El milagro de B. Thyssen

Las mellizas Carmen y Sabina llegan al yate para reunirse con su hermano Borja/GTRES
Las mellizas Carmen y Sabina llegan al yate para reunirse con su hermano Borja / GTRES

Tras doce años de espera, se produce el primer encuentro público entre Borja, el hijo de Tita Cervera, y sus hermanas

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

El verano del corazón comienza con una noticia bomba. Una primicia capaz de animar a la derrotada selección rusa sin necesidad de inhalar amoniaco. A partir de aquí ya solo podemos ir a peor. Lo que parecía inimaginable ha ocurrido. Descartada una invasión extraterrestre, tras la sospecha científica de que estamos solos en el cosmos, ya solo nos quedaba la posibilidad de asistir a un encuentro en la tercera fase: el de Borja Thyssen y sus hermanas mellizas. Parecía imposible, remoto... Incluso, contra natura. Doce años (los que acaban de cumplir las gemelas) sin coincidir jamás con Borja en público habían dado lugar a todo tipo de especulaciones y extravagantes teorías. Pero la revista 'Lecturas' ha puesto fin a tanta incertidumbre. Por primera vez, una cámara ha captado el momento en el que Borja, Carmen y Sabina comparten las coordenadas espacio tiempo. Una auténtica aparición, casi un milagro comparable al de P. Tinto... Los tres hermanos se han reunido estos días en la cubierta de un yate en aguas de Ibiza. Algo sin precedentes en una familia (para qué negarlo) un tanto 'marciana'.

Después de varios veranos sin hablarse con su hijo, o más bien sin que su hijo se hablara con ella, la baronesa Thyssen (nacida Carmen Cervera) logró firmar un armisticio, pero la reconciliación no acababa de ser completa... Ahora la viuda del magnate debe de estar tirando cohetes. No solo ha conseguido afianzar la relación con Borja, sino que además ha logrado reunir a toda la familia, sin exclusiones ni incompatibilidades. En las imágenes publicadas por 'Lecturas' se ve cómo las mellizas Carmen y Sabina se acercan en una lancha neumática al yate donde pasan sus desahogadas vacaciones el heredero Thyssen, Blanca, su mujer, sus cuatro hijos (Sacha, Erik, Enzo y Kala)... Y, por supuesto, el servicio, que es esa señora que aparece al fondo más morena que los demás a pesar de ser la única que no tiene tiempo de tomar el sol.

El momento cumbre del encuentro lo protagonizaron Blanca Cuesta y la melliza Sabina al fundirse en un tierno abrazo. El gesto certifica que, tras muchos años de 'morros a la vizcaína', en el clan Thyssen ha vuelto a imponerse el almíbar. Tita Cervera recuperó hace un tiempo su relación con su nuera y, tragando carros y carretas, incluso ha asistido a sus exposiciones pictóricas y ha posado sonriente junto a ella. El esfuerzo de Blanca Cuesta no ha sido menor. «Me duele la lengua de tanto mordérmela», le confesó a esta periodista en la época en que a su suegra le dio por sospechar de ella y pedir una prueba de ADN para demostrar que Borja no era en realidad el padre de sus hijos.

Rastreo genético

La otra brecha que partió el clan en dos fue el incierto origen genético de las gemelas. Gestadas por un vientre de alquiler en Estados Unidos, las hijas que Carmen Cervera decidió tener a sus 62 años han sido objeto de todo tipo de especulaciones con relación a la identidad de su padre. Llegó a publicarse que el donante había sido Borja Thyssen, lo cual lo convertiría a la vez en padre y hermano de las mellizas. A la baronesa, en madre y abuela de las niñas. Y a sus nietos, en hermanos y sobrinos... Un canto (un poco desafinado) a los nuevos modelos de familia. Pero ahora están unidos, felices... Y en un barco. Así que pelillos a la mar.

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