Bronce mundial

«Salma Solaun tiene alma, emociona, llega, transmite y es puro talento»

De izquierda a derecha, Marga Armas, Salma Solaun y  la seleccionadora Alejandra Quereda. /E.C.
De izquierda a derecha, Marga Armas, Salma Solaun y la seleccionadora Alejandra Quereda. / E.C.

Marga Armas es la persona que ha preparado a la actual medalla de bronce del Mundial de Rusia, la que asegura que «ha hecho historia»

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Marga Armas, la entrenadora de Salma Solaun que viene de lograr el bronce en cinta en el Mundial junior de rítmica disputado en Moscú, se deshace en elogios hacia su pupila. El talento es algo que se lleva dentro y cuando una deportista con 14 años lo muestra, eso es un diamante que debe ser correctamente tratado.

El Beti Aurrera, por tradición, ha dado grandes gimnastas con proyección internacional, la más universal a nivel individual, Almudena Cid, con sus cuatro finales olímpicas. Desde el trabajo y la constancia, dos niñas de 14 años, la propia Salma y Teresa Gorospe, pueden tomar el relevo de históricas como Tania Lamarca, Estíbaliz Martínez, Lorena Guréndez o Paula Orive, aunque la prudencia debe ser la primera premisa para continuar por este camino. Ambas deportistas, en su primer año como junior, cuentan para los planes de la Federación Española de Gimnasia como se ha demostrado con el Mundial de Rusia. La ilusión es grande.

–En 1993, Carmen Acedo lograba un oro en el Mundial de rítmica. Han tenido que pasar 26 años para que Salma Solaun vuelva a subirse a un podio. ¿Qué le dice este dato?

–Pues…, que me hace muy feliz que sea una gimnasta vitoriana y que pertenezca al Beti Aurrera. En esta ciudad hemos tenido grandísimas gimnastas que han logrado medallas y títulos en mundiales y juegos olímpicos, aunque en conjuntos. Es para sentirse muy orgullosos. Ya solo estar en un mundial creo que era un reconocimiento al trabajo. Pasar a la final ya nos parecía otro regalo. Pero el bronce en la final de cinta, es como un oro para nosotras. Aunque la medalla es de Salma, somos un equipo, con Teresa Gorospe, que se quedó a una décima de entrar en la final y fue la primera reserva. Ha sido el mejor broche y algo impensable. Que una niña junior de primer año consiga esta medalla para España es algo increíble. Hemos hecho historia.

"Que una niña junior de primer año consiga esta medalla para España es algo increíble"

–¿Qué particularidades tuvo ese ejercicio de cinta que ha valido un bronce?

–Cuando monté el ejercicio a principio de temporada, hice un guiño a Rusia, con la música de un grupo de niñas rusas que está de moda. Pensé en ello para empatizar ya con el público. Así comenzó la historia. La canción dice algo así como 'llevo el baile en el cuerpo'. Salma no para de bailar en todo el ejercicio, con la música muy adaptada, para lanzamientos y recepciones de máxima dificultad. Gustó mucho a todo el mundo. Recibimos los elogios de jueces que nos decían ¡Brava España!

Rusia, potencia mundial

–¿Qué supone todo esto para el Beti Aurrera?

–Un reconocimiento y una recompensa. El club en su historia ha logrado éxitos internacionales por conjuntos y Almudena Cid ha sido la gimnasta referente con cuatro finales olímpicas. Pero a nivel individual, es la primera medalla que se obtiene.

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–¿Qué tiene Salma Solaun?

–Salma tiene alma. Haciendo un juego de palabras con su nombre, creo que lo define. Es puro talento. Es una niña muy trabajadora, tiene talento y mucho trabajo por detrás. Nada llueve del cielo. En pista se expresa de forma diferente, llega, emociona. Hay que verla. Pocas gimnastas he visto que sepan transmitir como lo hace ella. Eso se tiene o no se tiene.

–¿La ve en la élite de la gimnasia mundial a medio plazo?

–Eso es mucho decir. No me aventuro a pronosticar nada porque la gimnasia es un deporte duro donde las lesiones también marcan. Prefiero hablarte del presente y ese lo hemos vivido en este mundial en Moscú con un equipo español junior que ha gustado mucho, y en el que dos alavesas, Salma Solaun y Teresa Gorospe, han sido clave del éxito. Como anécdota te puedo decir que la entrenadora de Japón me comentó que le habían encantado las coreografías.

–En la final de cinta, la rusa Daria Sergaeva se llevó el oro. ¿Rusia sigue siendo inalcanzable en la rítmica mundial?

–Por tradición, Rusia sigue dominando este deporte. En este mundial, han ganado en todos los aparatos y en conjuntos. Es una potencia desde hace muchos años. No sé si son inalcanzables, pero el nivel es altísimo.

–En España, parece que la entrada de Alejandra Quereda como nueva seleccionadora en 2018 ha traído aires nuevos.

–Tiene las cosas claras. Para mí ha sido un reto que la federación española haya confiado en mí como entrenadora de esta selección junior. Hemos sido un equipo en todo momento porque además de Salma y Teresa, estaba Lucía González, del club Benidorm.

Preparación en Vitoria

–Usted dirige desde Vitoria a dos gimnastas élite después de que se truncara la oportunidad para Salma de entrenar en el Centro de Alto Rendimiento de León. ¿Cómo gestiona ese trabajo?

–Es difícil porque debo compaginar ese trabajo con todo lo que supone el club Beti Aurrera, con muchas otras niñas que han tenido muchos éxitos a nivel nacional en diferentes categorías. No me puedo olvidar de ellas, pero he tenido que trabajar de una manera muy específica con Salma y Teresa. Un trabajo de lunes a domingo, sin descanso. Sólo puedo decir que ha merecido la pena y que ellas me lo han puesto muy fácil porque con las ganas y actitud que ponen, todo ha fluido mucho mejor.

–¿Esto confirma que no hace falta irse lejos de casa para prepararse y ser competitiva a nivel mundial?

–Siempre digo que, si nos ayudan, este trabajo se puede hacer en Vitoria. Nadie mejor que yo conoce a mis gimnastas. Eso no significa que en un centro de alto rendimiento no vayan a progresar y mejorar, porque está claro que van a tener mejores condiciones que las que nosotros como club les podemos ofrecer, pero las conozco mucho.

–El vínculo es tan fuerte que además de entrenadora se convierte en amiga, confidente…

–(Risas). Lo asumo. Hago las veces de psicóloga, fisioterapeuta, de madre-amiga. Soy la entrenadora que les da caña cuando hay que darla y todo el cariño cuando lo necesitan. Soy su referente y es una responsabilidad enorme para mí.