Visita a los restos de la Fórmula 1 vasca

Esta zona destinada al diseño de vehículos de competición no ha vuelto a funcionar. /Blanca Castillo
Esta zona destinada al diseño de vehículos de competición no ha vuelto a funcionar. / Blanca Castillo

Las Juntas Generales de Álava se interesan por el estado del inmueble de la antigua Epsilon, sin uso desde 2011 pese a costar un millón de euros anuales a las arcas públicas

Judith Romero
JUDITH ROMERO

El tiempo parece haberse detenido en el interior de las antiguas instalaciones de Epsilon Euskadi, la que estaba llamada a ser la escudería que pusiera a Euskadi en el mapa del circuito de la Fórmula 1. El edificio Marie Curie, con 13.700 metros cuadrados de superficie, permanece inutilizado desde el año 2011, pero las secuelas de este proyecto fallido aún siguen costando casi un millón de euros de los presupuestos públicos anuales a las instituciones vascas. Es por ello que las Juntas Generales de Álava se han interesado por el estado del edificio y han visitado su túnel de viento y sus oficinas este viernes.

Los trofeos ganados en circuitos de carreras por la firma de la que Joan Villadelprat era responsable aún permanecen en el hall de este gran inmueble que hasta la fecha ha despertado el interés de algunas empresas multinacionales pero nunca ha recibido una oferta real. Sin embargo, gran parte de su mobiliario se ha vendido para tratar de recuperar una parte de la inversión inicial, ya que la ejecución hipotecaria del concurso de Epsilon llevó a Euskadi a afrontar el pago de 18 millones de euros que aún debe abonar hasta el 2032. Una cantidad que se suma a la cantidad invertida de forma inicial para poner en marcha la escudería. «El túnel de viento es el elemento diferencial de este edificio pero no el único, intentamos negociar la venta de esta infraestructura más las oficinas de forma conjunta», han explicado Itziar Epalza y Francisco Márquez, directora general y gerente del Parque Tecnológico de Álava.

Los junteros han tenido la ocasión de visitar el interior del túnel de viento, una herramienta de investigación empleada por empresas y universidades interesadas en la aerodinámica. En particular este túnel funciona con maquetas a escala 1:50, por lo que en ningún caso se introducían en él los verdaderos coches de competición desarrollados por Epsilon. Según un análisis de mercado desarrollado por el Parque, este sistema despertaría sobre todo el interés de empresas automovilísticas internacionales y en Europa ya habría una treintena de túneles. «Euskadi no genera un uso compatible con él», han reconocido los responsables del Parque tras referirse a la posiblidad de utilizarlo en proyectos de empresas de autobuses o ferrocarriles como Irizar o Caf. Mercedes, por ejemplo, cuenta con un túnel propio en el Reino Unido.

El interior del túnel en el que una gran turbina distribuye viento de manera uniforme a velocidades de hasta 300 km por hora se encuentra «en buen estado», pero las que antaño fueran unas instalaciones punteras necesitan actualizarse. «Hay algunos desperfectos en la pintura especial de la que está revestido y es necesario actualizar el software de la zona de control para recopilar los datos del túnel de forma ordenada», ha señalado Márquez. Estas adaptaciones podrían costar 650.000 euros.

Sin ingresos

'Le Mans series races', 'Test Fr 2.0', 'WsbR Races'... Los cronogramas con planes de trabajo relacionados con la Fórmula 1 aún cuelgan en los despachos de Epsilon Euskadi, pero lo cierto es que, desde que el Parque adquiriera el edificio Marie Curie en 2014, apenas ha habido actividad en su interior. Una quincena de rodajes, entre ellos el de la película 'Órbita 9', aportaron 92.000 euros en ingresos. Su túnel de viento ha sido el escenario de las pruebas de un generador, un balón de la Liga, y el propio Alberto Contador se introdujo en él con su bicicleta para mejorar sus tiempos en las 'cronos'.

Los responsables del Parque aseguran que en estos momentos se trabaja con tres empresas «de ámbito internacional» interesadas en el inmueble para terminar con los gastos anuales y darle una segunda vida al edificio, pero han rehusado revelar sus nombres por motivos de confidencialidad. En la actualidad, el edificio Marie Curie estaría tasado en 23 millones de euros. «Las negociaciones podrían alargarse entre uno o dos años», ha añadido Epalza. Los 905.555 euros anuales que las administraciones deben abonar hasta 2031 –más otros 452.777,78 correspondientes a 2032- se sufragan entre el Gobierno vasco, la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria, las tres instituciones dueñas de la sociedad pública que sustenta el Parque.

 

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