Rincones 'green' de Vitoria al descubierto

Los rincones 'green' elegidos por EL CORREO/
Los rincones 'green' elegidos por EL CORREO

Mostramos una selección de las terrazas y jardines que nos han enseñado los lectores de elcorreo.com. En unos días publicaremos el ganador del sorteo de 150 euros del Centro de Jardinería Gorbeia

Itsaso Molinero
ITSASO MOLINERO

Vitoria presume de ser una ciudad 'green' con 30,8 kilómetros que conforman su anillo verde y más de 10 millones de metros cuadrados de parques y zonas verdes para andar, pedalear en bicicleta, observar la fauna y flora y hasta para dar un paseo a caballo. A cada habitante le corresponden 42. Pero en este cómputo no se incluyen esas terrazas y jardines ocultos entre las cuatro paredes de las viviendas particulares. Rincones verdes llenos de color ocultos para el resto de los vitorianos. EL CORREO ha querido mostrar estos espacios. Por eso, hace ya un mes invitó a los ciudadanos a mostrarlos. Aquí descubrimos los secretos de algunos de ellos, pero todos los participantes entrarán en el sorteo de un vale de 150 euros de Centro de Jardinería Gorbeia. En unos días, daremos a conocer el ganador.

En El Ensanche

Un oásis lleno de color

Sophe García tiene su rincón 'green' en el centro de Vitoria y siempre le ha gustado la floristería. Su afición empezó cuando instalaron una tienda de jardinería debajo de su casa. Para ella, perderse entre las flores es como una terapia. «Las flores me dan alegría». Admite que le ayudan a estar «cerca de la naturaleza en medio de la ciudad. No es lo mismo tener una casa en un pueblo con un gran jardín que tener un piso en la capital alavesa». Por eso, exprime al máximo un par de metros cuadrados en su balcón, «un lugar muy especial».

Si tiene que elegir, no podría decir cuál es su flor favorita. Eso sí, siente debilidad por las margaritas. «Lo que más me gusta es tener plantas con mucho color y mucha luz». Eso se puede ver en su terraza, un cuadro con los tonos naranjas, rosas y amarillos que dan las ortensias, kalanchoes o la alegría de la casa. Los toques violetas los aportan las camelias, calateas o las campanillas. También tiene cuatro tipos de plantas aromáticas: menta, tomillo, lavanda y madre luisa. Para cuidarlas, su consejo es hacerlo con cariño y disfrutar de ellas. «Las plantas tienen su ritmo y hay que respetarlo». Además, admite que «las flores nos hablan, te ayudan a conocer qué les gusta, las intuyes».

Su pasión crece con la ayuda de su cuñada y su suegra. A ellas también les encanta la jardinería y siempre se intercambian plantas de diferentes tipos. Con sus amigas lo ha intentado y, a pesar de que montar una terraza no les atraiga, «saben que de regalo van a tener una planta. Es el mejor regalo que se puede hacer».

Sophe García disfrutando de su rincón 'green' / Ainhoa Górriz

En el Casco Viejo

En un lugar histórico

El Casco Viejo esconde muchos secretos y este rincón que hemos descubierto es uno de ellos. Ahí se esconde el jardín que tiene Ana Isabel de Pablo en las murallas antiguas de la ciudad. No se ve desde fuera, pero sus paredes forman parte de un monumento histórico y emblemático.

Cuando se compró el piso, en 1993, tuvo que hacer una reforma en la que, asegura, «cambió todo por completo». Recuerda que cuando llegó «parecía un cementerio viejo, lleno de matas y basura que la gente había tirado». Con esta remodelación también empezó su afición por la jardinería que ya tenía olvidada desde que cuidaba plantas con su madre. Así ha conseguido un jardín en un segundo piso dividido en tres espacios en los que poder descansar o incluso reunirse con familiares y amigos. Nada más salir a la terraza se atraviesa un pequeño puente para llegar a una mesa grande. A un lado, unas escaleras llevan a las tres zonas: una de césped a la izquierda, una de piedras con una mesa, una sombrilla y un par de sillas en el medio y a la derecha, otra mesa con sillas.

En su jardín, el verde es protagonista, pero no faltan toques de color fucsias y rojos, sus favoritos. Y entre los diferentes tipos de flores se encuentran adelfas, camelias, calas, cornejos y claveles, pero a Ana Isabel las que más le gustan son los iris, los lirios y las rosas. También tiene varios árboles: avellanos, palmeras y acebos. Para plantarlos recibió ayuda de su familia y sus vecinos, con quienes también ha conseguido mantener limpia la muralla de la ciudad. Para ella, esto es un factor muy importante, tal y como es también conservar las piedras antiguas que salen cuando modifica el jardín. «Dejo que las cosas crezcan, me adapto al terreno. Queda clásico y me gusta más que lo moderno o lo drástico», dice Ana.

Como consejo, ella dice que lo importante es disfrutar. «Una vez se empieza todo va solo», admite Ana Isabel. Eso sí, requiere esfuerzo y dedicar tiempo a esta labor. «No hay mejor inspiración que ponerse y ver las posibilidades que tienes delante», confirma mientras cuenta que no necesita de revistas o de personas que le den ideas. Otro de los secretos que guarda Ana es plantar las flores en su jardín en función a su disponibilidad. Así, las que necesitan más cuidados las pone cuando ella está más libre y las que menos esfuerzo requieren, cuando está muy atareada.

Detalles del jardín de Ana Isabel de Pablo / Rafa Gutiérrez

En el Batán

Los geranios protagonistas

Elsa Lascaray es otra vitoriana enamorada de las plantas, sobre todo de los geranios. Su afición comenzó hace más de 20 años gracias a su tío y su hermano con quienes se intercambia flores, trucos para cuidarlas y fotos de cómo se encuentran sus espacios más 'green'. Admite que tienen más maña que ella en el tema de la jardinería, pero eso no le desanima. A la que sí anima ella para compartir afición es a su suegra. «Le he comprado tiestos para que ponga geranios de los mismos colores», dice Elsa.

Elsa tiene una pequeña terraza en su piso a la que sale todos los días para disfrutar de las flores y de su cuidado. Tiene un sofá y una mesa pequeña con algo de decoración, pero no tiene más accesorios ya que su pasión por los geranios es la protagonista. Excepto un pequeño tiesto de bacopas blancas y una enredadera que recorre toda la barandilla que tiene en su balcón, el resto son geranios rojos y fucsias. Tiene tantos porque le parece una flor «maravillosa que sale sola y florece montón». Lo que no se verá nunca en su terraza son geranios blancos. Son un color que no le gusta y tiene que ver con su mantenimiento ya que asegura que «se estropean enseguida».

Se ven con unos colores tan vivos por su gran secreto: los corta en noviembre para que puedan florecer en primavera y mantenerlos durante el verano. Otro de los consejos que da para poder cuidar estas flores es «estar siempre pendiente y cuidarlas mucho». Elsa admite que sale todos los días a la terraza para disfrutar y de paso, mirar a ver si hay alguna de las plantas que necesita algún arreglo. Es algo que «relaja y entretiene», cuenta con una sonrisa de oreja a oreja.De hecho, la tiene tan cuidada que para las amigas de Elsa es «monísima».

Pero, aunque esté muy contenta con el resultado de su balcón, su sueño es poder tener un jardín en el que además de geranios pueda plantar hortensias. «Sería feliz con un jardín», asegura ella contando que, además, lo utilizaría para hacer comidas y cenas, ya que en este el espacio no se lo permite.

Elsa Lascaray y su terraza llena de geranios / Ainhoa Górriz

En Zabalgana

La naturaleza a tus pies

Roberto Gutiérrez tiene su rincón 'green' en Zabalgana, un barrio nuevo y con grandes zonas que poder disfrutar de la naturaleza. De hecho, le gustan tanto que su terraza es «una extensión del parque». Sobre todo, por el césped artificial que cubre todo el suelo. Lo compró del estilo más natural posible porque le gusta ir descalzo y pensar que está «sintiendo la naturaleza». Para él esto es algo muy importante, ya que su afición la ha heredado de su propia ciudad, que «ha educado a los vitorianos de una manera muy ecológica».

Siendo fiel a esa propuesta ecológica su alargada pequeña terraza tiene todo tipo de flores. Tanto en las barandillas, como en una estantería que construyó él mismo, lucen hortensias, buganvilias, dos pinos, geranios, enredaderas, mini kalanchoes y rosas. Estas plantas son las que aportan colores como el rojo, fucsia y violeta. No se quedan fuera las que son aromáticas o que las que se usan en la cocina como el perejil, el cilantro y la hierbabuena. Y en este espacio también hay lugar para el arte y referencias a otras culturas. Hay máscaras venecianas, un buda, que en realidad es una fuente, lámparas árabes y su gran tesoro, la hamaca. Esto último es tan importante para él que «si volviera a empezar lo primero que haría sería colgarla».

Asegura que su balcón le relaja, sobre todo cuando se sienta en el sofá y puede verlo desde la ventana o cuando sale por las mañanas y se sienta para disfrutar de su café. Si Roberto la disfruta tanto no extraña que sus amigos tomen nota. «Me dicen que está muy bien aprovechada y cogen ideas para sus propias terrazas», admite.

El balcon decorado de Roberto Gutiérrez / Jesús Andrade