«Bailar es un sentimiento positivo»

Los madrileños Pilar Martín y Ricardo Puerta, Paola Popinin y Anton Porcesco-Gozun, de Moldavia.y los israelíes Moran Moshee Idan Attias./Ignacio Pérez
Los madrileños Pilar Martín y Ricardo Puerta, Paola Popinin y Anton Porcesco-Gozun, de Moldavia.y los israelíes Moran Moshee Idan Attias. / Ignacio Pérez

Parejas de 47 países se concentran en el Bilbao Arena, que acoge por primera vez el campeonato mundial de danza deportiva

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

«No he hecho más que traer rusos y mucha gente de países del Este hasta aquí». Lo comentaba un taxista al final de una de las muchas carreras que tuvo que hacer desde el centro de la villa hasta el Bilbao Arena, cuyos alrededores eran, a media mañana de este sábado, un colorido hervidero internacional de danzantes. El pabellón de Miribilla acoge este fin de semana el campeonato mundial de baile deportivo.

El acontecimiento, organizado con el apoyo del Ayuntamiento de Bilbao, arrancó el viernes con la disputa del Campeonato mundial Senior III en latino, siguió este sábado con el mundial Junior II, en el que competían chavales de hasta 15 años, y concluirá hoy. En total, el encuentro llevará a la cancha de Miribilla, convertida en enorme pista de baile, a un conjunto de 890 parejas de 47 países.

Ayer, la mañana empezó con una competición previa a nivel nacional que servía de apertura al gran campeonato junior. Eso propició que en los alrededores del pabellón, sus pasillos, gradas y vestuarios, se congregara una variopinta multitud de bailarines de todas las edades y nacionalidades, aunque en las conversaciones parecían predominar los tonos y acentos eslavos. El espacio del Bilbao Arena que habitualmente hace las veces de sala de prensa se había convertido en un animado 'backstage', un vestuario repleto de ropajes coloridos y equipos de maquillaje, mientras, fuera, en el reparto de los dorsales para participantes, se formaban colas que parecían una especie de ONU del baile de competición.

«Aquí hay gente bailando desde las siete de la mañana. Los peluqueros llevan trabajando desde las cuatro de la madrugada», explicaba desde la organización Beatriz Pérez, una de las responsables del certamen.

Dos parejas evolucionan sobre la pista en el apartado correspondiente al trofeo de Bilbao.
Dos parejas evolucionan sobre la pista en el apartado correspondiente al trofeo de Bilbao. / Ignacio Pérez

La cifra

890
parejas de 47 países han competido en el encuentro, que se ha celebrado en Miribilla por primera vez.

Mientras los jóvenes se preparaban para la competición junior, dentro ya había parejas senior bailando por el VIII Trofeo Villa de Bilbao en la modalidad standard bajo el atento escrutinio de los jueces. Una de las segundas era la formada por Pilar Martín yRicardo Puerta, de Madrid. «Ayer participamos en el mundial y quedamos subcampeones en la categoría Senior III en latino», detallaba ella.

«Somos muy disciplinados»

En el mundo del baile deportivo predomina el sector aficionado sobre el profesional. «Nosotros somos amateur», confirmaba él. «Yo trabajo en Telefónica», añadía, mientras ella precisaba que «sí doy clases, pero de baile social». De hecho, los bailes de salón son la entrada habitual a la modalidad deportiva o de competición. Es el caso de Pilar yRicardo, que se conocieron bailando y son pareja en la pista y en la vida: «Llevamos veintitantos años casados». El de la competición es un mundo «muy sacrificado. Requiere muchísimo tiempo de entrenamiento, aunque compensa». Y todo a cargo del propio bolsillo, salvo este año, «que hemos contado con un patrocinio de mi empresa», precisó él.

Idan Attias y Moran Moshe vienen de Haifa, en el norte de Israel. Compiten en Junior II. Él tiene 15 años y ella 14, «y llevamos compitiendo juntos un año, aunque bailando... serán unos 8», precisa la joven. Prepararse para competir les supone «unas cuatro horas todos los días», que compatibilizan con sus estudios «sin problemas, porque somos muy disciplinados». ¿Por qué se dedican al baile deportivo? «¡Porque es la vida!», lanza él. «Por el sentimiento positivo que te da el bailar, te hace sentir bien. Yo me siento realizada», completa ella.

Paola Popinin y Anton Porcesco-Gozun tienen 14 y 15 años y son de Moldavia. «Llevamos unos 5 años bailando», explica la joven. «Es algo que nos gusta desde pequeños. Yo ya bailaba en casa. Fueron nuestros padres los que nos animaron a competir». De hecho, la entrenadora de la pareja es la madre de él. «Pasaron de bailar como un juego a competir», confirma la progenitora. «Fue casi sin darnos cuenta», añade Paula. «Desde la primera vez que ganamos un certamen, decidimos que queríamos dedicarnos toda la vida a esto».

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