La Cultural, una progresión ascendente

La Cultural de Durango./
La Cultural de Durango.

FERNANDO ROMERODurango

La Cultural de Durango ha completado un 2018 exitoso. El ansiado premio del ascenso al fútbol de bronce llegó, al fin, la pasada primavera. El objetivo perseguido y deseado se cumplía, y llegaba en un momento especial puesto que a lo largo de 2019, la entidad blanquiazul festejará el centenario de su creación. Un año que estará repleto de celebraciones, y que se confía en que estén acompañadas por los éxitos deportivos del equipo. Con la permanencia como meta, los durangarras se afanan en que su propuesta futbolística tan poco habitual les guíe para conseguirlo.

«En estos primeros meses de competición se ha visto un equipo que ha ido creciendo poco a poco, que ha ido cogiendo la medida a la categoría, y que, a día de hoy, es un equipo que compite en todos los campos. En alguna medida, tenemos la identidad que nos hizo alcanzar todo aquello. Lo único que puedo expresar es orgullo de lo que hacen estos jugadores cada fin de semana», manifiesta el técnico Igor Núñez.

No fue nada sencillo el arranque de los de Tabira en la categoría. El peaje por ser uno de los novatos en el grupo había que pagarlo. Un verano algo más corto de lo habitual por la disputa de los play-off de ascenso, varias lesiones y un calendario inicial muy complicado lastraron también el estreno de los blanquiazules, a los que les costó coger el pulso a la competición. El ilusionante arranque con empate sin goles en casa ante la UD Logroñés, uno de los teóricos gallos, fue un pequeño espejismo. Real Sociedad B y Mirandés, con dos goleadas, se encargaron de enseñar a los de Igor Núñez que en esta categoría cualquier error se paga caro. También el Arenas, ante quien también salieron derrotados en Gobela, se impuso a una Cultural en la que todavía los engranajes no estaban del todo engrasados.

El proceso de adaptación estaba en marcha. Un periodo de aprendizaje en el que cada encuentro era una enseñanza. Y los blanquiazules, aplicados ellos, tomaban buena nota. Pero entonces llegó la quinta jornada. El partido ante el Izarra. Un duelo del que todos se acuerdan en Tabira. Aquel 22 de septiembre, la Cultural de Durango realizó su mejor partido hasta entonces en este regreso a Segunda B. Un encuentro en el fueron plenamente superiores a su rival y en el que gozaron de innumerables ocasiones para marcar. Pero lo perdieron. Los navarros, en dos zarpazos, dieron al traste con el buen trabajo local. Fue el mejor ejemplo de esa principal diferencia tan comentada respecto a Tercera, que es la efectividad de los adversarios.

El Sardinero esperaba la siguiente jornada. Un escenario excepcional y un rival de otro nivel, en todos los sentidos. Pero allí se plantó una Cultural de Durango valiente, como siempre, para frenar al coloso cántabro, que solo pudo acabar doblegando a los vizcaínos en los minutos finales, y cuando ya se habían quedado en inferioridad numérica. El marcador no, pero el esfuerzo y el trabajo realizado aquel día supuso una inyección para el equipo, que seguía creciendo semana a semana. Los resultados se le seguían resistiendo, sin embargo, a la 'Cultu', que tras arañar su segundo punto del curso ante el Vitoria tropezó de nuevo en casa ante el Barakaldo, en un partido que dejó mal sabor de boca, y a domicilio ante otro recién ascendido, el Langreo, que endosó una dolorosa goleada por 4-1.

En ese ecuador de la primera vuelta, llegó la reacción. La primera victoria de la campaña. Al abrigo de su afición, los durangarras consiguieron imponerse al Sporting B (2-1) en un gran encuentro de los de Tabira. Ese triunfo dio lugar a la gran racha que les ha permitido sacar la cabeza de la zona de descenso y respirar. Seis jornadas consecutivas sin conocer la derrota, en las que llegaron dos triunfos más, frente a Tudelano y Gimnástica. Nueve jornadas con solo dos tropiezos, en sendos derbis ante el Amorebieta y el Gernika.

«Una vez que ganamos el primer partido, logramos enlazar seis semanas sin perder. Los estados emocionales en este juego son básicos. Se ve de forma nítida en este caso. A partir de que el equipo se vio capaz de ganar, se asentó. Hizo partidos muy serios en campos muy complicados como pueden ser Lezama o Calahorra, y fuimos capaces de cogerle el pulso a la competición partiendo de una situación de enorme desventaja, y ser capaces de sacar la cabeza del grupo de equipos que están en descenso», analiza Núñez.

Con el proceso de adaptación finalizado y la lección aprendida, la Cultural de Durango encara la segunda mitad del campeonato con optimismo pero sin confianzas. La situación es aún delicada y la pelea por eludir ese furgón de cola se está demostrando muy igualada. Cada jornada, el baile de posiciones se sucede. El objetivo es eludir esa irregularidad y mantenerse en una posición que permita desarrollar el trabajo con tranquilidad. Así, tal vez se pueda cumplir la predicción del presidente del club, Jon Andoni Bengoetxea, quien afirmó ya hace un mes que «vamos a hacer una segunda vuelta soberbia».

Igor Núñez se muestra algo más cauto. «Si algo ha quedado claro en todos estos meses es que el nivel competitivo de la plantilla ha ido creciendo a medida que avanzaban las jornadas, el nivel de confianza de los jugadores iba creciendo, y el nivel de estabilidad en el juego también. Nos toca seguir apretando y pensar en grande. Si me preguntan a mí, me inclino por ser optimista de cara al futuro», vaticina.

Más información