Osakidetza pagará 126.000 euros a la madre de un niño de 9 años trasplantado que murió en Cruces

Hospital de Cruces./
Hospital de Cruces.

Los médicos le retiraron el antibiótico pautado tras la intervención renal en el hospital de La Paz y sufrió una sepsis después de ingresar en Urgencias con un dolor de oído

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Bilbao ha condenado a Osakidetza a indemnizar con 126.000 euros por daño moral a la madre de un niño de 9 años, trasplantado de riñón, que murió tras ingresar en Urgencias del hospital de Cruces con dolor de oído por una infección generalizada. Tras el transplante, realizado en el hospital madrileño de La Paz, los médicos le recetaron antibiótico hasta que cumpliera los 18 años, según indica la demanda interpuesta en nombre de la familia por el abogado bilbaíno Gaizka Garzón. Sin embargo, un cuadro de vómitos y diarrea llevó al Servicio de Nefrología del hospital vizcaíno, que hacía el seguimiento del paciente, a interrumpir este tratamiento con amoxicilina, de forma errónea según la parte demandante. Tres meses después, el niño ingresó en Urgencias con dolor de oído, pero no le administraron antibiótico hasta cuatro horas después cuando tuvo que ser trasladado a la unidad de Cuidados Intensivos. Había entrado en una sepsis con fallo multiorgánico, que le provocó la muerte.

La sentencia estima que el caso requería de una «individualización, una atención específica para afinar la reacción ante un niño especialmente frágil, que no se produjo». El paciente debió de «tratarse en cuanto empezó con el cuadro febril, por la peligrosidad de su estado inmunológico», por lo que el juez concluye que existió una «mala praxis» y una negligencia de Osakidetza.

El pequeño nació el 9 de agosto de 2004 con una enfermedad renal congénita, que a los 4 años le obligó a recibir hemodiálisis y, posteriormente, a ser trasplantado de una donante viva, su abuela, en el hospital madrileño de La Paz, en mayo de 2012. Como el órgano era demasiado grande, hubo que extirparle el bazo, por lo que se le indicó profilaxis antibiótica continua con amoxicilina para evitar infecciones, que en su caso entrañaban un riesgo especial.

«Falta de atención»

En enero de 2014, cuando el transplante ya estaba asentado, el Servicio de Nefrología de Cruces decidió suspender la toma de amoxicilina tras sufrir el niño varios episodios diarreicos. A la madre le provocó «extrañeza» esta decisión, al igual que la «falta de atención» al pequeño en Urgencias, cuando se estaba poniendo «morado porque no oxigenaba bien». Pero «no me quedaba otra que confiar» en los médicos, admite.

Según los peritos de la demandante, miembros de la Real Academia Nacional de Medicina, «un paciente esplenoctimizado e inmunodeprimido», propenso a las infecciones, «debería haber seguido tomando el antibiótico», ya que «quedaba en situación desprotegida grave, especialmente por su historial». En todo caso, debería haber sido sustituida la amoxicilina por penicilina, que no suele afectar al sistema gastrointestinal.

Osakidetza, por su parte, alegó que la decisión fue adoptada por los médicos responsables del seguimiento habitual del paciente y que «no existe ningún criterio definido protocolizado respecto a la duración» del tratamiento antibiótico en estos casos a partir de los cinco años, «y sí un criterio generalizado de no mantenerlo, por lo que fue una decisión empírica, individualizada, una vez valorado el riesgo-beneficio de una profilaxis prolongada». El juez aplica el baremo de daños por accidentes de tráfico y añade factores de corrección como la corta edad del pequeño y la supervivencia de entre un 30% y un 50% de los trasplantados y fija la indemnización que deberá pagar Osakidetza a la madre en 126.000 euros, además de imponerle las costas del proceso.