Una balada romántica de Países Bajos gana Eurovisión 2019

Un momento de la actuación de Países Bajos en Eurovisión 2019./
Un momento de la actuación de Países Bajos en Eurovisión 2019.

Duncan Laurence es el joven que se llevó el Micrófono de Cristal a Holanda en una gala muy larga en la que Madonna desafinó de lo lindo

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

A Duncan Laurence le ha dado un giro la vida de 180º. Este joven de solo 25 años fue proclamado vencedor de Eurovisión 2019 gracias a 'Arcade, un tema intimista y romántico que rompió fronteras y conquistó al respetable. Este holandés se graduó en la Academia de Rock de su ciudad y participó en 'La Voz' de su país, entusiasmando a propios y extraños. Poco a poco fue escalando puestos en la industria musical y Eurovisión se convirtió en su gran sueño. Y de eso va su canción de sueños posibles. Se inspiró en un ser querido que murió demasiado pronto y de ahí surgió la propuesta que le ha llevado a lo más alto en el festival musical.

Paises Bajos fue proclamado vencedor de una edición bastante sosa en cuanto a sorpresas y muy larga en cuanto a actuaciones. Para colmo, Madonna, la gran atracción de la gala, desafinó lo suyo cuando le tocó demostrar su valía. O estaba cansada, o no tenía ganas o la edad ya le está pasando factura. Italia, Rusia y Suiza quedaron en segundo, tercer y cuarto lugar, respectivamente. Israel probó que podía realizar un espectáculo a la altura de las circunstancias y jalonó la cita con varias sorpresas musicales como esa ronda de actuaciones de Conchita Wurst, Mans Zelmerlöw, Eleni Foureira y Verka Serduchka que iban versionándose los unos a los otros y, como colofón, cantaban todos junto a Gali Atari el mítico 'Hallelujah' que ya se ha convertido casi en el hinmo de Eurovisión, desde que diera el triunfo a Israel en 1973.

Y hay que hablar de Miki, claro. El chico lo hizo bien, quizá algo nervioso al principio, pero seguro de lo que llevaba bajo el brazo. Y lo curioso es que dio la sensación de que el público se divertía de lo lindo con la actuación. Pero los votos del jurado y los del público dejaron a España en mal lugar, una vez más. El puesto 22 es casi el del vagón de cola… O sin casi. Algo habrá que hacer, pero no tengo ni puñetera idea de qué.

Otro momento a destacar en la larguísima gala fue la aparición (más bien apariciones, se ve que quieren promocionarla) de Netta Barzilai, la ganadora del año pasado. Cuando le tocó dar la talla a solas y presentar su nueva canción, 'Nana banana', sonó repetitivo.

Ese es uno de los momentos que podían haberse ahorrado para agilizar las votaciones y abreviar la gala. Tampoco pintaba mucho el numerito de un mentalista, supuestamente el sucesor de Uri Geller, que adivinó unos datos eurovisivos entre canción y canción. En fin, será que cambiar escenografías llevaba su tiempo y había que rellenarlo de alguna forma. Con todo, el espectáculo es inigualable. Cierto que nos habíamos acostumbrado a algún que otro participante friki y este año los originales han brillado por su ausencia.

Esataba todo demasiado medido. Cabe señalar que la retransmisión de Toni Aguilar y Julia Varela fue excelente, así que ¡enhorabuena! Y toca pensar ya en la siguiente edición. Igual hay que darle una vuelta a eso de llevar a los 'triunfitos' y optar porartistas más talluditos que aporten algo más que energía y ganas de hacerlo bien. Porprobar, digo yo.

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