GBGE construirá una residencia para menores sin recursos en Mongolia

Álvaro Saiz (derecha) es el impulsor de la iniciativa. / E. C.
Álvaro Saiz (derecha) es el impulsor de la iniciativa. / E. C.

Seis voluntarios viajarán al país asiático el sábado para comenzar con los trabajos del centro

CRISTINA RAPOSOGALDAKAO.

Todo comenzó hace siete años cuando Álvaro Saiz, actual coordinador de Galdakaoko Boluntarioen Gizarte Elkartea, emprendió un viaje a Mongolia para transportar una ambulancia a una asociación local que más tarde daría servicio a los hospitales de la zona. Aquella aventura que solo iba a durar un mes, dio un vuelvo cuando el galdakaotarra conoció la situación que vivían decenas de niños que padecían diferentes discapacidades físicas y psíquicas. Tras ocho meses como voluntario, Saiz regresó a su hogar y junto a otros miembros creó GBGE para poder seguir ayudando a la población mongola.

Desde entonces, esta asociación sin ánimo de lucro no ha dejado de trabajar en este país asiático. Desde su creación en 2013 han construido un centro de día, duchas públicas y habilitado 'domos' -construcciones típicas- como viviendas. Ahora, su siguiente paso será construir una residencia para menores con diversidad funcional y pocos recursos. «Mongolia es un país que está fuera de las preferencias de cooperación y apenas recibe ayudas. Es una nación joven y muchos niños no pueden acudir a la escuela por falta de infraestructuras y recursos humanos adaptados, por el inmenso estigma que sufren en su país por sus discapacidades, o por provenir de familias nómadas», argumenta.

El centro contará con 100 camas y estará asociado a una escuela de hostelería. «Nuestro objetivo es que se convierta en un centro sostenible gestionado por la ciudadanía local. Así los ingresos que perciban les servirán para poder mantener la infraestructura. Con la formación adquirida también tendrán posibilidad de trabajar en los complejos turísticos del entorno», apunta.

Por fases

Será este próximo sábado cuando seis cooperantes de la asociación viajarán a la zona. Los trabajos durarán dos o tres años ya que únicamente pueden llevarse a cabo en verano. «Los inviernos en la región occidental de Bayan- Olgiy, fronteriza con Rusia y muy cerca de Kazakstán, son realmente duros. Las temperaturas caen hasta 50 grados bajo cero y los materiales se congelan. Habrá que ejecutar el proyecto por fases», apunta.

Para la realización del centro, la entidad deberá recaudar cerca de 60.000 euros. Por ello, GBGE ha liderado una campaña de 'crowfunding' en la plataforma vasca Kukumiku para recoger más fondos. La asociación, gracias a la ayuda de sus más de 160 voluntarios, reparte alimentos a las familias más necesitadas del municipio. De hecho, mensualmente, asisten a 360 personas y suministran 4.000 kilos de alimentos y productos de primera necesidad.