Aburto se refuerza pero sigue necesitando a un PSE al alza

Juan Mari Aburto besa a su mujer. / Ignacio Pérez

Logra 14 ediles, los socialistas 5, EH Bildu será tercera fuerza con cuatro, Podemos sube a tres y el PP se queda con otros tres

Luis López
LUIS LÓPEZ

Al PNV y al PSE no les desgasta el poder. Al contrario. Las dos formaciones que llevan cuatro años gobernando en coalición el Ayuntamiento de Bilbao no solo han logrado mejorar sus resultados, sino que son las que más han avanzado en los comicios de este domingo. Los jeltzales se han quedado a las puertas de la mayoría absoluta, y los socialistas se han convertido en la segunda fuerza de la ciudad, desbancando a EH Bildu, que se estanca en cuatro concejales. Elkarrekin Podemos y PP empatan con tres, y Ganemos Goazen, que contaba con dos, desaparece.

Con todo, el gran protagonista ha sido Juan Mari Aburto. El alcalde ha cumplido con los pronósticos al lograr 14 ediles, uno más de los que tenía, y a solo uno de la mayoría absoluta. De hecho, se trata del mejor resultado cosechado por el PNV en Bilbao tras los 15 conseguidos por Iñaki Azkuna en 2011. Esta era una cita especial para el actual líder jeltzale porque, por primera vez, sometía al escrutinio de los bilbaínos su gestión, después de que en 2015 presentase como credencial la herencia recibida. Que haya aumentado el porcentaje de apoyos (del 39,34% de hace cuatro años al 42,71% actual) supone un espaldarazo. Pero aún más el haber sumado más de 8.000 votos a los que tenía cuando asumió la makila, hasta rozar este domingo los 72.000.

Esto ha sido posible, en parte, por el aumento de la participación en unos comicios municipales en los que ha acudido a las urnas el 61,28% de los bilbaínos, dos puntos por encima que en la cita anterior. En todos los distritos de la ciudad se han impuesto lo nacionalistas.

Los otros grandes triunfadores de la noche electoral fueron los socialistas de Alfonso Gil. Quizás haya sido por el creciente protagonismo del teniente de alcalde y concejal de Movilidad durante los últimos cuatro años, o por el 'efecto Sánchez'. Sea por lo que sea, el PSE ha logrado, 28 años después, situarse como segunda fuerza en Bilbao al lograr cinco concejales, uno más que hasta ahora. Ha sido gracias a haber sumado casi 7.000 apoyos más que en 2015: ha pasado de 19.361 a 26.783 votos. Un notable incremento del 38%.

La mejora de los socialistas ha dejado a EH Bildu como tercera fuerza y estancada en los cuatro concejales, los que tenía hasta ahora. Un escenario que no satisface las aspiraciones de los soberanistas que en estos comicios habían apostado por un peso pesado de la izquierda abertzale para ganar protagonismo: Jone Goirizelaia. Es cierto que logra arañar 2.000 apoyos más y sumar 25.138 sufragios, pero eso no ha sido suficiente para alcanzar el quinto asiento en el pleno municipal durante el próximo mandato.

Por su parte, Elkarrekin Podemos mejora de forma notable los resultados que tenía Udalberri, la marca con la que había concurrido la coalición en los anteriores comicios. Lo ocurrido en 2015 fue muy extravagante porque también se había presentado Ganemos Goazen, una escisión que compitió con la formación morada de tal manera que ambas lograron dos concejales. Este domingo, con el escenario aclarado, Elkarrekin Podemos mejoró sus resultados, pero no logró atraer a todo el electorado que hace cuatro años se dividió en dos. Subió de 13.700 a 17.700 votos, pero no le servido para sumar cuatro asientos y se ha tenido que conformar con tres. ¿Qué ha ocurrido con Ganemos? Prácticamente ha desaparecido al juntar únicamente 769 sufragios, el 0,46% del total, frente a los 10.568 de hace cuatro años. Hasta Pacma y Vox han sumado más apoyos.

Todo distinto, todo igual

Por último, el PP, que afrontaba estos comicios en un clima de desplome a nivel nacional, e incendiado en enfrentamientos internos en el ámbito local, logra mantener el tipo. Al menos, su caída no es tan sonora como algunos esperaban. Pierde un concejal y se queda en tres, después de haberse dejado por el camino casi 4.000 votos (de los 19.190 de hace cuatro años, a los 15.441 de este domingo). Un retroceso notable, pero no un desplome brutal. Seguramente ha sufrido por los 3.700 votos que se han ido a Ciudadanos, y los 1.900 a Vox. Sin embargo, eso es menos que lo cosechado solo por la formación naranja en 2015 (5.700). Así que, aparentemente, la fuga también se ha producido en dirección al PNV.

Al final, hay bastantes cambios en el pleno municipal para que, si no hay alteraciones serias en el guion, todo siga igual: PNV y PSE con amplio margen de maniobra para gobernar con cómoda mayoría.