Earl Thomas calentando a los Travellin' Brothers

El elegante Earl Thomas domina los palos negros./CARLOS G. AZPIAZU
El elegante Earl Thomas domina los palos negros. / CARLOS G. AZPIAZU

La Kultur Etxea de Urduliz se llenó y pasó calor físico y espiritual en el encantador concierto del afrocantante de Tennessee y la universal blues band de Leioa

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Entradas agotadas en la venta anticipada de la Kultur Etxea de Urduliz para ver al afrovocalista de Tennessee Earl Thomas oficiando con los Travellin' Brothers de Leioa como banda de acompañamiento. El dato tiene mucho mérito, pues ese auditorio no se suele llenar y no se debe olvidar que en Urduliz no tienen venta online, con lo cual se quedaron sin su tique muchos fans de los bluseros universales de Leioa (en 2018 actuaron desde Finlandia a China). Fue un concierto muy caliente (no solo por la calefacción) que, como apostábamos, estuvo mejor que el de la grabación del disco de los TB en el Arriaga el pasado domingo, un tanto frío por el peso de la responsabilidad y el propósito de no fallar en la ejecución instrumental, pues se estaba inmortalizando a una toma, sin red.

El sábado noche sonaron 13 canciones en 88 minutos con muy buena acústica (al final, el jefe de la banda, el guitarrista Aitor Cañibano, felicitó a su técnico de sonido Juanjo Mediavilla). Los Travellin' tocaron y cantaron muy bien, con caras de apacible serenidad (solo había que mirar a Aitor, que en el Arriaga tenía el rictus seco, por así decirlo), y además bailando en coreografías muy Blues Brothers («ja, ja, ja… en el Arriaga ni se movieron», comparó el fotógrafo Azpiazu, que en tres semanas ha visto tres veces a los TB con Earl Thomas y que juzgó que la de Urduliz fue la mejor: claro, estaban más rodados tras cuatro conciertos en total). Por señalar digamos que el francés Jon Careaga entonó como nunca (cada día es mejor cantante) y habló como siempre (esos comentarios jocosos sobre que cuando no hay cervezas al público le suenan mal, o la advertencia en inglés al invitado de que no olvidara decir eskerrik asko al final de una canción si quería tener buena comida y buen vino…), el saxofonista Alain Sancho se animó a bailar él solo, aumentó su papel vocal y bastantes solos los sopló al borde del tablado, al igual que hizo Aitor en los punteos.

La primera media hora fue para los Travellin' Brothers (este es su Bandcamp), la mejor banda de blues de Europa en 2016, que en sexteto y a solas se marcaron 5 piezas calientes por sus efectos, templadas por su ejecución, y exportables y globales por su resultado (y es que pueden competir en el dominio de las músicas de raíz con cualquiera, hasta con los americanos). Serenos y sin nervios, en contraste con el Arriaga, abrieron con el blues 'Thunderstorm', a la tercera metieron «un poquito de tralla» con 'Oh, What A Shame' (aquí Aitor hizo un solo de guitarra a una nota en plan Albert Collins y qué pena que fuera tan corto; por cierto, Aitor en el Arriaga usó una Gibson SG roja y en Urduliz una Tokay Telecaster de color madera y negra, y nos explicaba el día después: «en algunas canciones del Arriaga me hacía falta el bigsby de la Gibson, la palanca que hace el vibrato, y ayer no era necesario; pero toco igual de a gusto con ambas»), y se lucieron estilistas, americanistas y hasta indies a lo Band Of Horses en la flotante 'Make Me Down A Pallet On Your Floor', con solo de saxo comercial a lo Christopher Cross en una canción sobrada de clase. Hum… de las cinco primeras canciones, cuatro sonaron en el Arriaga, excepto 'Oh, What A Shame'.

Los Travellin' y Earl llenando la escena.
Los Travellin' y Earl llenando la escena. / CARLOS G. AZPIAZU

Se puede decir que aún no se había respirado el ambiente de Nueva Orleans que tantas veces se impuso en el Arriaga. Y al de media hora apareció en Urduliz el cantante que nominaba la cita, Earl Thomas, delgado y trajeado, como un pincel, distinguido. A partir de entonces subió el calor (¡no solo por la calefacción!), el público se arrebujó en sus butacas y la enjundia de las gargantas negras elevó un palmo las almas. Las piezas siguientes las protagonizó Earl Thomas, generalmente mano a mano con un Careaga que aguantó el tirón del maestro, por ejemplo en 'Better Days' con su falso final. Siguieron dos bluses auténticos y poderosos que no sonaron en el Arriaga: el 'C.O.C.' de Albert King a ritmo walking bass con Thomas a solas al micro y el lento de B.B. King 'Sweet Little Angel', con réplica vocal de Careaga (estos temas formaban parte del repertorio de los Travellin, lo cual facilitaría su preparación).

Y ya hasta el final se amalgamaron la clase, la exclusividad, las facultades, los siete músicos, el soul y el góspel: 'Elijah Rock' volvió a brotar volcánico (Earl le cedió su teléfono móvil a un espectador de la primera fila para que lo filmara), 'Tennessee Whiskey' nos evocó otra vez al gran Johnny Adams (y ahí Thomas alardeó cantando sin micro, sentimental en la derrota, y siendo también filmado por el mismo espectador, al que Jon en broma le pedía que le enfocara a él), los siete músicos rebosaron felicidad y cosecharon palmas en 'Soulshine', y bis fue para dos números gospels, 'The Power Of Your Love', con bastantes espectadores bailando en pie entre las butacas, y el cierre con el campero 'This Trais Is Bound For Glory', colofón de un pedazo de concierto presenciado por Uoho de Platero y Tú y 200 seres humanos más. De los 8 títulos con Thomas, seis sonaron en el Arriaga. En total, en Urduliz se repitieron 10 de los 13 temas.

En mayo los Travellin' y su amigo Earl girarán por España, no solo por Euskadi, donde han dado cuatro bolos en tres semanas (19 de diciembre UPV de Bilbao, 29 club Altxerri de San Sebastián, 30 Teatro Arriaga y 5 de enero Kultur Etxea de Urduliz)

'Elijah Rock' visto desde la primera fila en Urduliz:

 

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