Lord Bishop Rocks comprimiendo el rock de estadio en un bar

Lord Bishop con la primera guitarra, colorista y hendrixiana./SUGAR VELASCO
Lord Bishop con la primera guitarra, colorista y hendrixiana. / SUGAR VELASCO

El guitarrista hendrixiano neoyorquino, autocoronado 'el rey del motorfunk', arrasó La Nube y la espoleó con versiones: Hendrix, Rolling, Sabbath, Clapton…

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El gigantesco guitarrista negro neoyorquino Lord Bishop Rocks se halla en plena gira española de diez conciertos consecutivos, sin día libre. Los tres primeros bolos agotaron la taquilla y el quinto, el del martes en La Nube de Santutxu, llenó. Su bajista argentino afincado en Madrid, John Chevyk Medina, en la presentación informó de que llevaban cinco días sin parar de tocar y que ya estaban «hasta los cojones». «Eso es el rock and roll», le replicó un espectador. Pagado de sí mismo (ese exigir palmas y coros, el ponerse la mano en la oreja para pedir ovaciones…) y dotado para la autopromoción (desde la estética barraquera y funkadélica con chistera hasta la autocoronación estilística como 'el rey del motorunk de Nueva York'), Lord Bishop tocó muy bien.

Dos vasos de bourbon Jack Daniels sin hielo bebió Lord Bishop Rocks durante su actuación de 14 piezas en 87 minutos que electrizaron La Nube con punteos hendrixianos expelidos por un power-trio con sustrato roquista muy stoner y con un baterista sensacional con dos timbalas a su derecha (un brasileño: Duda 'The Bricklayer', alias El Albañil). El líder gigantón demostró maneras de rock de estadio, pero tanta versión le limita al redil hostelero. Aunque, eso sí, inyecta vigor personal a las revisiones: abrió con un desconcertante, por lento, 'Ain't No Sunshine' de Bill Withers, al que coló pasajes puro Jimi Hendrix y donde ya pidió los coros del respetable atento y expectante; más tarde enlazó una terna demasiado facilona con un resolutivo y crepitante 'Jumpin' Jack Flash' de los Rolling Stones, una correcta sin más 'Cocaine' de JJ Cale / Clapton (la novena pieza, cuando cambió de guitarra, de una coloreada y lisérgica con pinta de Fender a otra sobria Danelectro en blanco y negro), y mejoró con el 'Hey Joe' vía Jimi Hendrix; y ya por final cruzó el ritmo de Bo Diddley con el góspel chillón 'Sometimes I feel like a motherless' (aquí se desató tanto que se le cayó la chistera, se quitó el pañuelo que cubría su cráneo rapado, y mostró los ojos desorbitados de un zombi), atacó el 'Nutbush City Limits' de Tina Turner con la decisión de Ted Nugent (bajó por segunda vez a tocar entre la gente y llegó a colocar su cabeza contra la de un cliente), y dio un estupendo bis con el 'Paranoid' de Black Sabbath que enloqueció al Dandy y se puso a cabecear delante de la fiera.

Sí, muchas versiones tocó. Así no se sale de la primera base del rock, ya saben. No se asciende desde los bares. No en vano, su último disco, 'Heavy 10', está lleno de versiones (varias de las citadas y otras de Led Zeppelin, BB King, los Who o el 'Rockin' in the free world' de Neil Young'). Por cierto, les está yendo tan bien en la gira que ya vendieron todas las copias que trajeron de esta novedad, 'Heavy 10', y que se la pidamos por correo, recomendó.

Lord Bishop con la segunda guitarra, el baterista brasileño y el bajista argentino.
Lord Bishop con la segunda guitarra, el baterista brasileño y el bajista argentino. / SUGAR VELASCO

Igual también Lord Bishop coló otras versiones en el resto del repertorio. A la segunda canción cruzó el blues flamígero de Eric Sardinas con el ritmo chasqueante de Rage Against The Machine mientras con el clavijero de su guitarra iba dando hachazos al aire ante los rostros de las primeras filas («hoy te tienen que pagar plus de peligrosidad», observó Raúl El Guapo). La ovación a esta fue de satisfacción, y Lord Bishop Rocks y sus dos secuaces continuaron con funk hendrixiano (una que rezaba: el fuego está ardiendo, las bombas explotando…), blues-rock canónico pero para nada pureta (el de me desperté por la mañana y me di cuenta de que estaba muerto), una tormenta a lo Stevie Ray Vaughan en la que bajó por primera vez a tocar entre el público, la balada dedicada a Sugar Velasco en la que tomó aire ('Moonlight Serenade', con punteo a lo Hendrix, para no variar), y ya hasta el final las versiones reconocibles, entre las que coló un tema interpretado por él a solas cuya letra insistía en la frase de «es mi turno / cayendo en la oscuridad», un tema por él dedicado a todos aquellos que habían fallecido debido a la depresión y enumeró una lista de músicos famosos muertos por suicidio: de Alice In Chains (sobredosis), Nirvana, Chris Cornell, Linkin Park y el último, el de Prodigy.

Buf, menos mal que Lord Bishop Rocks se dedicó a alegrarnos la velada. Acabó el concierto y su bajista argentino, quien antes soltó que «Calamaro es un boludo», nos invitó a pasar por el merchandising a comprar cosas y nos prometió que nos firmaría las tetas a todos, también al barbas de ahí, y, casualidad, señaló a Ricky, el esposo de Sugar, quien durante el concierto había dicho que al líder negro le gustan mucho los aplausos y que le encantaba el baterista, sí, el brasileño Duda El Albañil. Y sentenció Ricky: «Bolazo. Este está en el Top 3 de conciertos de La Nube».

Clip de la versión del 'Paranoid' de Black Sabbath.