Iker Irribarria | Finalista del Manomanista

«La presión de tener que ganar y jugar siempre bien existe si eres el campeón»

Iker Irribarria se encuentra en un buen momento para afrontar la final./lobo altuna
Iker Irribarria se encuentra en un buen momento para afrontar la final. / lobo altuna

Tres años después de ser el campeón más joven del Manomanista, el de Arama afronta su tercera final más maduro y consciente de lo que supone regresar

JUAN PABLO MARTÍN

Tocó la gloria pronto. En 2016 fue el campeón más joven del Manomanista, pero la pelota le ha enseñado que todo tiene sus tiempos. Tras caer en la final de 2017, Iker Irribarria afronta el domingo contra Urrutikoetxea su tercer choque cumbre «después de evolucionar y ganar en confianza».

- ¿Se le está haciendo larga la espera por el aplazamiento?

- Le he dado pocas vueltas a eso. La primera semana igual sí, pero una vez replanteados los entrenamientos he vuelto a la rutina.

- ¿Qué es el Manomanista para usted?

- El campeonato que he ganado y mejores resultados he tenido. Pero soy consciente que si un año se me da mal tampoco pasa nada.

- Vuelve a disfrutar sobre la cancha.

- Como consecuencia de una evolución. Estoy disfrutando en la cancha pero también el día a día. Voy a gusto a entrenar, a los partidos... Y se ve en los resultados. Desde el año pasado he ganado confianza cada semana.

- ¿Tanto como en 2016 cuando ganó el título?

- Es diferente. El primer año no tienes presión. No sabes nada de esto. Llegas y ganas. Entonces disfruté porque era nuevo, pero ahora por lo que ha costado para llegar y el trabajo realizado. Las sensaciones son buenas, no sé si mejores que entonces, estoy a gusto y me sale bien la pelota de la mano, algo que para un pegador es importante.

- ¿Tiene más presión ahora?

- No. Tengo que seguir haciendo mi juego. Estoy dando mi nivel y eso es lo más importante.

- ¿Porqué es tan grande el mano a mano?

- Ha sido el campeonato referente desde que yo sigo la pelota. Es una modalidad muy difícil, cuesta mucho hacer el tanto...

- ¿Es la disciplina en la que si está bien más se disfruta y si está mal más se sufre?

- Sin duda. El Parejas cuesta más, es más largo... El mano a mano es especial. No hay margen de error.

- Está solo en la cancha.

- Me gusta. En el Cuatro y Medio, también. Igual echas en falta el botillero en determinados momentos, pero estar solo en la cancha hace que aprendas.

«Volver a una final después de una mala racha es importante para tener una mayor ilusión y disfrutar»

Sin margen de error

- ¿Impone?

- Al principio, sí. Sobre todo si eres joven.

- No se puede esconder nada.

- No hay pelotazo malo que puedas dejar al zaguero. Tienes que entrar a todos, tanto si tienes que saltar como arrastrarte.

- ¿Le gustaría jugar más a esta modalidad?

- Viendo como estoy este año, sí. El pasado se me hizo largo. Son momentos. El sistema actual está bien pero no deja margen de error, por eso el primer partido es el más complicado. Hace falta muy poco para irte a casa.

- ¿Hay cosas que no se pueden controlar?

- El rival es lo único que no puedes controlar. Pero lo que está en tus manos se puede controlar casi todo. Si aprendes a relajarte y confiar, se puede hacer un gran trabajo, pero es un proceso largo.

- La ayuda de profesionales le ha venido bien.

- Sin duda. Saben mucho más que yo e intento aprender. Es difícil ver progresos en poco tiempo.

- Sigue con un psicólogo deportivo. ¿Qué le aporta?

- Estoy más tranquilo. Intento quitarme presión, no salirme del partido, empezar bien, no rendirme nunca... Detalles que vas cambiando poco a poco, que sin ayuda de algunos profesionales no los veías así.

- ¿Le costó ser consciente de lo que supuso la txapela de 2016?

- Llegas tan rápido que no sabes en el mundo que estás, la Prensa, la afición... Vas aprendiendo poco a poco y luego te das cuenta de lo difícil que es llegar a una final otra vez.

- ¿En qué medida le cambió la vida?

- Solo la presión que tienes en los siguientes partidos es diferente. Juegas de rojo contra tus ídolos, cambian muchas cosas.

- ¿La presión viene implícita o se la autoimpone?

- Ambas cosas. La presión de tener que ganar y jugar siempre bien existe si eres campeón. Tú mismo te la impones cuando son cosas de exterior que te tienen que afectar lo menos posible.

- ¿La vida vestido de rojo es más dura?

- Tiene sus dificultades. Hay que aprender muchas cosas, y con 19 años es complicado porque lleva su tiempo. Hay que dar el 100% casi todo el año. Pero también tiene sus cosas buenas. Es bonito e intenso.

«Se ha dado una tendencia a bajarlo, aunque también depende del momento de cada uno»

Dominar el juego de aire

- Tanto Urrutikoetxea como usted han dejado atrás un año malo. ¿Sabe mejor llegar a esta final?

- Llegar a la final del Parejas también fue importante. Acabarlo y volver a estar en otra final es una satisfacción mayor. Habrá años que llegaremos y otros que no, pero hacerlo después de una mala racha es importante para tener una mayor ilusión y disfrutar, que muchas veces nos cuesta.

- ¿Porque nadie ha repetido título en los últimos seis años?

- Por el material, porque el juego ha cambiado tanto que ya no son quienes más golpe tienen los que mejor juegan mano a mano, sino los que mejor dominan el juego de aire.

- ¿Entiende que haya aficionados que no les guste el estilo de juego actual?

- Puedo entenderlo si está acostumbrado a ver jugar a bote. Pero con las pelotas y el estilo que se lleva en la actualidad es imposible. No te da tiempo.

- ¿Cree que en los últimos años se ha bajado el material?

- Se ha dado una tendencia a bajarlo. Del frontis sale menos. Aunque también depende del momento que esté de cada uno. Si estás fresco todo te parece bueno, y si no puedes moverla, al contrario.

- Su derecha está especialmente fresca.

- Estoy a gusto. El sotamano también me sale. No puedo pedir más.

- ¿Cómo se puede combatir a un pelotari tan constante como Urrutikoetxea?

- Siendo más constante que él. Sé que no se va a rendir, por lo que hasta hacer 22 hay que seguir. Hay que tener un poco de cabeza.