La oposición acusa a Aburto de «aplicar el rodillo» y comportarse «como un cacique»

La portavoz de UdalBerri, Carmen Muñoz, abandona el salón de plenos por delante del alcalde, Juan Mari Aburto. /IGNACIO PÉREZ
La portavoz de UdalBerri, Carmen Muñoz, abandona el salón de plenos por delante del alcalde, Juan Mari Aburto. / IGNACIO PÉREZ

UdalBerri y Goazen censuran la falta de transparencia y el «escaso talante negociador» del equipo de Gobierno local

XABIER GARMENDIA

Todavía les faltan dos meses de trabajo hasta que se constituya el nuevo pleno del Ayuntamiento de Bilbao, pero, con la cita con las urnas de por medio, los grupos políticos ya comienzan a hacer su balance final del mandato. Y, como cabía esperar, en la oposición no están contentos con el trabajo del equipo de Gobierno encabezado por Juan Mari Aburto en los últimos cuatro años. UdalBerri y Goazen coinciden en censurar el «rodillo» que, a su juicio, han aplicado jeltzales y socialistas. «Entendemos pero no compartimos que, con su mayoría absoluta gracias al PSE, el PNV se comporte en muchas ocasiones como un cacique y aplique el martillo pilón para evitar que salgan adelante propuestas progresistas y sociales de la oposición», ha criticado Samir Lahdou, portavoz de Goazen.

Ambas formaciones de izquierdas, que se presentaron por separado a las elecciones municipales de 2015 tras el conflicto en el seno de Podemos, se muestran muy distantes respecto al modelo de ciudad impulsado por el equipo de Aburto. «Una ciudad que lejos de pensar en la gente de aquí, se preocupa más por atraer gente de otros lugares. Este Gobierno mira más hacia fuera que hacia dentro, y eso se evidencia en la poca atención que se ha prestado a los barrios», ha expresado Carmen Muñoz, portavoz de UdalBerri. En este sentido, los dos grupos se han referido a su rechazo al Pacto por los Barrios por ser «un texto de mínimos redactado a espaldas de la ciudadanía».

De hecho, solo dos de los pactos impulsados por el equipo de Gobierno local han recabado el apoyo unánime de la oposición: el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) y el Pacto de Seguridad Ciudadana. Respecto a este último, en todo caso, han matizado que su respaldo se debió más bien al contexto que atravesaba Bilbao en el momento de su firma, con los asesinatos de Ibon Urrengoetxea y el matrimonio de octogenarios de Otxarkoaga aún en el recuerdo. Además, aún se muestran algo recelosos acerca de su funcionamiento. «Necesitamos un diagnóstico que identifique las verdaderas causas de los problemas de seguridad como son las desigualdades entre los barrios y la falta de cohesión social», ha reclamado Muñoz, si bien ya se ha aprobado la elaboración de una memoria anual.

Falta de transparencia

Una de las carencias que tanto UdalBerri como Goazen achacan a Aburto y sus concejales es la apuesta por la transparencia. «No comprendemos que ejerza la mayoría absoluta para impedir una mayor democracia y transparencia en el Ayuntamiento», se ha lamentado Lahdou en referencia a casos como la negativa de retirar el título de ilustre a Mario Fernández, condenado por el 'caso Kutxabank'. Igualmente, ha aludido al rechazo a sortear las entradas que el Ayuntamiento recibe para eventos, tal y como ha hecho la Diputación en varias ocasiones. «Es ahí donde se observa la ética y la calidad humana de las personas y de los concejales, y no en intentar aprobar una Carta de Valores que después nos pasamos por el arco del triunfo», ha afeado.

Así las cosas, preguntados por un deseo para el próximo mandato, los representantes de la oposición reclaman más talante y diálogo a quien sea elegido alcalde, «sea Aburto o cualquier otro». Para Amaia Arenal, edil de UdalBerri, «la escasa capacidad negociadora» es lo que ha caracterizado al equipo de Gobierno saliente: «Sistemáticamente nos han enmendado las propuestas y las han vaciado de contenido». Por su parte, Lahdou pide que la crítica política no se traslade a la faceta personal: «Necesitamos más cintura política. Si todos pensáramos igual, no haría falta que hubieran grupos. Tenemos derecho a valorar y analizar todo porque es nuestro trabajo, pero eso no se tiene por qué trasladar a lo personal. Es algo que Aburto ha llevado mal».