Miren, la bilbaína «maripositiva» de los estilismos alegres y divertidos

Miren González de Mendialdua es una apasionada de los complementos./
Miren González de Mendialdua es una apasionada de los complementos.

Esta experta en moda de 56 años, que reivindica que «la madurez tiene un estilo fantástico», demuestra con sus atrevidos looks que cuenta con tanta o más actitud que las 'influencers' jóvenes

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Cuando uno de sus tres hijos, Mikel, se cayó con ocho años por el hueco de una escalera y estuvo a punto de morir, Miren González de Mendialdua aprendió a vivir. Aquel traumático episodio le enseñó a afrontar las dificultades con mayor serenidad y sabiduría. «En el hospital de Basurto me dijeron que se me iba, se partió el páncreas en dos... fue durísimo, pero por suerte le salvaron y hoy está perfecto», recuerda esta estilista bilbaína de 56 años. Desde entonces, se considera una mujer «maripositiva» y «muy agradecida» que procura rodearse siempre de «gente que suma». «Me dicen mis hijos que soy una feliciana, pero ¿cómo no lo voy a ser? He tenido una vida dura, les he sacado adelante yo sola, pero ¿sabes lo que es meterte a la cama satisfecha?». Su capacidad de superación, optimismo y vitalidad se transmiten en cada uno de los alegres estilismos que cuelga en su perfil de Instagram, donde tiene casi 6.000 incondicionales que esperan impacientes a que suba el 'outfit' de cada día para contagiarse de sus ganas de vivir.

Esta directora de arte en desfiles de moda, que ha trabajado durante tres décadas como booker en la agencia de modelos bilbaína Lanca, se abrió una cuenta en esta red social hace casi tres años animada por las propias maniquíes, que admiraban su elegancia y estilo. «'¿Os habéis vuelto locas? ¿Se va a poner ahora la abuela a hacerse fotos?' les dije.» A pesar de que sus atrevidos looks no pasan desapercibidos, Miren se considera «súper vergonzosa», tanto que en un principio salía en todas las fotos con su perro Yako, que le servía de escudo frente a su timidez. «Me daba muchísimo apuro, con él me sentía protegida... ¡y ahora es más famoso que yo!» Su propósito en Instagram no es hacerse popular, sino «inspirar a otras mujeres a lucir especiales en cada momento.» Y, además, defender y reflejar con su forma de vestir que «la madurez tiene un estilo fantástico.»

Cuando hace dos años ganó un concurso a mejor 'instagramer' organizado por el Ayuntamiento de Leioa, se empezó a tomar «en serio» su cometido en esta red social. Desde entonces, colabora con diseñadoras de renombre como Mercedes de Miguel, que le presta ropa para lucir en Instagram, pero también con firmas vizcaínas emergentes, como la de gabardinas 'No Rain Today.' «Me gusta ayudar a creadores del territorio que están empezando y no tienen dinero para pagar un catálogo», afirma. Publica cada día tres fotografías de un mismo look que le sacan su pareja o alguna de sus dos hijas. «Les mareo mucho, porque a veces salgo con la boca abierta, el ojo para allá... y tienen que repetir hasta dar con la foto buena.» Eso sí, lo hacen encantados porque saben que el esfuerzo merece la pena. «Estoy viviendo un sueño, he vuelto a resurgir», asegura esta experta en moda.

Su pasión por el diseño le viene de cuna. Cuando era pequeña se ponía las camisas blancas de su padre, que le llegaban «hasta las rodillas», y a su abuela le cogía las rebecas con jersey de punto a juego. De ella aprendió que «bien peinada y con un buen zapato» se resuelve casi cualquier estilismo. Junto a las mujeres de su familia, ocupan un lugar destacado en su corazón su abuelo y su padre, que le inculcaron «que en esta vida es tan importante el que está arriba como el que está abajo y que hay que tratar por igual a todas las personas, sin distinción.» De hecho, ellos ejemplifican el trabajo duro que supone llegar a lo más alto partiendo de cero. Su abuelo, Don Félix, que empezó repartiendo vino por las casas de Ledesma, fue director de la productora norteamericana Columbia Pictures en España. Y su padre, que en sus inicios vendía películas por los pueblos, fue productor de la Metro Goldwyn Mayer. De hecho, Miren nació cuando su progenitor se encontraba en Almería rodando escenas de la película Lawrence de Arabia. Eso sí, su madre, natural de Gernika, que estaba visitando a su marido en la ciudad andaluza, estuvo a tiempo de viajar a Bilbao para dar a luz a su hija en la clínica Usparicha. «Yo soy muy bilbaína y del centro», bromea.

«Los complementos dan personalidad al look»

Miren ha hecho de los complementos su seña de identidad. Porque considera que es a través de los accesorios «como se consigue dar personalidad a un look.» «Un vestido negro con un collar de perlas lo lleva todo el mundo.» De ahí que prefiera jugar con la moda y diseñar o customizar sus propios complementos. «De repente a un zapato le añado un broche o un lazo o me pongo cinco collares juntos», explica. También le encanta ir de mercadillos y combinar prendas vanguardistas con otras más conservadoras. Además, es una de las integrantes de las 'Power Women Style', mujeres maduras de distintos rincones de España que se unen en Instagram para someterse juntas a distintos retos estilísticos. «Somos un grupo maravilloso que queremos transmitir que con las mollitas que nos salen y con nuestras arrugas también podemos estar estupendas.»

- ¿Hace falta gastar dinerales para ir elegante?

- ¡Qué va, para nada! Mira cómo llevaban a las infantas Cristina y Elena de pequeñas, las ponían horrorosas. Puedes tener mucho dinero e ir hecho un cuadro.

-¿Y lo de que en Bilbao tenemos un sello propio es verdad?

- Sí eso sí, no tanto como antes, pero sí. Cuando salimos fuera nos lo notan, tenemos un sellito propio que es reconocible en cualquier parte del mundo y que gusta muchísimo.

Casi tanto como su propio estilo y don para vivir e interpretar la moda, con la misma actitud o incluso más que las 'instagramers' jóvenes. De hecho, la mayoría de las seguidoras de Miren en Instagram tienen de 25 a 34 años. En un futuro, le gustaría poder vivir de los ingresos que le proporcione esta red social, pero sobre todo disfrutar con salud de sus dos nietos, que con permiso de su abuelo y su padre, sus dos grandes referentes, son los «amores» de su vida.