El bilbaíno con fibrosis quística que quiere llevar su cuerpo «al límite»

Jonatan con su madre, Carmen Millán, su hermano Andoni y su novia Janire al fondo. / BORJA AGUDO

Jonatan Fernández pretende completar cuatro triatlones para «dar visibilidad» a este mal, que afecta a los pulmones y al aparato digestivo

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

«Si me vierais por la calle nadie diría que estoy enfermo. Pero lo estoy». Así ha empezado Jonatan Fernández la presentación del reto que se ha propuesto superar: acabar cuatro triatlones. Un desafío para cualquier deportista que en su caso alcanza el grado de lo titánico. Porque este joven bilbaíno de 29 años tiene fibrosis quística (FQ), un mal genético que afecta a los pulmones y el aparato digestivo, no tiene cura y que sufren unas 200 personas en toda Euskadi.

«Tengo afectación pulmonar, afectación pancreática y tenía la necesidad de dar a conocer esta enfermedad, que es invisible» en la sociedad. «¿Qué mejor que a través del deporte?». Antes ya había superado otro reto que realizó e hizo público el año pasado, un viaje en furgoneta por el Sur de España en el que recorrió 3.643 kilómetros.

Ahora, ha ido un paso más allá. Un paso enorme, más bien un salto, porque se trata de «llevar mi cuerpo y la enfermedad al límite». La vida de un enfermo de FQ es complicada, pero lo es más si se somete a esfuerzo físico. «Yo pierdo muchas sales por el sudor», ha explicado. Eso traducido, con el deporte, se convierte en lesiones musculares y en deshidratación». Que a su vez «lleva al ingreso en el hospital».

Triatlones

Como ha explicado en la presentación, que se ha celebrado en coincidencia con la celebración del Día de la Fibrosis Quística (tercer miércoles de abril), los triatlones suman tres disciplinas, natación, bicicleta y carrera. Los cuatro que va a correr Jonatan serán en Sevilla (15 de mayo), Madrid (15 de junio), Valencia (15 de septiembre) y Bilbao (5 de octubre). Tres de ellos, los primeros, serán en modalidad sprint, «en la que se hacen 750 metros nadando en aguas abiertas, 20 kilómetros en bicicleta y 5 corriendo». Pero el de Bilbao, «el de casa, será olímpico: un kilómetro nadando, 40 en bicicleta y 10 corriendo».

«Voy a llevar la enfermedad un poco al límite», ha insistido. Pero no solo en los días de las pruebas, sino durante todo el proceso de entrenamiento, que en su caso es mucho más duro que en el de un deportista sano. «Llevo entrenando desde enero con dobles sesiones más mis tratamientos, que me llevan una hora y media por la mañana y otra hora y media por la noche». Eso contando con «que no tenga otras infecciones pulmonares» que supongan otra carga más de antibióticos.

Además de dar a conocer la enfermedad, Jonatan quiere transmitir a quienes la padecen los beneficios que puede traerles el deporte. «En septiembre tuve una espirometría, en la que se miden la capacidad y función pulmonares. Ambas me habían bajado. Pero después de empezar a entrenar he subido un 30%. Es una burrada para una persona con fibrosis, todo gracias a los tratamientos y el deporte».

Jonatan corre hasta el atardecer.
Jonatan corre hasta el atardecer.

Consecuencias

Como ha explicado Maider Cano, de la Asociación de Fibrosis Quística del País Vasco, la carga que supone sobrellevar este mal trae consecuencias «psicológicas y emocionales importantes». Desde la asociación «vemos que cuando las personas se ven desbordadas por la enfermedad o tienen el ánimo bajo, la adherencia del tratamiento resulta muy complicada, porque al final repercute en su evolución».

«Cuando Jonatan me llamó y nos contó la idea que tenía, tuvimos claro que le íbamos a apoyar y que íbamos a sumarnos a su desafío». Personas como él se echan en falta «para motivar a quienes tienen esta enfermedad». Por eso se decidió realizar un documental que recogerá todo el entrenamiento, «incluyendo los tratamientos, los días buenos pero también los malos, para que la imagen final no sea la de Jonatan cruzando la meta sino la de todo lo que hay detrás para lograrlo».

El joven, que hasta ahora solo ha hecho un duatlón, pero ha jugado al fútbol «toda la vida», contará con el único apoyo de su pareja, Janire, durante las carreras. «He cambiado mi alimentación, pero los tratamientos médicos son los de siempre», ha añadido. En cuanto a su médico, «me dice que mientras me suba la espirometría y yo me encuentre bien, que a él esto le parece genial».