Las flores, el arte y el diseño local se fusionan en un nuevo espacio de Algorta

Las flores, el arte y el diseño local se fusionan en un nuevo espacio de Algorta
María Zabala

Harlem Studio es el proyecto más personal de Ángela Zabala, un lugar de concepto abierto donde descubrir productos de artesanía locales o participar en talleres que ponen en valor los artículos hechos a mano

Sarai Vázquez
SARAI VÁZQUEZ

Los curiosos todavía asoman por la cristalera exterior de Harlem Studio a su paso por la Calle Andrés Cortina de Algorta desde que abriera sus puertas varios días atrás. Hallan un ambiente fuera de lo establecido en la zona por el momento. Es amplio, con techos altos, paredes blancas, con un aire bohemio y un agradable olor a las plantas que invaden este lugar mágico. No se trata de una floristería al uso, el concepto del espacio va mucho más allá. Allí hay un hueco para todas las actividades y artículos que conquistan a Ángela Zabala, su creadora, florista de formación y diseñadora por vocación. La idea original del proyecto une en una única dimensión la organización de talleres donde prima el valor del hecho a mano, con la creación de objetos decorativos, por encargo, a partir de elementos florales liofilizados, plantas o flores preservadas y tratadas. Al propósito se añadieron, casi sin quererlo, la modificación de mobiliario, la decoración de eventos, un conjunto de productos de firmas locales artesanas y exposiciones de arte. «Todo ha ido cogiendo forma, aunque no lo tenía pensado, simplemente ha surgido y no me cierro a nada», cuenta.

El establecimiento cuenta con una amplia selección de cactus, ordenados según su tamaño. Los más grandes, en la parte superior en baldas. En el suelo, sobre esterillas de mimbre, los de dimensiones más reducidas. «Son muy fáciles de mantener y estéticos. Están de moda, a la gente le gustan», reconoce. En diferentes cestas, atendiendo al color y su forma, flores para realizar distintos ramos. Este establecimiento no cuenta con más flora natural. El Harlem Studio introduce un nuevo concepto: la venta de objetos decorativos personalizados a partir de flores liofilizadas. Su aspecto es totalmente natural. «Puedo hacer desde un centro de mesa en color verde hasta un arbolito para una esquina de tu casa», afirma. Ángela crea las piezas basándose en dónde irán ubicadas y en el gusto del cliente. Para ello cuenta con un amplio catálogo de opciones que puedan servir de guía. Este tipo de plantas están enfocadas especialmente a gente que no sabe cuidarlas, no tienen tiempo o, simplemente, no se les da demasiado bien. «El cuidado es cero», admite. Además, como novedad, dispone de un amplio catálogo de flores y plantas en color negro.

Los tiestos de cerámica hechos a mano no faltan en este nuevo espacio de Algorta.
Los tiestos de cerámica hechos a mano no faltan en este nuevo espacio de Algorta. / María Zabala

Un viaje a Nueva York aproxima a Ángela a un concepto hasta entonces desconocido para ella. Durante una salida al barrio Harlem daba con un local con un formato muy similar. «Sin buscar eso exactamente, si que me dije a mi misma que si algún día abría un espacio parecido, no me iba a cerrar dentro de lo que a mí me gustara», cuenta. El nombre del distrito le agradaba, «¿A que suena bien?», expresa. Tras haber finalizado con éxito una nueva formación sobre ramos, decidía que era el momento de lanzarse y concebir aquello con lo que había soñado tanto tiempo: su propio estudio. La inauguración tenía lugar el pasado viernes, una concentración de amigos y conocidos de la zona le acompañaron en este día tan especial.

El valor por la artesanía local

Firmas artesanales locales tienen un pequeño rincón dentro del espacio. Las joyas más personales de la marca vizcaína Kekelis Joyería y Alquimia aguardan en el interior de una cofre de madera en el vestíbulo. Son accesorios hechos a partir de desechos naturales. Cerca, cuelgan los coloridos bolsos en crochet de Lubayuu y en su propio estante, se hallan los cuadros, agendas y bolsas de tela de Mandalak Sortzen. «Se pueden pedir personalizados», aclara Ángela. Los adornos de pared, bolsos y collares de macramé los pone la firma de Algorta Flor de Awita. La marca vizcaína Kéyah introduce la cerámica en el espacio en forma de pendientes y cubre tiestos. «Son muy buenos, a mí por ejemplo me han hecho una balda para mi piso». El área mas creativa de Harlem Studio lo ocupan los cuadros de la artista getxotarra Jone Saitua. «La idea es que periódicamente se presenten exposiciones artísticas y se organicen veladas con música y ágapes.»

Un nuevo espacio para los amantes de la naturaleza, el diseño y la artesanía local. / María Zabala

Talleres

A pesar de que Ángela es la cara visible del Harlem Studio, hay otras personas inmersas en el proyecto a través de diferentes tipos de colaboraciones. Así lo hace Nekane de Loraketa, floristera en Urduliz y una de sus grandes amigas. Se conocieron durante unas prácticas y ahora van a organizar talleres de decoración floral, coronas, centros de mesa... «Lo mas probable es que este viernes montemos el primero. El tema todavía está por decidir, quién sabe, lo mismo es de Kokedama, una técnica japonesa de cultivo sin jardinera o de hacer velas aromáticas», desvela. A la idea de los talleres se suma también Bego Mendialdua decoradora de El Taller & CO. El establecimiento ofrece a su vez un servicio de modificación de mobiliario. «Si tienes algo en tu casa, como una lámpara que no te agrada, le doy una vuelta hasta que esté a tu gusto», reconoce Ángela. María es su hermana y su mano derecha. Ella ha sido un apoyo fundamental durante el proceso de apertura del estudio y también tiene su rinconcito en este espacio. La joven, de 26 años, es realizadora audiovisual y ofrece grabaciones de eventos, como bodas o cumpleaños, a los clientes que lo deseen.

María Zabala

Un lugar de encuentro

El local funciona como un punto de conexión entre personas que hacen lo que mas les apasiona. Este domingo, Día de la Madre, Ángela se une con la repostera Vivian, propietaria de la pastelería de Algorta 'Mi Mundo de Azúcar', para ofrecer galletas o bizcochos sabor 'red velvet', chocolate y vainilla. Todo es sobre encargo.

Ángela está abierta a acoger proyectos que enriquezcan el espacio. «No me quiero cerrar a nada. Me pillas en un momento en el que deseo hacer muchas cosas», anuncia. Por otro lado, su carácter ambicioso la lleva a marcarse nuevos objetivos constantemente. No descarta estudiar algo relacionado con la decoración de forma profesional. Los curiosos ya tienen una buena razón para introducirse y descubrir Harlem Studio.

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