'Dorian' perdona a Florida tras cebarse con Bahamas

Un velero arrastrado hasta la costa por las olas./EFE
Un velero arrastrado hasta la costa por las olas. / EFE

El huracán giró este miércoles hacia el norte y, ya debilitado, amenaza al litoral costero de las dos Carolinas y de Virginia antes de perderse en el Atlántico

CAROLINE CONEJERONueva York

Después de pulverizar el archipiélago de Bahamas y eximir a Florida de castigo, el huracán 'Dorian' concentra ahora sus vientos destructivos, sus lluvias y las peligrosas crecidas del nivel de las aguas en los estados norteamericanos de Georgia y las dos Carolinas. Cuando en principio su desplazamiento le encaminaba hacia el sudeste estadounidense, este miércoles protagonizó un inesperado giro hacia el el noreste atlántico con una intensidad de nivel dos, mucho menos destructivo. Sin embargo, incrementó su tamaño hasta un radio de 280 kilómetros.

El desvío en su trayectoria hará que este jueves deposite su furia inicialmente en Charleston, Carolina del Sur, donde se han pronosticado vientos de hasta 130 kilómetros por hora y subidas del nivel del mar nunca antes registrados en su costa. Por ello las autoridades se han visto obligadas a dictar órdenes de evacuación que afectan a más de 400.000 residentes. 'Dorien' ascencederá el viernes al Estado homónimo del norte y también se espera que impacte en la costa de Virginia, desde donde abandonará la costa y se adentrará en el océano Atlántico.

Mientras tanto, comienzan a aflorar las imágenes de destrucción que el huracán dejó en Bahamas, aislada informativamente desde el pasado domingo. Un paisaje de completa desolación, con viviendas pulverizadas, grandes extensiones cubiertas de agua y una crisis humanitaria de primer orden constituyen el legado de 'Dorian'.

Crisis histórica

Al tiempo que las labores de rescate se apresuraban a atender emergencias de una devastación calificada de «apocalíptica», las autoridades han contabilizado siete muertos, pero el número de desaparecidos es muy superior. Porque son aún muchas la personas que permanecían en los tejados en espera de ser rescatados en zonas donde la destrucción complica el acceso a las víctimas.

Con un 70% de viviendas bajo el agua, se aventura ya una dislocación social y económica a corto plazo, que obligará a una apelación oficial a la ayuda internacional. El primer ministro, Hubert Minnis, señaló que el país se enfrenta a una de las mayores crisis de su historia que requerirá un esfuerzo de reconstrucción masivo y coordinado.

Los daños se calculan ya en miles de millones de euros, particularmente en las islas de Gran Ábaco y Gran Bahama, donde habrá que reconstruir infraestructuras públicas y privadas, además de atender el daño psicológico infligido sobre la población que sufrió el terror del anillo del ojo del monstruoso huracán, posicionado durante casi dos días encima de sus cabezas.

En Gran Ábaco se podían ver este miércoles kilómetros de vecindarios completamente inundados, con barcos volteados, contenedores de carga esparcidos y docenas de edificios con paredes y tejados destrozados. El conocido barrio de chabolas de Abaco, el Mud & the Peas, ha quedado completamente diezmado y el principal hospital de Gran Bahama, inutilizable. Las agencias internacionales, ONU y Cruz Roja, estiman que unas 62.000 personas necesitan asistencia sanitaria, agua y alimentos.

Entretanto, los actos de vandalismo, según la prensa bahameña, se ven favorecidos en Ábaco por la falta de efectivos de las fuerzas del orden de Bahamas, cuya presencia es testimonial. Por ello, este miércoles fue necesaria la movilización de un equipo de la Guardia Costera de Estados Unidos con base en San Juan de Puerto Rico.

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