Zinemaldia

'Dantza', la historia sin palabras de un pueblo

'Dantza', la historia sin palabras de un pueblo

Telmo Esnal presenta en el Zinemaldia el fruto de siete años de trabajo, un espectacular musical que recopila bailes tradicionales vascos a partir de los cuales se cuenta un relato trufado de simbologías

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

En 'Dantza' solo se escucha una palabra, «¡Txotx!», el grito con el que se descorcha una kupela que reparte sidra a un pueblo que festeja bailando su felicidad. Telmo Esnal presenta en la sección oficial de San Sebastián fuera de concurso la cinta vasca más ambiciosa y atrevida del año. El fruto de siete años de trabajo, que en el caso del folclorista y coreógrafo Juan Antonio Urbeltz son cuarenta de investigación para desarrollar las hipótesis que sustentan esta película bellísima y a ratos hipnótica. Más de 250 bailarines de 15 compañías protagonizan una sucesión de escenas ambientadas en algunos de los parajes más bellos del País Vasco y Navarra. Lejos de limitarse a rodar de la manera más espectacular posible unos cuantos cuadros dispersos, Esnal hila un guion para narrar un relato cíclico, atemporal, que, según el realizador, puede ser la historia de cualquier pueblo.

Amanece en el desierto de las Bardenas Reales y un hombre vestido con ropajes dignos de Mad Max ara la tierra rítmicamente. Después se van sumando el resto de miembros de la tribu. Tras la dura jornada de trabajo estalla la tormenta y germina el fruto. Brota la vida de la tierra antes yerma. Un hechicero desafía a la naturaleza en una cueva mientras los hombres entablan la batalla. Con la paz llegará la recolección de la cosecha, simbolizada en una manzana de la que se extrae sidra. A los bailes cortesanos en el pórtico de la Basílica de Arantzazu se sucede la romería en la plaza mayor de Leitza. Y de ahí surge el amor entre dos paisanos.

«'Dantza' es una historia bailada», define Esnal. «Utilizando las danzas tradicionales vascas narramos un relato muy próximo al ciclo de la vida, de la naturaleza, la siembra y la recolecta. Lo hacemos utilizando las distintas simbologías que hay detrás de cada baile: las danzas de cuerda, las espadas, las cintas, los broqueles… Las danzas son símbolos en movimiento y cada una encierra un significado. Son simbologías muy parecidas en todo el mundo, por eso estamos ante una historia universal, entendible en cualquier lugar del planeta».

A la labor previa de Urbeltz, se une el trabajo del escultor Koldobika Jauregi, encargado de crear el universo estético de la película, una atmósfera en la que cobran vital importancia los decorados, los trajes, el maquillaje y el atrezo. 'Dantza' es una película profundamente vasca, pero también una suma de referencias que, en el caso del vestuario, puede combinar, como explicaron sus responsables, la ropa real de un baserritarra y los trajes tradicionales japoneses. El trabajo de sonido y la música resultan asimismo fundamentales. Pascal Gaigne ha compuesto una banda sonora a partir de las melodías creadas previamente por Marian Arregi y Mikel Urbeltz. La alboka, el tamboril, el txistu, la txalaparta y otros instrumentos tradicionales vascos suenan en una cinta de factura técnica elaboradísima, efectos visuales incluidos, en la que ha participado buena parte del equipo de 'Handia'.

«Siempre hablamos de hacer una película bella, que enganchara al público por su estética y sonoridad. Son las armas con las que contamos, además de un gran plantel de dantzaris», explica Esnal, que rueda estos días 'Agur Etxebeste!', secuela de 'Aupa Etxebeste!', la comedia que hace 14 años se convirtió en la cinta en euskera más vista de la historia hasta la llegada de 'Handia'. «Yo estoy tranquilo, sé qué tipo de película he hecho y me siento muy bien con ella. Podía haber hecho un documental, pero preferí abordar la danza a partir de una ficción utilizando toda esta simbología y creando una historia trasladada a las coreografías. A partir de 'Dantza' estamos rodando diferentes documentales para explicar toda esa simbología».

El filme, que se estrenará en cines de toda España el 21 de diciembre, tiene ante sí una larga carrera internacional. Otra cosa es su marcha en taquilla, dado lo arriesgado de la propuesta, una cinta sin diálogos que aparece como un musical puro. Esnal no logra mantener la misma capacidad de fascinación en todos los cuadros y algunos se alargan innecesariamente. Y mejor no profundizar en las implicaciones políticas del relato de un pueblo acosado por un invasor que sale victorioso manteniéndose fiel a sus esencias. ¡Txotx!

Zinemaldia 2018