Se consuma la debacle de España en Eurovisión

Un momento de la actuación de España en Eurovision 2019./
Un momento de la actuación de España en Eurovision 2019.

Miki salió con energía y poderío, el público se entregó al máximo, pero las votaciones, tanto del jurado como de la audiencia, lo condenaron a las últimas plazas

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Hace 42 años, otro Micky (este con el nombre americanizado), seducía a la audiencia de Wembley con 'Enséñame a cantar', un tema con el que logró el noveno puesto para España. Cuatro décadas después es un muchacho catalán el que representa al país con una canción que podría encajar en la filosofía de aquel. Porque al de Los Tonys le denominaban 'el hombre de goma' por sus bailes imposibles, y el de 'OT' acudía a Eurovisión con 'La venda', una propuesta simpática y pachanguera que bien podría haber firmado su antecesor de hace casi medio siglo.

Según las casas de apuestas, el suyo no era un envite seguro. Los expertos situaban a Miki Núñez en la mitad de la tabla, ni mucho ni poco, un proyecto intermedio. Tenía a su favor, eso sí, que actuaba en la segunda parte del concurso, pero la competencia era feroz. Y los apostadores no acertaron, para mal. Porque 'La venda' quedó en el puesto 22. Y siendo 26 los países que competían, la debacle está servida. Eso sí, Miki decía antes de partir hacia Israel que lo único que temía, «es volver y que los españoles no estén orgullosos de él». No debería preocuparse porque su actuación fue más que digna.

Igual la canción no era la adecuada. ¿Demasiado 'pachanguera'? Bueno, el año pasado la acusación era justo la contraria y el desastre también mayúsculo, asi que… Una gran estructura sobre ruedas dividida en tres cubos huecos rectangulares que simulaban seis estancias de una casa, además de una escalera móvil y una colosal marioneta, conformaban la escenografía que arropó al cantante español. Huyendo de la austeridad y el minimalismo del año pasado, el colorido y la alegría dominaron las tablas. Y Miki salió ençergico y confiado, y se metió al público en el bolsillo, pero todo se quedó en un espejismo.

El patio de su colegio, en Terrassa, fue su primer escenario. Allí dio Miki Núñez su primer concierto rodeado de buenos amigos, y desde entonces no ha dejado de amar y experimentar con la música. El joven catalán solo abandonó a su banda para presentarse a 'Operación Triunfo' el año pasado, un reto con el que esperaba darse a conocer y aprovechar las oportunidades que le brindara el concurso. Y dicho y hecho. No lo ganó, pero se hizo con el pase a Eurovisión que le brindó el formato. Y se lo ha tomado a pecho casi literalmente. En los últimos meses el chaval ha experimentado un espectacular cambio físico. Se ve que, además de curtirse en la música, se había ejercitado duramente para transmitir su mejor imagen. Al final, los esfuerzos no han cuajado, por lo menos en el prestigioso festival de la canción. Al final solo es un concurso, mirada al frente y a continuar en la senda de la música. Seguro que el disgusto de Miki es importante, pero Eurovisión ya es el ayer, ahora toca mirar al mañana.

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