Victoria inédita del PNV en Álava y derrumbe de Maroto

Mikel Legarda, felicitado por sus compañeros tras conocerse su victoria. /Ignacio Pérez
Mikel Legarda, felicitado por sus compañeros tras conocerse su victoria. / Ignacio Pérez

Los nacionalistas logran vencer por primera vez en la historia en unas Generales mientras Podemos se desangra, pero mantiene el escaño

Aitor Alonso
AITOR ALONSOVitoria

En un escrutinio de infarto, donde hasta el último voto contó, las Generales dejaron ayer dos noticias de calado en Álava. La primera, una victoria histórica del PNV, flamante triunfador en el conjunto de Euskadi, que obtuvo por primera vez la primacía del voto en el territorio en unos comicios de ámbito nacional. La segunda, también de una importante trascendencia política, la derrota sin paliativos de Javier Maroto, 'número tres' del PP de Pablo Casado, que se quedó fuera del Congreso, víctima de la fuga de sufragios hacia Ciudadanos (7.039) y particularmente hacia Vox (5.587). Su escaño lo ocupará EH Bildu, la misma formación que le desalojó hace cuatro años de la Alcaldía de Vitoria para entregársela al PNV. La noche se completó con un gran resultado de los socialistas, arrastrados como siempre por el tirón de su partido en el conjunto de España; y con la hemorragia de Podemos, que se dejó más de 20.000 votos por el camino, aunque pudo al menos conservar el escaño del ecologista López de Uralde.

El comportamiento electoral en Vitoria marcó los resultados. Los nacionalistas ganaron más de 10.000 sufragios en la capital, lo que les impulsó a una victoria inédita, que les llevó a rebasar la cota de los 40.000 apoyos -40.199, exactamente, un 22,7%- que solo otra vez, en 2004, habían superado. Su campaña de perfil bajo y de contención frente al volumen verbal de los enconados adversarios en Madrid convenció al siempre cauto votante alavés.

Los socialistas estuvieron a punto de cumplir con el guión que marca que, cuando el PSOE gana en España, también lo hace en Álava. No lo consiguieron por 604 votos -el escrutinio final les asignó 39.595 sufragios, un 22,4%-, pero aún así obtuvieron un sensacional resultado que les hace soñar ahora con crecer políticamente en Álava de cara a las Municipales y Forales, el próximo reto. Se beneficiaron de votantes desencantados a izquierda y derecha, según los analistas. Entre ellos, de aquellos que abandonaron el barco de Pablo Iglesias. El derrumbe de Unidas Podemos se daba por descontado en las encuestas, aunque al menos la formación morada -que había ganado de largo las últimas dos citas electorales en Álava- logró conservar el escaño del ecologista López de Uralde. Perdió cerca de 20.400 sufragios y más de 12 puntos porcentuales.

Dos claros perdedores

Una parte de ese voto joven y de barrios periféricos acabó en la bolsa de EH Bildu, que le sirvió para su gran misión política confesada: dejar al popular Javier Maroto fuera del Congreso. La izquierda abertzale -el sociólogo Iñaki Ruiz de Pinedo- regresa al Congreso por Álava tras una primera y única experiencia en 2011. Ayer sumaron 24.687 votos, cerca de 8.800 más que tres años atrás.

El ocaso de Javier Maroto, que deja a su partido como quinta fuerza, será materia de análisis a nivel nacional. El PP se queda fuera del Congreso por primera vez desde 1982. En plena desbandada hacia el PSOE y Vox, particularmente -dado que Ciudadanos perdió apoyos respecto a hace tres años- Maroto apenas pudo retener a 24.300 votantes, diez mil menos que en 2016. Con las elecciones municipales en apenas un mes -y con una candidata en Vitoria claramente afín a Maroto y Casado-, el PP entra en un momento de máxima incertidumbre en Álava.

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