El 'golpe' de Johnson no aclara el destino del 'brexit'

El primer ministro británico, Boris Johnson./EP
El primer ministro británico, Boris Johnson. / EP

El primer ministro ha unido a la oposición porque quisiera presentar un programa para gobernar con mayoría de un escaño

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

Todo empezó con una mentira. A primera hora de la mañana del miércoles, el primer ministro, Boris Johnson, llamó por teléfono a la reina Isabel II y le informó de su deseo de suspender el Parlamento en la segunda semana de septiembre y reiniciar sus actividades el 14 de octubre con un Discurso de la Reina, con la presentación del programa legislativo anual del nuevo Gobierno.

Mientras los enviados de Johnson emprendían su camino hacia la residencia veraniega de la monarca en la villa escocesa de Balmoral para cumplir el protocolo de petición y firma de la orden, sus portavoces negaban que la suspensión tuviera nada que ver con el 'brexit' y el primer ministro escribió a sus diputados una carta prolija en detalles sobre sus planes legislativos.

LA CLAVE:

Los negociadores.
Se reunirán dos veces por semana hasta la reunión del CE del 17 y 18 de octubre, fecha decisiva

Según un sondeo de Ipsos-Mori, el 70% de los británicos no cree que Johnson dijo la verdad sobre los motivos de la suspensión, un 13% le cree. Pero el líder británico no es popular por ser un hombre virtuoso. No tiene rivales cuando se pregunta a los sondeados a quién prefieren como jefe de Gobierno y ha causado en cuarenta días de mandato un aumento notable en la intención de voto a su partido.

Tras su elección por los miembros del Partido Conservador, el 23 de julio, prometió una nueva energía y ha cumplido. Formó su Gobierno con celeridad, emprendió un itinerario por el país acompañado de anuncios diarios de nuevas políticas: más dinero para escuelas, sanidad pública, regeneración urbana, más policías, reducción de impuestos de gasolina, más funcionarios de prisiones…

Ha llamado por teléfono a unos cuarenta jefes de Estado o de Gobierno- entre los que no ha incluido a Pedro Sánchez-, defendió en el Parlamento y en los medios incesantemente la necesidad de mantener la determinación de marcharse de la Unión Europea(UE) sin acuerdo, antes de cambiar el tono y acentuar su voluntad de acuerdo para verse con Angela Merkel y Emmanuel Macron, y con el G7.

Y nada más regresar de la cumbre en Biarritz, dio el 'golpe', como describen manifestantes y críticos exagerados su decisión de reducir el tiempo del Parlamento para debatir y obstaculizar su estrategia del 'brexit'. Ha sido celebrada por su determinación para poner fin a una enrevesada saga que ha intoxicado la vida nacional y asombrado a medio mundo, pero no aclara sus verdaderas intenciones.

Triangulaciones

La primera duda es sobre su voluntad de llegar realmente a un acuerdo con la UE. A diferencia de Theresa May, que plantó la semilla de múltiples problemas dando al Ministerio para la Marcha de la UE el poder de negociar con la Comisión Europea para luego debilitarlo y confiar la negociación real a un funcionario especializado, Johnson ha enviado a Bruselas a su asesor personal, el diplomático David Frost.

Los negociadores han acordado reunirse dos veces por semana, con el horizonte del Consejo Europeo del 17 y 18 de octubre como fecha decisiva. Pero el ministro irlandés de Exteriores, Simon Coveney, ha afirmado que Londres no ha presentado aún sus ideas para resolver la negativa a aceptar el mecanismo diseñado para evitar la frontera fuerte en el Acuerdo de Retirada de 2018.

El primer ministro británico afirmó a la prensa al término del G7 que su conocimiento de la forma de operar de la UE, que cubrió como corresponsal en Bruselas, le dice que los acuerdos se alcanzan en el último momento. La duda es si está retrasando la presentación de sus propuestas mientras mantiene el pulso con su disposición a marcharse sin acuerdo o todo es una estratagema política.

Esa duda se vincula a la incógnita que sobrevuela la larga suspensión del Parlamento. Un Gobierno con mayoría de un escaño, contando los diez del Partido Democrático Unionista (DUP), ha provocado con su maquiavelismo la unidad de los diputados que se oponen a la marcha sin acuerdo porque querría presentar ya un programa de leyes que no se puede gestionar con es mayoría.

Ese paso lo dio tras poner el acento en circunscripciones electorales importantes para su partido, en su recorrido por el país y en la cadena de anuncios de gasto público. Y su voluntad de acuerdo con la UE y su enfrentamiento con la oposición le permitirían batallar unas elecciones en nombre de la democracia y del pueblo frente a la Europa inflexible y políticos que no aceptan el resultado del referéndum.

Sospechando que Johnson quiere elecciones, la oposición parece tener mayoría para introducir una ley que impida la marcha sin acuerdo, pero está dividida sobre qué hacer en caso de prórroga del 'brexit': negociar otro acuerdo, elecciones, segundo referéndum,… Los tribunales ven varios casos para anular la orden de suspensión. Si esto es el principio del desenlace del 'brexit', su perfil final no es más nítido que hace tres años.