34 años jugando a pelota

En estos momentos pienso que la pelota femenina atraviesa por un 'boom' que, si se gestiona bien, puede dar sus frutos

34 años jugando a pelota
Maider Mendizabal
MAIDER MENDIZABAL

He hecho deporte desde que era niña. Fútbol sala, esquí de fondo -en infantiles quedé cuarta en el campeonato de Euskadi-, tenis, pero, sobre todo, pelota. Empecé a jugar a pelota a mano con 7 años en la escuela de Anoeta. Hasta los 15 jugué y competí siempre con y contra los chicos . Al llegar a la categoría de cadetes, por primera vez me di cuenta de que ya no podía competir contra ellos por una cuestión de fuerza. Como digo yo, a esa edad a los chicos les empiezan a salir los primeros pelillos y sus niveles de testosterona suben tanto que empiezan a notarse las diferencias de fuerza sobre nosotras.

En ese momento decidí que iba a dejarlo, puesto que desconocía que hubiera chicas que compitieran en 'mi' deporte, y que solo seguiría jugando a fútbol sala. Pero un buen día, mi entrenador Juan Carlos Otero -palista profesional en aquella época- me dijo que había en San Sebastián chicas que jugaban a paleta de goma. Me puse en contacto con ellas y enseguida entré en el grupo. Me sentí muy feliz. Por aquel entonces estaríamos unas 30 chicas. Se jugaban el campeonato de Gipuzkoa y otros campeonatos privados en diferentes pueblos: Intxaurrondo, Altza, Oiartzun…

Esto fue en septiembre de 1992. En marzo de 1993, me llamaron para invitarme a unos entrenamientos de preselección para participar en el campeonato mundial de trinquete en categoría sub-22. Me hizo muchísima ilusión porque se trataba nada más y nada menos del campeonato del mundo. Pero había un problema: hasta entonces siempre había jugado en frontón y ese mundial se jugaba en trinquete (una de las instalaciones oficiales en el que se juega a pelota) y a otra modalidad de pelota vasca.

Para que lo entendáis, dentro de la pelota vasca existen 28 modalidades diferentes. Yo solo conocía la especialidades de mano, paleta cuero y paleta goma, y en frontón. Apenas había jugado un par de veces en trinquete. Como os podéis imaginar, el reto era grande, pues quería ser seleccionada en una instalación y en una nueva modalidad llamada pelota goma argentina sin casi conocerlos. Así que fui al entrenamiento de preselección con todas estas dudas. Sin embargo, todo salió bien. En cuanto el seleccionador me vio jugar, me eligió. Pasé seis meses entrenando para adaptarme. En noviembre de ese mismo año competímos en el Mundial y conseguimos la medalla de bronce. .

La experiencia de poder estar y vivir desde adentro el campeonato del mundo me hizo darle prioridad a la pelota dejando el fútbol sala y algún que otro deporte más en segundo plano. Desde entonces hasta hoy en día, he formado parte de la selección española de pelota en todos los campeonatos y Copas del Mundo que se han organizado y he ganado un Mundial (1998, México) y tres copas del mundo (2000, 2004 y 2008), obteniendo la medalla de plata en otras cinco ocasiones. Hasta el 2012 siempre he jugado a paleta goma argentina en trinquete, pero desde el 2014 participo en otra disciplina: paleta goma argentina en frontón de 30 metros. Este pasado mes de octubre he logrado la plata en el Mundial celebrado en Barcelona.

Como veis, me considero pelotari versátil porque juego a varias modalidades de pelota vasca y en todas ellas he logrado estar en la elite. Además de todo esto, soy presidenta y entrenadora de mi club Su-Berri PKE. He trabajado durante 13 años en la Federación de Gipuzkoa como coordinadora, entrenadora, organizadora de campeonatos, responsable de prensa…

Creo que por hoy ya os he contado lo suficiente como para que me conozcáis un poco más. En siguientes post os iré hablando de diferentes aspectos relacionados con la pelota femenina. En estos momentos pienso que la pelota femenina atraviesa por un 'boom' que, si se gestiona bien, puede dar sus frutos. Mientras tanto, seguiré trabajando como pueda por y para la pelota femenina. ¡Nos vemos en siguientes post!

P.D. No puedo dejar de mencionar a mis tres hijos -el mayor, Enaitz, tiene 8 años y los mellizos, Eneritz y Xuban, dos y medio- y a mi marido, Iñaki Alijostes. Formamos un gran equipo.