Sánchez gana pero tendrá que elegir para gobernar entre Ciudadanos o el independentismo

El PSOE se impone con claridad las elecciones generales al obtener 123 escaños, el PP se da un importante batacazo (66), Ciudadanos (57) disputa a los populares el liderazgo en la derecha, Podemos (42) puede ser clave y Vox (24) irrumpe en el Congreso con menos fuerza de la pronosticada. El PNV se ha impuesto con claridad en Euskadi y tendrá seis representantes en la Cámara Baja

DAVID GUADILLA

Pedro Sánchez podrá ser reelegido presidente y superar la sesión investidura con el apoyo de Unidas Podemos y varias formaciones nacionalistas y regionalistas. Más difícil lo tendrá para gobernar a lo largo de la legislatura. Un complejo puzzle de siglas complicará la estabilidad de España y la gestión diaria del nuevo Ejecutivo. El PSOE ha ganado las elecciones de forma clara al lograr 123 escaños, frente a los 85 con los que contaba en la actualidad. El gran perdedor de los comicios ha sido el PP, que se deja más de la mitad de los diputados que obtuvo en junio de 2016. De 137 que logró Mariano Rajoy a los apenas 66 que ha obtenido Pablo Casado. Los populares han estado a punto de ser superados por Ciudadanos, mientras que Vox logra entrar en el Congreso, pero con una fuerza mucho menor a la que auguraban las encuestas. En Euskadi, el PNV ha ganado y el PP se ha quedado sin representación por primera vez en la historia.

El resultado que ha salido de las urnas dibuja una escenario complejo. La intensa campaña electoral y la sensación de que se trataba de unas elecciones históricas han provocado una movilización masiva. Los analistas esperaban un incremento notable, pero no a estos niveles. Ha alcanzado el 75%, nueve puntos por encima de lo que sucedió en junio de 2016. La jornada electoral ha discurrido con normalidad, salvo contados incidentes aislados.

Las encuestas vaticinaban una victoria cómoda del PSOE. Y así ha sido. Los socialistas han logrado 123 escaños y vuelven a ganar unas elecciones generales por primera vez desde 2008. Sánchez ha rentabilizado su paso por La Moncloa durante los últimos diez meses y ha capitalizado el voto útil para frenar a la derecha.

Aun así, se enfrenta a un horizonte complejo. Para lograr la investidura tendrá que apoyarse en Podemos. La formación de Pablo Iglesias y su socio catalán –En Comun– han llegado a los 42 diputados. Es decir, la suma de ambos daría 165 votos a favor. Si a ellos se añaden los seis del PNV, así como los dos de Coalición Canaria y los escaños que también logran Compromís y el PRC –uno cada uno–, a Sánchez se le presenta una investidura más o menos sencilla. De hecho, para ser elegido presidente no es necesario llegar a los 176 escaños –donde se sitúa la mayoría absoluta–, sino tener más votos a favor que en contra. La abstención de los catalanes y EH Bildu, que a lo largo de las últimas semanas han asegurado que impedirán «gratis» un Gobierno de la derecha, sería suficiente.

El aval de Iglesias a esa investidura se da por hecho. Durante toda la campaña ha insistido en que Podemos será clave para formar un Gobierno progresista. Lo que queda por aclarar es si ese respaldo será a través de un apoyo externo o formando un Ejecutivo de coalición. Iglesias apuesta por esa posibilidad. Además, para esa estabilidad será fundamental el PNV. Sus seis escaños pueden valer su peso en oro una vez más. En todo caso, el papel de los soberanistas catalanes puede seguir siendo decisivo. No tanto como en esta legislatura, pero sus apoyos también serán fundamentales en muchas votaciones. En ese campo, ERC se ha impuesto de forma cómoda a JxCat –la formación de Carles Puigdemont–, 15 escaños frente a 7.

A favor de Sánchez también juega que las tres formaciones de derechas están muy lejos de la suma del PSOE y Unidas Podemos. PP, Ciudadanos y Vox se quedan en 147 escaños. La debacle del PP es histórica y amenaza la propia supervivencia de Pablo Casado como presidente del partido. Un buen ejemplo gráfico es el caso de Javier Maroto. El 'número tres' del PP y cabeza de lista por Álava se ha quedado fuera del Congreso. La estrategia diseñada por la dirección popular se ha demostrado un fracaso. No ha sabido frenar la sangría hacia el centro que le ha provocado Ciudadanos ni la irrupción de Vox.

La formación naranja se ha quedado muy cerca de superar al PP. Les han separado apenas 200.000 votos. La gran incógnita será qué papel adoptará a partir de ahora Albert Rivera. La suma de Cs y PSOE alcanza la mayoría absoluta. Se trata de una opción que gusta en muchos ámbitos del Partido Socialista, que otorgaría estabilidad a la legislatura y que también es bien vista por el mundo empresarial e incluso por las instituciones europeas. Pero se enfrenta a varios problemas sustanciales. El primero es que Rivera estableció un veto al PSOE. Cambiar el rumbo ahora sería difícil de explicar. Además, Sánchez ha ido endureciendo su posición a medida que han pasado los días. En cualquier caso, no se esperan grandes movimientos ni confirmaciones hasta que pasen las elecciones del 26 de mayo. Municipales y forales en Euskadi, y autonómicas en una decena de comunidades. Solo cuando se abran las urnas dentro de un mes y se vea cómo se pueden conformar los gobiernos autonómicos se decidirá, seguramente, la dirección de los pactos.

Al final, Vox ha entrado con fuerza, pero ni mucho menos con la esperada. La formación liderada por Santiago Abascal ha obtenido 24 escaños. Por primera vez desde la Transición, una formación de extrema derecha llega al Congreso. Ha logrado 2,6 millones de votos y en algunas autonomías como Murcia y Castilla-La Mancha, han quedado por delante de Podemos. Sin embargo, la sensación que se había instaurado durante los últimos días de que se iba a dar un 'tsunami' y que Vox iba a llegar a los 70 u 80 escaños era falsa. Los 24 escaños son relevantes, pero quedan lejos de los 69 o 40 que obtuvieron Podemos y Ciudadanos cuando irrumpieron en 2015. Las papeletas que han ido a Vox son casi las mismas que las que pierde el PP.

Clara victoria del PNV en Euskadi

En Euskadi, el PNV ha obtenido una cómoda victoria con seis escaños y han sacado 140.000 votos de ventaja respecto al segundo clasificado: el PSE. Los socialistas obtienen cuatro diputados y se convierten en la primera fuerza de izquierdas de Euskadi por primera vez desde 2008. Elkarrekin Podemos retrocede, pero aguanta con cuatro escaños, los mismos que EH Bildu. El gran batacazo se lo da el PP. Por primera vez se queda sin representación en Euskadi. El golpe para el centro derecha es histórico. Ni Ciudadanos ni Vox obtienen representación y se quedan en un 3% y en un 2%, respectivamente.

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