5.700 estudiantes pagan hasta 500 euros al mes por una habitación en Bizkaia

Naiara Puentes, Uxue Marín, Rui Liu y Claudia Zugadi encontraron un piso en Sarriko de cuatro habitaciones, dos baños, cocina y salón por 270 euros al mes por persona, gastos incluidos. :/ROBERTO ARNAIZ
Naiara Puentes, Uxue Marín, Rui Liu y Claudia Zugadi encontraron un piso en Sarriko de cuatro habitaciones, dos baños, cocina y salón por 270 euros al mes por persona, gastos incluidos. : / ROBERTO ARNAIZ

La mayoría busca alojamiento en Bilbao, donde encontrar un alquiler por menos de 300 euros es toda una odisea

OLATZ HERNÁNDEZ

Al abrir la puerta de su portal, Manex López, Daniel Urricelgui y Pablo Ortega se encuentran frente a frente con el estadio de San Mamés. «Este es nuestro tercer año estudiando Ingeniería. Pablo y yo somos de Gipuzkoa y Daniel de Burlada, por lo que decidimos venir a vivir a Bilbao», explica Manex. Los dos primeros años los pasaron en el Colegio Mayor Miguel de Unamuno y este curso han decidido alquilar un piso junto a otro amigo. Tiene cuatro habitaciones, un baño y un salón-cocina. «Lo elegimos más que nada por la localización, a cinco minutos de la facultad». No les costó mucho encontrarlo, apenas dos días, pero coinciden en que «lo difícil es encontrar un apartamento de cuatro habitaciones, en buenas condiciones y que cueste menos de 300 euros al mes por persona». Por el suyo pagan 350.

Como ellos, unos 5.770 alumnos de la Universidad del País vasco (UPV/EHU) y de la Universidad de Deusto se enfrentan cada año a la odisea de buscar un techo en Bizkaia. La mayoría opta por alojarse en la capital vizcaína, donde una habitación puede llegar a costar hasta 500 euros al mes. «Todo depende del número de habitaciones y de la zona. En el centro es difícil encontrar una vivienda con dos habitaciones y setenta metros cuadrados por menos de 450 euros», calculan desde la inmobiliaria Quorum.

Las cifras

325
euros de media cuesta el alquiler de una habitación en Bilbao, sin incluir los gastos. El precio varía según la zona y el estado del piso.
80%
de los estudiantes que vienen a Bizkaia optan por compartir piso, «casi todos por la independencia que ofrece».
826
euros paga al mes un estudiante en el Colegio Mayor Miguel de Unamuno, con pensión completa, limpieza y acceso al gimnasio.

Entre las zonas «en auge» de la villa, destacan Amézola y Bilbao La Vieja. «Es complicado dar con algo asequible. La ocupación está al 99,9% y cualquier piso nuevo que entra se alquila en 3 o 4 días. Llevamos un ritmo frenético», corroboran en la inmobiliaria Somera, que alquila inmuebles en el Casco Viejo.

«Ventana por 40 euros más»

Para encontrar opciones más asequibles, es necesario desplazarse a barrios como Irala, Basurto, Otxarkoaga o San Francisco. Naiara Puentes y Claudia Zugadi -de Durango y Garay, respectivamente- se mudaron el año pasado a un apartamento de cuatro habitaciones, dos baños, salón y cocina en Sarriko. «Lo encontramos por internet y pagamos 270 euros cada una, con gastos de luz y agua incluidos», aseguran.

El precio y sus buenas conexiones, a pocos minutos del metro, han hecho que repitan este año junto a dos nuevas compañeras: Uxue Marín y Rui Liu. «Es muy complicado buscar piso en Bilbao. Todos piden más de 300 euros al mes por habitación. Es muy caro, más en nuestro caso que nos lo pagan nuestros padres», reconocen.

Una simple búsqueda por internet sirve para hacerse una idea de los presupuestos que se manejan. En Bilbao, el domicilio más barato está en San Francisco por 150 euros, «40 más si se quiere con ventana», especifica el anuncio. En la misma web se oferta un estudio de treinta metros cuadrados con baño, cocina y habitación-sala por 500 euros, junto con dos meses de fianza, pago del primer mes por adelantado y otro de gestión inmobiliaria.

«Solo 1 de cada 5 alumnos va a una residencia»

Las residencias de estudiantes y colegios mayores son otra opción a tener en cuenta a la hora de buscar alojamiento, «aunque solo uno de cada cinco alumnos las elige. Calculamos que cada año son unos mil», apunta Xabier Murelaga, coordinador de alojamiento de la UPV/EHU en el campus de Bizkaia y director del Colegio Mayor Miguel de Unamuno. Este centro cuenta con 201 plazas y un precio de 826 euros al mes, «con pensión completa, limpieza, wifi, acceso al gimnasio...». A pesar de no ser la opción más socorrida, tienen todas sus plazas cubiertas: «Está todo llenísimo y muchos se han quedado fuera», asegura.

¿Y cuál es el perfil de los estudiantes que se alojan en las residencias de Bizkaia? «Suelen ser jóvenes de primer año de carrera que vienen sin cuadrilla», explica Murelaga. Durante el curso hacen amistad con compañeros de carrera o residencia y al segundo año se van a compartir piso juntos. «También están aquellos que estudian una carrera muy complicada -una ingeniería, medicina...- y quieren dedicarse exclusivamente a sus estudios».

Claro que todo tiene un precio: «El curso entero cuesta unos 7.500 euros, frente a los 4.500 que puede costar vivir en un piso». Sin embargo, muchos padres siguen prefiriendo las residencias, ya que aligera la carga de trabajo de los alumnos y les permite centrarse en los estudios.

La Residencia Blas de Otero, con capacidad para 216 estudiantes, es otro de los centros con los que la UPV/EHU tiene un convenio. Allí, el precio de una habitación individual con cocina es de 415 euros al mes, más gastos. Deusto también cuenta con su propio colegio mayor, con 298 plazas que ya han cubierto para este curso. Hay otros muchos centros, algunos de ellos religiosos, que ofrecen alojamiento a estudiantes en el territorio. «Se abarca todo tipo de demanda», opina Murelaga.

La mejora de las conexiones con el campus de Bizkaia ha reducido, además, la necesidad de alojarse en las proximidades para aquellos alumnos que viven en la provincia. Y los que pueden, en seguida pasan a un piso compartido. «Como dato: en el colegio mayor hacemos una rebaja del 20% al tercer año y este curso, solo dos estudiantes la tendrán».

En los municipios cercanos, los precios son bastante parecidos: en Barakaldo rondan los 300 euros por habitación, en Santurtzi 280... Incluso los hay que se alojan en Castro Urdiales, a una treintena de kikilómetros. «No son muchos, pero hay algunos», ratifican en la inmobiliaria Castro de esta localidad cántabra. Allí se pueden encontrar pisos nuevos «de tres habitaciones y hasta con piscina por unos 200 o 230 euros al mes por persona».

Mark Quinzà, de Barcelona, estudiará Derecho en Deusto durante los próximos seis meses. Comparte piso con dos chicos de Santander y otro de Zarautz en Basurto, donde pagan 300 euros al mes. «El precio del alquiler me ha sorprendido. Pensaba que las ciudades caras para vivir eran Madrid, Barcelona y San Sebastián. Con lo pequeño que es Bilbao ¡y los precios están como en Barcelona!», apunta.

Tablón de anuncios virtual

Ines Joumaili, de origen francés, es una de las alumnas internacionales que este año también cursará sus estudios en Deusto. «Vivo aquí al lado, la universidad me ayudó a encontrar alojamiento», explica. La institución facilita a sus alumnos un mapa de Bilbao, desde San Ignacio a Rekalde y Santutxu, con viviendas para compartir con otros estudiantes. Detalla que «el precio medio de un piso compartido es de 325 euros por persona y mes (gastos no incluidos)». Aunque los precios oscilan «entre 220 y 450 euros, en función de la localización y estado del piso».

La UPV/EHU también ofrece la aplicación 'Ostatu', a la que los estudiantes acceden con las claves que les dan en el campus. «Es una especie de tablón de anuncios virtual, en el que contamos con toda la información de los propietarios de las viviendas», explica Xabier Murelaga, coordinador de alojamiento de la UPV/EHU en el campus de Bizkaia.

Existen otras opciones: Kevin Salgado, por ejemplo, viene desde Queens (Nueva York) y se aloja con una familia bilbaína en San Mamés. También está el programa 'Jóvenes Solidarios', en el que se ofrecen pisos por un precio simbólico de 55 euros a cambio de que los estudiantes colaboren en proyectos comunitarios. A fin de cuentas, compartir piso sigue siendo la opción más demandada: «El 74%-80% de los estudiantes que vienen se deciden por esta alternativa», corrobora Murelaga; casi todos, «por la independencia que se tiene».

 

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