El Gobierno vasco limita los conciertos en bares a 12 anuales, la mitad que ahora

Un establecimiento hostelero de Vitoria acoge un concierto. /Igor Martín
Un establecimiento hostelero de Vitoria acoge un concierto. / Igor Martín

La nueva normativa de espectáculos rebaja el máximo de 24 al año que propuso el Ayuntamiento de Vitoria en 2018 a los locales hosteleros

María Rego
MARÍA REGO

La polémica está servida en los bares. El primer reglamento de espectáculos públicos y actividades recreativas aprobado -esta misma semana- por el Gobierno vasco, y que complementa la ley existente desde 2015, limita las actuaciones en locales hosteleros sin licencia para ello a 12 anuales, con la restricción añadida de que no organicen más de un par cada mes. La limitación fijada en la normativa que entrará en vigor en abril rebaja la cifra que barajó el Ayuntamiento de Vitoria en 2018, cuando propuso un máximo de 24 conciertos al año, y que ya entonces despertó el debate entre la hostelería, los músicos y los promotores culturales de la ciudad.

La decisión del Ejecutivo autónomo, pendiente de su publicación en el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) en los próximos días, reabre ahora esa discusión, sobre todo, en bares y cafeterías, que habían decidido unirse a un circuito de actuaciones cada vez más extenso -y no sólo cerrado ya a las salas de conciertos o los festivales- en la capital alavesa. «La crisis golpeó al sector cultural y, a raíz de ello, surgieron iniciativas en locales hosteleros para ofrecer algo diferente. Se trataba de dar respuesta a una necesidad», sostiene Iñaki Landa, miembro de la asociación cultural Orbain, que hace un año se situó entre las voces más críticas con la propuesta municipal de fijar en 24 los espectáculos anuales en estos establecimientos. Ahora, con esa cifra rebajada a la mitad, su respuesta es clara: «Es una pena, estamos 'shockeados' desde que hemos conocido la normativa».

Programación cerrada

El documento desarrollado por el Gobierno vasco no regula sólo las actuaciones en bares sino que, apuntan desde el Departamento municipal de Medio Ambiente y Espacio Público, «da una vuelta» a la organización de espectáculos en Euskadi en diversos aspectos, desde los estudios que deben tener los porteros de las salas a la prohibición de que se fijen precios diferentes en función del sexo del cliente. Los técnicos municipales «analizan» ya el contenido de este texto que roza el centenar de páginas y que es de obligado cumplimiento para todos los consistorios vascos. También será obligatorio que los establecimientos que quieran programar una actuación avisen, al menos, diez días antes de su celebración e incluyan en la comunicación, por ejemplo, una declaración de que el 'show' previsto no va a alterar el aforo o el régimen horario permitidos ni tampoco las propias instalaciones.

En su contexto

2015
es el año en que el Parlamento vasco aprobó la Ley de espectáculos públicos y actividades recreativas. El pasado martes salió adelante el reglamento del Ejecutivo autónomo que la complementa y permite su desarrollo.
90
decibelios será el límite de emisión en los espectáculos que acojan los locales. El reglamento del Gobierno vasco establece asimismo que estas actividades se deberán desarrollar «exclusivamente» en su interior y con «sus puertas cerradas» .
10 días de antelación
tendrán los establecimientos sin licencia para actuaciones, como bares o cafeterías, para avisar al Ayuntamiento del concierto programado. Además, deberán comprometerse a que la actividad no varíe su aforo, régimen horario o instalaciones habituales.

Landa advierte de que el nuevo reglamento comenzará a funcionar cuando hay locales con la programación ya cerrada para varios meses y se pregunta si sólo condicionará la celebración de conciertos o también de otras actuaciones, como monólogos o sesiones de DJs. En cualquier caso, se trata, a su juicio, de un paso atrás tanto para los bares, que se llenaban con clientes atraídos por ese 'extra' musical, como para los artistas pues «hay muchos grupos noveles que encontraban en ellos su primer escenario». «No sé a qué lógica responde esta normativa porque no existía ningún problema con este tema. ¿Qué queremos tener, barrios más tristes?», reflexiona desde una asociación que ronda los ochenta socios.

«No había un problema con los conciertos y esta decisión daña al tejido cultural y a la hostelería» Iñaki Landa, Asociación cultural Orbain

El Ayuntamiento vitoriano ya abogó hace unos meses por ordenar estas actividades a través de una comunicación a los hosteleros no exenta de polémica -hubo incluso una manifestación en su contra- con el fin de conjugar los propios intereses de este sector y el descanso vecinal. Aquella circular, eso sí, recuerdan desde el área de Espacio Público que lidera el jeltzale Iñaki Prusilla, se limitaba en su mayor parte a recoger lo que decía la ley vasca de 2015 aunque quedó en 'stand by' a la espera de que el Ejecutivo autónomo redactara el documento que ahora se acaba de aprobar. Entonces ya se plantearon problemas como la falta de insonorización en algunos bares y la necesidad de dar una respuesta a la proliferación de locales sin licencia que acogían conciertos.

Los técnicos analizan ya una normativa que «da la vuelta» a los espectáculos en numerosos aspectos Ayuntamiento de Vitoria, Departamento de Espacio Público