Javier Alkorta y Ruiz Corral, una pareja con muchas tablas

Javier Alkorta, 'Txortas', y Ruiz Corral posan sonrientes con el galardón de agosto. /Igor Aizpuru
Javier Alkorta, 'Txortas', y Ruiz Corral posan sonrientes con el galardón de agosto. / Igor Aizpuru

El teatro alavés sería otra cosa sin ellos. EL CORREO premia a Javier Alkorta, director del Festival de Araia, y a Carmen Ruiz Corral, del TAE

Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

Desde hace 40 años, los cursos del Taller de Artes Escénicas (TAE) son el primer empujón para subir al escenario. Y desde hace 25, el Festival de Teatro de Humor de Araia sofoca las risas en el mes de agosto. Carmen Ruiz Corral, directora del TAE y Javier Alkorta, 'Txortas', organizador de la cita veraniega, han trabajado indistintamente en un lado y en otro. No es difícil imaginarlos subiendo el telón juntos. EL CORREO quiere reconocer su labor como impulsores del teatro en la provincia con el premio 'Alavés del Mes' correspondiente a agosto. Este galardón distingue a ciudadanos que destacan por su especial aportación a la sociedad, en este caso, en el ámbito de la cultura.

El dúo es también responsable de la compañía Porpol. Con estos tres frentes abiertos -la formación, la producción de espectáculos y la actuación- lidian durante casi medio siglo. No recuerdan el momento en el que se despertó en ellos la curiosidad por el mundo del espectáculo. Pero su inquietud creativa se identifica hasta en el tono de voz apasionado. En sus inicios, la actriz Ruiz Corral tuvo que compaginar -por recomendación familiar- la interpretación con la carrera de funcionaria. Eran otros tiempos. Decir «quiero ser actriz» estaba por lo general mal visto en casa. Iba a Tabacalera por la mañana y ensayaba sobre las tablas por la tarde. El trabajo de oficina era tranquilo, pero ella quería dedicarse al mundo de los escenarios. Bajo su dirección en el TAE, en Reyes Católicos, han pasado intérpretes como Pilar Ruiz, reconocida con el Premio de actriz revelación de la Unión de Actores por 'El zoo de cristal', o Markos Marín, actor de series como 'El ministerio del tiempo'. También Iñaki Rikarte, Premio Max al mejor espectáculo de Teatro por 'Solitudes'.

El mayor orgullo de la pareja profesional es que al cruzar esas puertas hay quienes han entendido la interpretación como una forma de buscarse la vida que va más allá de meterse en la piel del otro. El Taller de Artes Escénicas empezó con alrededor de 20 alumnos; antes de la crisis se alcanzaron casi 500 matriculaciones y para este curso ronda los 300 inscritos entre las diferentes modalidades (desde los talleres destinados a bebés a la formación de profesionales). Como profesores y conferenciantes han pasado por la escuela figuras de la talla de Fernando Arrabal, Kiti Mánver, Albert Boadella, Gabino Diego o Ramón Barea. «Nosotros no hacemos actores. El objetivo es potenciar la creatividad de los alumnos», reivindica Ruiz Corral. Tienen claro que las Humanidades no se rigen por el cortoplacismo ni por los ajetreados ritmos de producción de una fábrica.

En el TAE dieron sus primeros pasos intérpretes de la talla de Iñaki Rikarte o Pilar Ruiz

'Txortas' recuerda su primer papel sobre un escenario: un arlequín que acababa ahorcado. Hacía teatro junto a un grupo de amigos en Araia, donde entonces vivía. Contrasta ese personaje de su debut amateur con la viveza y el recorrido del Festival de Humor que él mismo impulsó en el pueblo y en el que Ruiz Corral cumple funciones administrativas. Este año se han celebrado las bodas de plata con Faemino y Cansado como principal reclamo. «Fue una locura la rapidez con la que se agotaron las entradas», reconoce 'Txortas', director de una cita que en su primera edición contó con un presupuesto irrisorio y un imprevisto indeseado. «Arrancó con unos 20 agujeros en el suelo», sonríen ahora al recordarlo. La empresa que instaló una carpa en el frontón, frente a la iglesia, agrietó el suelo de la pista clavando unas picas de hierro en el hormigón. «Destrozó el suelo del frontón y eso era tocar fibras muy sensibles», narra el organizador. «No estamos hablando de cualquier cosa. Peor que eso hubiera sido tirar la iglesia», bromea. Afortunadamente, aquello se resolvió. En la actualidad se celebra en el polideportivo Arrazpi Berri y más de 5.000 espectadores acuden religiosamente cada agosto a Araia para aflojar una carcajada.

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