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Científicos de la UPV utilizan un ojo de la ballena en un ensayo pionero

Las grúas izan el enorme rorcual de 30 toneladas que vino a morir a la playa de Sopela el domingo. /Borja Agudo
Las grúas izan el enorme rorcual de 30 toneladas que vino a morir a la playa de Sopela el domingo. / Borja Agudo

Cultivan las neuronas del ojo del rorcual, depositada en Artigas para su descomposición natural, en busca de una cura del glaucoma

TXEMA IZAGUIRRE | IZASKUN ERRAZTI

El rorcual común que vino a morir el domingo a la playa de Sopela brinda a los científicos la oportunidad de analizar la cura del glaucoma y la regeneración de los nervios ópticos. «Una ballena ha venido a vernos y esperamos que su muerte no sea en vano». Ese era ayer el deseo de la catedrática de biología celular de la EHU/UPV, Elena Vecino, enfrascada en una experiencia científica inédita con el único ojo que le dejaron al gigante de 30 toneladas que apareció varado en el arenal. «Es la primera vez en el mundo que se cultivan neuronas y células gliales de la retina de un cetáceo», asegura.