Vitoria se abre a la comida callejera

Sobre estas líneas, la 'bicicafetera' que regenta Eric Ruiz junto al HUA. /Blanca Castillo
Sobre estas líneas, la 'bicicafetera' que regenta Eric Ruiz junto al HUA. / Blanca Castillo

Los dos primeros 'food trucks' se han instalado junto a las consultas externas del HUA y a partir de septiembre se ampliarán al Buesa y Mendizorroza

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

Café y pollo. Son los productos principales de los dos 'food trucks' que se han instalado en Vitoria tras aprobarse la primera convocatoria que regula este tipo de puestos de comida callejera en nuestra ciudad. Ambas 'gastronetas' están ubicadas junto al edificio de consultas externas del HUA y funcionan de lunes a viernes en horario de mañana para satisfacer los deseos culinarios de los paseantes. A ellas se unirán cuando comience la temporada y en días de partido otras cuatro ofertas sobre ruedas en los alrededores de Mendizorroza y el Fernando Buesa Arena. El Ayuntamiento también proponía otros espacios como el paseo de Olárizu y los parques de Salburua, Arriaga y el Norte, pero la convocatoria para esas ubicaciones ha quedado desierta.

Aunque ya lleva algunas semanas en funcionamiento, ayer todavía eran muchos los que se sorprendían por la presencia de una bicicleta con máquina de café incorporada en el entorno del HUA. «A la gente le choca bastante y me suelen preguntar si regalo algo. Algún conductor hasta se ha parado en el paso de cebra, ha bajado la ventanilla y me ha gritado qué era lo que estaba regalando», comparte con sorna Eric Ruiz, el joven tras el mostrador de Trike Koffee Roasters.

La clave

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'food trucks' han obtenido licencia en la primera convocatoria municipal. Se ubican junto al HUA y desde septiembre en el entorno de Mendizorroza y el Buesa Arena.

La bici cafetera es idea de Honorio García, alma máter de Cafétaza en Salburua, que llevaba años luchando por una legislación local que le permitiera sacar su negocio a la calle más allá de eventos puntuales. «Es un importante avance para la ciudad, era necesario regular la venta ambulante como ya lo está en la mayoría de países extranjeros. Por nuestra parte, enfocamos esto también como un proyecto de inserción laboral para, por ejemplo, estudiantes de hostelería o parados de larga duración», explica el experimentado barista.

Ahora, sus cafés son ya una alternativa a los de las máquinas que pueblan cualquier planta de hospital. «Vienen muchas enfermeras, médicas, gente que viene a consulta y también familiares de personas que están ingresadas. Nos van conociendo y repiten», cuenta Eric mientras sirve a dos clientas un producto tostado por ellos mismos. «¡Es una idea magnífica! Además por aquí cerca no hay ninguna cafetería y así aprovechamos a salir un rato del hospital y que nos dé el aire», comenta la pareja ya con el vasito de cartón en la mano. La carta informa de que también se sirven chocolates, magdalenas, infusiones y zumos.

Perritos calientes y crepes

Enfrente se ubica el 'food truck' de Julio Kovacs, que no dudó en conducir su furgoneta de pollos desde Belorado (Burgos) a Vitoria en cuanto tuvo conocimiento de que aquí la regulación ya le permitía instalarse en el núcleo urbano. «La legislación es complicada y la mayoría de las veces sólo nos dejan colocarnos en mercados o en eventos, así que esto me parece un gran paso hacia adelante», celebra este húngaro afincado en España.

La furgoneta que despierta en el HUA el apetito de los amantes del pollo.
La furgoneta que despierta en el HUA el apetito de los amantes del pollo. / Blanca Castillo

Sobre ruedas vende pollos asados -medio si el cliente lo prefiere-, cucuruchos de patatas fritas, crepes dulces, perritos calientes y bebidas, sin alcohol porque así lo exige la normativa. Por el momento, valora la experiencia de manera muy positiva. «La gente se acerca y pregunta mucho, supongo que se interesan por la novedad. Cada dos por tres se paran a sacarme fotos», cuenta mientras una decena de pollos gira en el asador colocado a sus espaldas. En cuanto a la clientela, asegura que la mayoría son vecinos del barrio y ya se plantea ampliar su oferta. «Estoy haciendo pruebas en la plancha con morcilla y costillas y seguramente venda codillo», avanza. De momento, el Ayuntamiento quiere abrir la mano, pero sin entrar en conflicto con la hostelería local. No se pueden vender churros, castañas ni helados, sujetos a otra regulación.

«A la gente le choca y me suelen preguntar si regalo algo» Eric Ruiz, de Trike Koffee Roasters

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