volcanes en erupción... A simple vista, todos los fuegos artificiales parecen seguir el mismo patrón básico: un fulgor y una explosión que deja un rastro humeante. Pero para sembrar esos vistosos palmerales de fuego, estos oasis nocturnos en el desierto de la noche, los pirotécnicos han de combinar diferentes tipos de carcasas, el nombre técnico de lo que el común de los mortales tendemos a llamar, por reducción, cohetes.

Estructura tipo de un fuego artificial.
Estructura tipo de un fuego artificial. / M. F. CALLEJÓN FERRE

Esta noche (23.00 horas) la pirotecnia Tomás se traerá desde Castellón, allá donde a la religión de la santísima pólvora se le dedica sacramental respeto, un repertorio «con menos tecnología, más artesanal» con el que buscan crear una sensación de «inmersión» en los fuegos. Habrá que verlo.

Cifras que hacen 'boom'

1.205
carcasas explotarán esta noche en el cielo de Mendizabala. De ellas, del calibre 200 (el máximo permitido) detonarán 24. Las más pequeñas tienen un calibre de 60.
3.500
inflamadores eléctricos se desplegarán en la zona de lanzamiento para llegar a componer un espectáculo de unos 18 minutos «muy intensos y contundentes», con hasta 9.000 elementos distintos y pantallas de hasta cinco puntos de fuego.
754
kilos de pólvora quemarán los castellonenses en el 'show' pirotécnico previsto para hoy. Un detalle: son 300 más de los que estallaron en los fuegos de ayer. Sonará. Y mucho.
La figura

Palmeras de kamuro con truenos de luz blanca. En los tratados de botánica explican cómo son las phoenix dactylifera (datileras) y las cocos nucifera (cocoteros), pero no hablan de las más bellas palmeras que pueden existir, las de kamuro. Esas solo se pueden ver en el vergel de los espectáculos pirotécnicos. Las de esta noche, que se verán a decenas en el cielo despejado, estarán acompañadas de un tremendo estruendo. En la pirotecnia Tomás acostumbran a detonar truenos, los mismos 'petardos' que se utilizan en las mascletás pero con un añadido de escamas de titanio, que provocan también un fogonazo de luz blanca.