Txarriboda y 'txoripan' para los niños este fin de semana en Güeñes

Txarriboda en el barrio de La Quadra. /FERNANDO GÓMEZ
Txarriboda en el barrio de La Quadra. / FERNANDO GÓMEZ

El barrio de La Quadra celebra el ritual de la matanza del cerdo

IRATXE LÓPEZ

Hay tradiciones que encuentran espacios para sobrevivir de generación en generación. En Güeñes, como en muchas otras zonas del País Vasco, el cerdo fue siempre un animal deseado, pieza ilustre en los caseríos de un municipio encajado sobre la zona más suroriental de Las Encartaciones, que extiende su cuerpo de casas junto al curso del río Cadagua. Cada año, tras la matanza del animal, llegaban las labores de chamuscado, lavado, raspado, vaciado y descuartizado, así como la elaboración de chorizos.

Txarriboda Eguna

Cuándo
24 de febrero.
Dónde
Herriko Plaza de La Quadra (Güeñes).
Horario
De 11.30 a 14.30 horas.

El mismo procedimiento se repite hoy día gracias a la 'Txarriboda', reunión de vecinos y visitantes que pretende mantener viva la tradición en torno a la crianza, además de mostrarla a las nuevas generaciones. Recordar el pasado de esta zona es objetivo esencial para los organizadores, por eso antes de acudir a la cita es bueno saber que los habitantes del municipio estuvieron durante mucho tiempo limitados por un estrecho marco físico que se traducía en escasez de tierra llana, circunstancia que hacía imposible la autosuficiencia agrícola. Por ello los antiguos moradores debieron buscar alternativas al campo. El río dio la pista para un futuro plagado de molinos y ferrerías, favorecido por las labores de acarreo.

Volvamos al presente, a este próximo domingo 24 de febrero en concreto. La Herriko Plaza de La Quadra acogerá el 'Txarriboda Eguna' desde las once y media de la mañana hasta la hora de comer. Quienes se acerquen disfrutarán tomando pintxos de morcilla y txitxiki, humedeciendo el gaznate y probando su sagacidad en la disputada quiniela para acertar el peso del cerdo. Todo regado, además, con un toque solidario pues el grupo Gugaz Bolunta venderá papeletas para el sorteo de lotes envasados del gorrino –la recaudación, incluidos pintxos y quiniela, irá destinada a un proyecto en Senegal–.

Nadie tendrá tiempo de aburrirse entre degustaciones y compras; por supuesto, hay oportunidad de adquirir productos de cerdo, pan y dulces. Tampoco los más pequeños pues disponen de taller de txoripan –pan con chorizo en su interior– programado para las doce del mediodía. Después, los congregados pueden conocer esta localidad de cuya historia apenas se sabe nada antes del siglo XIII. Caminar por el parque Arenatza, donde naturaleza y arte conviven de la mano de esculturas, obras de Koldobika Jauregi, Ángel Garraza, los hermanos Roscubas, Vicente y Fernando, Mikel Lertxundi y María Jose Rekalde. Emplazadas a lo largo de las 1,5 hectáreas de jardín botánico, conviven con más de una treintena de árboles singulares, algunos de casi cien años.

Observar la Iglesia de Santa María es otro de los lujos para la jornada. Fusión de elementos góticos y renacentistas, fue fundada por Martín Sánchez en tiempos de Diego López de Haro y reedificada en 1520 con arena de Santa Marina –acoge una soberbia pila bautismal de mármol negro–. Nueva alternativa: maravillarse ante la Villa Urrutia, actual ayuntamiento, con una fachada delantera de saturada decoración.

Tras completar esta ruta puede el turista admirar el Palacio Quadra Salcedo, de orden casi neoclásico, que contemplaban con asombro los viandantes del antiguo Camino Real. El de Hurtado Amézaga –conocido como Palacio de Las Brujas–; construido en tiempos de Felipe V, domina el valle desde una colina. El caserío Errekalde, uno de los más antiguos del municipio, que conserva su fachada original y un curioso arco de entrada abovedado. O las ermitas de San Martín de Iturriaga (XVIII), en el barrio de Santxosolo, y la de San Lorenzo de Bermejillo (XI), en San Lorenzo, desde la que se impartía la bendición a los escasos campos de Güeñes.