Mercedes de Miguel, 30 años reinventando su propia visión de la moda

Mercedes de Miguel, 30 años reinventando su propia visión de la moda

La diseñadora comparte los secretos de su éxito al cumplir tres décadas de trayectoria a los mandos de su firma homónima

María Calvo
MARÍA CALVO

Amoldarse a los dictados de la moda y resistir con éxito el paso del tiempo es un privilegio al que solo tienen acceso los grandes de la industria. La evolución natural de una firma consiste en mantener su legado y desafiar la ley del olvido, sobre todo, en estos tiempos de tecnologías 2.0, de ritmos frenéticos en el calendario y de competencias desmesuradas donde prima el 'más es más'. Conseguir posicionarse en un eterno primer plano desde hace 30 años es un reto superado con creces por una prestigiosa firma bilbaína. Si hablamos de moda bien hecha, entendida desde un punto de vista creativo y empresarial, hablamos de Mercedes de Miguel, un sello 'made in Bizkaia' que esconde tras un nombre propio el secreto para triunfar.

Burgalesa de nacimiento y bilbaína de adopción, Mercedes de Miguel se define a sí misma como «diseñadora de moda por vocación, emprendedora por naturaleza y comprometida por principios». Siempre tuvo claro el camino a seguir: comenzó en la enseñanza, creando su propio método de patronaje. Más tarde, diseñó para otras firmas hasta que en 1989 comprendió que debía comenzar su propia aventura. Con ella echamos una mirada nostálgica al pasado, hacemos balance del presente y miramos al futuro con la perspectiva de la experiencia. Su carrera profesional a los mandos de su firma homónima es fruto del esfuerzo y la disciplina. Mercedes de Miguel abría sus brazos al mundo empresarial en un local de la calle Rontegui de Barakaldo, donde hoy en día se encuentra su outlet. Unos inicios duros y, sin embargo, esperanzadores. «La ilusión y el espíritu de superación me hicieron ver las dificultades como parte del proceso de aprendizaje», asegura. No hay mejor ejemplo que la primera imagen que se le viene a la mente al recordar con cariño aquellos años: «Yo, embarazada, horas antes de dar a luz a mi segundo hijo y preparando pedidos porque el teléfono no paraba de sonar. Los clientes querían mercancía con urgencia. Afortunadamente, la colección había sido un éxito».

Esta época fue el inicio del diseño español, la era dorada de las supermodelos y de la moda donde primaba la calidad antes que la cantidad. El ritmo era más pausado y el cliente más fiel. «Ahora todo está globalizado y la compra impulsiva nos lleva a consumir sin reflexionar, privándonos de la propia 'experiencia' de comprar», explica. Los hábitos de consumo cambian, pero la esencia permanece y Mercedes de Miguel ha sabido caminar al ritmo de los tiempos. «Tenemos la vista puesta siempre en las necesidades del consumidor sin perder el carácter de la marca». Si pudiera moldear la industria a su manera, sería «más responsable, sostenible y ergonómica». Con estos ingredientes se ha labrado una identidad propia, ha capeado temporales y tiempos de 'vacas flacas' y se ha consolidado como un referente de moda a lo largo de las últimas tres décadas. Este 2019 celebra el 30º aniversario de la firma, un hito reservado solo para unos pocos. A lo largo de todo el año, realizarán pequeñas acciones a modo de homenaje en los distintos ámbitos de la empresa. Además, aunque aún no se conoce la fecha exacta, en septiembre organizarán una gran celebración con desfile, fiesta y retrospectiva de toda su trayectoria.

Durante todos estos años, Mercedes de Miguel ha tenido el honor de trabajar con las mejores top models de la época como Eugenia Silva, Verónica Blume o Laura Sánchez, a las que recuerda como grandes profesionales. Además, ha podido demostrar sus dotes artísticas sobre pasarelas tan prestigiosas como Cibeles o Gaudí, unas plataformas que en los años 90 y principios del 2.000 servían para dar visibilidad a las firmas de cara al exterior. «Fue una meta conseguida. Un objetivo que no te propones conscientemente pero al que llegas desde un esfuerzo constante». Ante esta perspectiva, es inevitable la pregunta «¿cuál es el secreto de su éxito?» A la que responde contundente: «Trabajo constante, gran capacidad de adaptación e ilusión en cada nuevo proyecto». Proyectos como, por ejemplo, Poupée Chic, la segunda línea de Mercedes de Miguel que se lanzó en 2008, cuando reinventarse era toda una necesidad que supieron ver a tiempo. Y de España, al resto del mundo. Su expansión internacional responde a las propias necesidades de la empresa y abarca lugares tan exóticos como lejanos: Hong Kong, Taiwán, Emiratos Árabes o los vecinos de Francia y Portugal. «Nuestro plan estratégico confiere mucha importancia a la exportación y, por tanto, el trabajo es constante».

Una colección sofisticada y con toque sport

Mercedes de Miguel diseña para una mujer actual, urbana, que busca estilismos con un punto de distinción sin importar la edad. De hecho, le gustaría vestir a mujeres tan arrolladoras como Daphne Selfe, la modelo más longeva del mundo, o Linda Rodin, una exitosa empresaria que a sus 70 años sigue siendo icono indiscutible de moda. A la hora de crear, adapta las tendencias de temporada a su propia filosofía y a las necesidades del cliente. Para esta primavera, la diseñadora señala la importancia de la minifalda como prenda fundamental de fondo de armario. Además, en su última colección propone la gama de los tonos pastel y la inspiración marinera. «Es sofisticada con un toque sport», señala. Son propuestas elegantes, con un toque de diferenciación gracias a estampados propios y a combinaciones de texturas como mallas, gasas o lentejuelas. El conjunto estrella es un traje de chaqueta con una inesperada y efectiva mezcla de rayas y lunares. Este dos piezas se tiñe de blanco y negro y se remata con una gran flor en la solapa, un elemento recurrente e identificativo que ha acompañado a la firma durante toda su andadura. Treinta años, como ella misma reconoce, «de aventuras por un mundo apasionante, dando vida a prendas cargadas de ilusión».

Con Mercedes de Miguel hemos hablado de pasado, de presente y de un futuro que, aunque impredecible, seguirá guiándose por los valores que defiende casi como un mantra: «fidelidad, responsabilidad, constancia y trabajo». Unos términos que también quiere transmitir desde aquí a los talentos emergentes de Bizkaia: «Sed constantes, no tengáis miedo y pensad que el campo de acción es el mundo».