La Fiscalía rebaja a 15 meses de prisión y la retirada de carné los cargos contra el director de Mercedes

Emilio Titos y su hijo, en el banquillo de los acusados./Blanca Castillo
Emilio Titos y su hijo, en el banquillo de los acusados. / Blanca Castillo

Titos y su hijo niegan haber sacado de la carretera a otro vehículo y hablan de «chantaje». La víctima sugiere que fue el vástago «al perder el control del coche y derrapar»

David González
DAVID GONZÁLEZ

Fue un supuesto derrape de un deportivo amarillo -conducido por Emilio Titos, director de la planta vitoriana de Mercedes, o por su hijo- lo que provocó el frenazo, y posterior salida de calzada, de otro coche. El presunto accidente ocurrió el 23 de septiembre de 2016 en el puerto de Herrera, sentido Vitoria. Así lo ha sugerido en el Juzgado de lo Penal número 2 el único ocupante de ese turismo, un Ford Mondeo alquilado que acabó «siniestro total».

Pero no ha quedado claro tras su declaración quién llevaba el volante. El denunciante sugirió que el hijo del directivo. ¿Por qué? Porque, según ha declarado este hombre, «un hombre mayor y con pelo tupido» le pasó primero con otro deportivo sin mayores complicaciones. Sí apreció una «velocidad impresionante» en ambos vehículos. Uno amarillo y el otro, el que abría paso, negro.

Esta versión ha chocado con las ofrecidas por el director de la mayor fábrica del País Vasco y por su vástago. Negaron cualquier maniobra irregular. «Cumplimos siempre la normativa». Además, según sus palabras, el conductor del deportivo amarillo era el propio Titos, no su hijo. La víctima, sin embargo, le situó en el primer turismo que le sobrepasó.

Acusación particular, inalterable

Quizá por estos interrogantes, el juicio a Titos y a su hijo, desarrollado esta mañana de lunes en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vitoria, se cerró con novedades en las peticiones de condena. La Fiscalía rebajó su propuesta de castigo a quince meses de prisión (que en la práctica se reduciría a una multa) y la retirada del carné por espacio de tres años y medio.

La acusación particular, por su parte, se mantuvo inalterable. Dos años para cada uno. Y las defensas solicitaron la absolución «por la falta de pruebas».

Padre e hijo relataron, casi con las mismas palabras, que aquella tarde de septiembre cogieron dos turismos de alta gama de la fábrica vitoriana, que al día siguiente iban a exhibirse. Dieron «un paseo» con ellos que les llevó hasta Rioja Alavesa. Uno tiene 600 caballos y el otro, 500. Acordaron quién fue en cada coche. También el orden en que circular. Negaron cualquier adelantamiento irregular.

¿Y la denuncia? El propio Titos insinuó un intento de «chantaje» por parte del denunciante, que tardó cinco meses en presentar cargos, y que le envió dos correos electrónicos. Según este hombre, la intención fue otra; «quería empatizar».

Emilio Titos, en primer plano.
Emilio Titos, en primer plano. / B. C.

Los dos ertzainas que asistieron al conductor siniestrado explicaron que no apreciaron «marcas de frenazos» ni de «derrapes» en la curva de la A-2124 donde se produjo la salida de calzada.

Sin embargo, otra conductora, que venía de trabajar en Rioja Alavesa y asistió al accidentado, sí explicó que vio a ambos deportivos a gran velocidad. «Iban muy juntos y muy rápido. Me dio la sensación de que era una carrera. Ami me adelantaron en una curva».

La sentencia del Juzgado de lo Penal número 2 se espera para dentro de unas semanas.