De doña Tomasa a don Celes, los gigantes y cabezudos de Aste Nagusia

De doña Tomasa a don Celes, los gigantes y cabezudos de Aste Nagusia
LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La muestra se podrá visitar hasta el 2 de septiembre en el claustro del Museo Vasco

XABIER GARMENDIA

Los vemos cada año por las calles en Aste Nagusia, pero pocos conocen la historia de cada uno de los gigantes y cabezudos que divierten a los más pequeños. Algunos de ellos representan a personajes históricos clave de Bilbao. Durante estos días se les puede ver en el claustro del Museo Vasco. En esta ocasión, la muestra está formada por la generación de 1988 integrada por 10 Gigantes y 9 Cabezudos y se podrá visitar hasta el 2 de septiembre. A continuación, repasamos la biografía de algunos de ellos.

GIGANTES

Don Terencio y doña Tomasa

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Los años no parecen pasar por ellos, ya que pocos dirían que la aparición de estos personajes, los primeros en ser representados, se remontan a mediados del siglo XIX. Son fieles representantes de la burguesía bilbaína del siglo XVII y personifican la jerarquía social de aquella época. Sus trajes, si bien han ido cambiando, son muy refinados y poco tienen que ver con las actuales tendencias de moda.

El aldeano y la aldeana

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Los gigantes también pueden desempeñar tareas de humanos; si no, que se lo digan a esta pareja, que llegó a ejercer como testigo de la multitudinaria boda de 'el Forano' y 'la Forana' en Zaragoza en 1916. Ataviados con trajes tradicionales -al principio iban de arratianos-, son los personajes antagónicos a don Terencio y doña Tamasa, ya que provienen del mundo rural que rodea Bilbao. Su presencia realza la importancia de su contribución a la villa: el comercio en el Casco Viejo y el Mercado de La Ribera, así como el txakoli de Begoña y de Deusto.

El ferrón y la cigarrera

LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El ferrón luce en perfecto estado después de que el año pasado sufriera una fractura en su mano cuando bailaba un vals frente al Ayuntamiento. Inseparable de la cigarrera, ambos representan a las clases trabajadoras de la capital vizcaína, una idea en la que coincidieron comparsas y Consistorio en los orígenes de Aste Nagusia. Él, quien también responde por el nombre de 'minero', representa principalmente a los obreros de San Francisco. Ella, por su parte, rinde tributo a las empleadas de la tabacalera de Santutxu, donde tuvo lugar la primera huelga de mujeres de Euskadi en 1889.

Tomás de Zumalacárregui

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A buen seguro al general Tomás de Zumalacárregui le habría venido muy bien medir 4 metros durante la Primera Guerra Carlista, en la que murió en pleno enfrentamiento entre los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón y los de Isabel II. Al menos estos días se ha librado de su contrincante, pero por poco tiempo, ya que la hija de la reina regente aún no ha llegado al claustro del Museo Vasco porque se está cambiando de traje.

Pichichi y Lina

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Pese a su 1,54 de estatura, el histórico ariete del Athletic no necesitó ser un gigante para batir todas las porterías rivales. Pese a ello, el club rojiblanco conmemoró en 1898 el centenario de su fundación con la construcción de sus dos personajes más jóvenes. Rafael Moreno y su novia Lina, protagonistas del célebre cuadro de Aurelio Arteta 'Idilio en los campos de sport', son los gigantes menos pesados de toda la colección, lo que facilita el trabajo de los bailarines.

CABEZUDOS

De izquierda a derecha, el león del Athletic, Don Celes y el aldeano.
De izquierda a derecha, el león del Athletic, Don Celes y el aldeano. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El león del Athletic

Los hinchas del equipo rojiblanco pueden presumir de tener símbolos propios representados tanto en gigante como en cabezudo. El emblema de la entidad es el único personaje que no es humano, pero probablemente sea el que más miedo desate por su hambre de goles.

Don Celes

El querido personaje de EL CORREO, creado por Olmo, no solo protagoniza aventuras dentro de su tira diaria, sino que también hace las delicias de los más pequeños en las 'kalejiras'. Fiel testigo de la evolución de la villa en las últimas décadas, quién mejor que él para ser representado en esta particular microsociedad bilbaína con cabezón.

El aldeano

No todos los hermanos se parecen entre sí. En el caso de los aldeanos, es complicado encontrar las semejanzas; máxime si se tiene en cuenta que el pequeño -el cabezudo- no tiene cuerpo hasta que no es porteado por un bailarín. Además, su tez más oscura y su barba le hace parecer mayor.

El diácono y los monaguillos

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Se trata del único elemento religioso que se incluye en la colección y completa de alguna manera la representación de los estratos de la sociedad estamental.

Las toqueras y el hombre

LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Los pañuelos de extravagantes formas que lucen las toqueras eran prácticamente una atracción para los caminantes de Santiago en el siglo XVI. Para muchos de ellos, representaban símbolos fálicos e incluso demoníacos, pero lo cierto es que eran formas desiguales que no venían a encarnar nada. Cuando aparecen en plena 'kalejira', el hombre nunca anda lejos.

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