Y esta vez sin var

La nueva constitución del Ayuntamiento vitoriano. /Igor Aizpuru
La nueva constitución del Ayuntamiento vitoriano. / Igor Aizpuru
Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Aunque sólo fuera por la belleza de la plaza de la Virgen Blanca recién lavada y bajo el sol ejerciendo de vigía aéreo a las ocho y media ya debería el nuevo Ayuntamiento estar a la altura de semejante postal. Y de su paisanaje, claro. Empiezo el círculo a partir de esa imagen espléndida y lo abrocho con las casi últimas palabras del re-alcalde. Me refiero a su deseo de «primar el diálogo» para girar la tuerca del viciado ambiente en la Casa Consistorial por el método de suplir, según él, «Gobierno y oposición por Gobierno más colaboración».

Qué distinto ambiente entre la atmósfera tensa de hace cuatro años y la calma de ayer. Por un momento pensé que me había equivocado de edificio y me hallaba en el balneario de aguas forales que representa el Palacio de la Provincia. Esta vez no se requirió al árbitro que acudiera a revisar la jugada en el VAR para proclamar al regidor o juzgara según las imágenes baloncestísticas del 'instant replay'. Para los más futboleros diré que de las vasijas 'semiorejonas' que recordaban al trofeo de la Champions salieron las papeletas según lo previsto. Aunque en algunos instantes un tal 'En blanco' pareció discutir la vara de mando a los dos postulantes, el peneuvista Gorka Urtaran (Agirre por parte de madre) y la abertzale Miren Larrion.

¿Anécdotas? La prisa del médico socialista Jon Armentia por tomar posesión del cargo, que juró antes de preguntárselo la presidenta de la mesa de edad (Gema Zubiaurre); que esta misma se saltara nada menos que al alcalde en el turno alfabético; o que los ediles de PNV y Podemos prometieran por imperativo legal mientras los de EH Bildu auguraban una república vasca al acatar su compromiso con la sociedad vitoriana. A las 9.53 recibió la makila el líder jeltzale, una legislatura de cuajo mediante, tal y como reconoció en su alegato final de ocho minutos. «Contamos con más seguridad y la misma ilusión que en 2015», adujo al remarcar las señas identitarias de la ciudad que ya rige por segunda vez.