«El patinaje artístico tiene un problema en España: hay muy pocas pistas de hielo»

La entrenadora lleva más de 40 años vinculada a este deporte. /RAFA GUTIÉRREZ
La entrenadora lleva más de 40 años vinculada a este deporte. / RAFA GUTIÉRREZ

La entrenadora del club vitoriano Bipolo, Alicia Sádaba, pide más espacios donde pueda ser practicado y fomentado este deporte, el que llevará este fin de semana a siete de sus pupilas al Campeonato de España en Granada

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Alicia Sádaba lleva más de 40 años vinculada al patinaje artístico, los últimos 27 en Vitoria. Nacida en Madrid, pero residente en Jaca desde niña, donde se inició con el patinaje artístico, llegó a ser subcampeona de España. Como entrenadora, en su trayectoria se vinculan el extinto club Araba y el actual Bipolo donde desempeña su labor junto con el técnico ruso Igor Sinyutin. Este fin de semana siete niñas alavesas competirán en Granada en el Campeonato de España en sus diferentes categorías, un reflejo del buen trabajo que se está realizando. El secreto es disponer de pista de hielo, un lujo que no está al alcance de otras ciudades españolas. Un hándicap para los deportes de hielo en un país sin tradición, pero con un embajador como lo ha sido hasta su reciente retirada, Javier Fernández, campeón del mundo, de Europa y medallista olímpico.

-¿Qué le llevó a iniciarse en el patinaje artístico?

-Aunque nacida en Madrid, viví en Jaca muchos años. Cuando pusieron la pista de hielo se convirtió en una gran novedad y la probé. Me gustó y allí empezó todo, en las sesiones públicas, y luego entré en el grupo de patinaje artístico hasta competir a nivel nacional. Fui subcampeona de España, pero no llegué a nivel internacional porque la Federación Española estaba a punto de crearse y no estábamos incluidos dentro de la internacional. 

-¿Los espectáculos de hielo son los que permiten vivir de este deporte?

-Es una salida para los patinadores. Si te gustan esos espectáculos puede convertirse en un modo de vida, y si no está la parte formativa como entrenador. A mí me gustaban las dos cosas, así que probé primero con un espectáculo y después, me formé para dedicarme a la parte técnica, en la que sigo ahora en el club Bipolo. Primero estuve en Jaca, luego me surgió venir a Vitoria con el club Araba a la antigua pista de la calle Logroño y después en la pista del Bakh, tras la fusión del Araba y Bipolo. Son ya 27 años en Vitoria, la mitad de mi vida, así que soy ya casi vitoriana (risas).

-¿Cómo han influido los éxitos de Javier Fernández?

-Desde que Javier Fernández entró en la alta competición y sumó tantos éxitos, por lo menos en televisión se ha visto más patinaje artístico. Antes casi ni existía. Eso ya es mucho. A otros niveles, no lo sabemos. El problema es que hay muy pocas pistas de hielo en España. Lo ideal es que en todas las ciudades hubiese una para fomentar este deporte. La única manera de que deje de ser un minoritario es haciendo pistas de hielo. Es verdad que se habla más de patinaje, pero es complicado practicarlo y dedicarse a él de manera competitiva. Javier Fernández, además de haber sido competidor amateur, tiene su propio espectáculo que lleva por diferentes pistas. Esa es la parte profesional que ahora está explotando. Pero ser profesional, como se entiende en otros deportes, es muy complicado.

Patines y cuchillas, 800 euros

-¿Cómo está el nivel en Vitoria?

-Estamos muy satisfechos tanto Igor Sinyutin como yo, teniendo en cuenta que somos un club pequeño. En el grupo de competición tenemos a 18 integrantes, y que tengamos ya a siete chicas preparadas para competir en un campeonato de España en sus diferentes categorías, creo que tiene mucho mérito. En el estatal senior tuvimos a dos representantes, Nerea Grandoso en la categoría Novice Advanced y en categoría junior Gaizka Madejón, patinador del Txuri Berri que vino a Vitoria para competir con Bipolo. Hizo buen programa corto, pero se quedó a las puertas del podio.

Alicia Sádaba junto con el también técnico Igor Sinyutin y varias de sus alumnas.
Alicia Sádaba junto con el también técnico Igor Sinyutin y varias de sus alumnas. / RAFA GUTIÉRREZ

-¿Uno de los hándicaps para que siga siendo minoritario es que es un deporte muy caro?

-Comparado con otros deportes, desde luego. El apoyo familiar es fundamental en edades muy tempranas. Primero porque necesitas que te lleven a entrenar a la pista. Los patines son carísimos cuando llegas a un nivel de competición, porque entre la bota y la cuchilla pueden ser 800 euros y una vez que deja de crecer el pie, hay que cambiar de botas cada dos años porque se estropean. Imagínate en la época de crecimiento, la de veces que se cambia de patines. Por no hablar de ropa de competir y entrenar y más gastos.

-Sin embargo, es uno de los deportes más atractivos.

-Es verdad, en cuanto a oferta lúdica, para los niños es muy atractivo. Luego cuando van dando pasos, y empiezan a entrenar, hay factores como el miedo que empiezan a hacer criba, porque lo de saltar ya no lo llevan tan bien. Pero te diría que es un deporte muy completo que engancha.