Gobierno vasco y central arropan a Eroski en su 50 aniversario tras despejarse su futuro financiero

El presidente de la Corporación Mondragón, Iñigo Ucín, saluda afectuosamente a la ministra Celaá en presencia del lehendakari y de Agustín Markaide. /Manu Cecilio
El presidente de la Corporación Mondragón, Iñigo Ucín, saluda afectuosamente a la ministra Celaá en presencia del lehendakari y de Agustín Markaide. / Manu Cecilio

Urkullu destaca cómo la cooperativa ha podido superar «las dificultades» de los últimos años y afronta su futuro desde una base más sólida

Carmen Larrakoetxea
CARMEN LARRAKOETXEA

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, arroparon al presidente del grupo Eroski, Agustín Markaide, y a la presidenta del consejo rector de la compañía, Leire Muguerza, en el principal acto de celebración del 50 aniversario del grupo cooperativo, que tuvo lugar ayer en la Alhóndiga de Bilbao y al que acudieron 400 trabajadores y directivos de etapas actuales y pasadas, así como un nutrido grupo de autoridades.

La celebración, conducida por la presentadora Anne Igartiburu, estuvo rodeada de un gran ambiente festivo, lleno de optimismo y de esperanza en el futuro para el grupo de distribución en el que sobrevoló, sin que nadie lo mencionase expresamente, el acuerdo que la semana pasada selló el conglomerado cooperativo con los principales bancos –Santander, BBVA, Sabadell, Bankia y CaixaBank– para la refinanciación de 1.540 millones de euros, ampliando los plazos de amortización y condiciones de pago. Este acuerdo supone despejar su horizonte financiero al menos hasta el año 2024, aunque aún hace falta que se sumen a ese pacto otras entidades financieras que participan en el crédito sindicado, pero con cantidades ya inferiores.

La mirilla

Y en este contexto habría que situar el papel activo que jugaron tanto el Gobierno vasco, a través del lehendakari Urkullu, como el Gobierno central, con la ministra de Economía, Nadia Calviño, en allanar el camino para que Eroski pudiera cerrar el pacto financiero con los bancos, sin el cual el grupo cooperativo –del que dependen 33.000 puestos de trabajo– habría tenido un escenario muy complicado. Anoche en su intervención, el propio Urkullu, además de felicitar a Eroski y a todos sus socios y trabajadores, hizo referencia expresa a «las dificultades» por las que ha atravesado el grupo de distribución «para mantener la posición en un mercado abierto y muy competitivo». «Hoy podemos decir que, gracias a la colaboración y a la cooperación», Eroski afronta el futuro desde una base más sólida, resumió el jefe del Ejecutivo vasco.

Yuna parte vital de esa solidez, destacó la ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo central, Isabel Celaá, es la apuesta de la cooperativa y de toda la Corporación Mondragón por la formación de las personas. Un aspecto que será básico también para afrontar los cambios que se avecinan por la digitalización y nuevas tecnologías. Al igual que Eroski, Celaá recalcó que el ministerio que dirige «apuesta claramente por la formación profesional, colocando a las empresas y sus necesidades en el centro».

Empresas con arraigo

Además del ambiente festivo, el acto en sí se convirtió en un alegato sobre la importancia de tener empresas locales fuertes;de las personas y de una gestión que aúne sostenibilidad económica y social. Así, el presidente de Eroski, Agustín Markaide, enfatizó lo «importante que es para un país contar con empresas arraigadas y con valores sociales», porque las compañías que se rigen sólo por las «claves de los mercados financieros aportan un modelo arriesgado para realizar una aportación sostenible a una sociedad».

Sin ocultar que Eroski también ha pasado «un largo tiempo de dificultades» y que «todavía estamos gestionándolas», recordó que, a diferencia de su compañía, en esta larga carrera «muchas de las empresas que hacían comercio hace 50 años hoy no existen». La superación, dijo, está siendo posible «gracias al esfuerzo de muchos» que están reforzando «nuestro proyecto cooperativo y ganando nuestro lugar en el futuro».

Para este futuro hay nuevos retos como los competidores globales; «algunos de ellos se suelen definir como empresas tecnológicas que hacen distribución», dijo. Y reclamó que, para todo el mundo, esos grupos «sean reconocibles y respondan localmente de sus actuaciones», porque la «virtualización de esos sectores» no debe llegar tan lejos «que impida o dificulte la posibilidad de pedir responsabilidades, incluidas las laborales, fiscales y ante los usuarios y consumidores».