«Me he sentido en peligro, sus intenciones no eran buenas»

Elena Loyo durante el Campeonato Europeo de Atletismo de 2018./Christian Bruna
Elena Loyo durante el Campeonato Europeo de Atletismo de 2018. / Christian Bruna

La atleta alavesa Elena Loyo denuncia que ayer fue «perseguida» por un coche del que se zafó «de milagro» mientras entrenaba cerca de Murgia

Alfonso Azkorreta
ALFONSO AZKORRETA

Elena Loyo aún estaba sobrecogida este sábado por la noche cuando recordaba en conversación con EL CORREO el episodio vivido durante la mañana. Un «individuo, por llamarlo de alguna forma» le persiguió de forma «insistente» en un Seat León azul durante varios minutos –difícil precisar cuántos– cuando se entrenaba por las carreteras y caminos que bien conoce en la zona de Murgia. La atleta alavesa, medalla de bronce por equipos en el Europeo de Maratón, describió que se sintió «en peligro», «muy preocupada», porque «me consta que sus intenciones no eran buenas». Tras un macabro juego del gato y el ratón, la fondista logró perder de vista a su perseguidor. El «tremendo alivio» momentáneo no impidió que Elena tardase en encajar lo ocurrido y viviese una jornada realmente inquieta. «Ahora estoy más tranquila, tratando de asimilarlo, pero he pasado un rato malo, aún me tiemblan las piernas».

Elena Loyo es una persona que tira más a la introversión que a la expansividad y tal vez por esa reserva tardó casi todo el día en hacer público el episodio en su cuenta de Facebook, ya por la tarde. «Chicas, muy importante!!! Esta mañana entrenando en la zona de Murgia he sido perseguida por un vehículo del que he logrado zafarme casi de milagro. Por favor, no quiero que nadie pase ese mal trago o incluso algo peor, porque me consta que sus intenciones no eran buenas», reza el texto subido a la red social.

«No me gusta salir a los medios públicos de esta manera, haciendo esta denuncia... Supongo que ya es inevitable. Pero me preocupa que les pase a otras chicas, que no puedan evitarlo». Elena señala que «yo me he salvado por poco, porque corro, conozco la zona, he tenido suerte... Pero no quiero que les pase a otras, quiero advertirles».

Traducir la angustia

A la hora de cerrar esta edición, Elena Loyo no había presentado una denuncia formal de los hechos ante la Policía. Dudó en hacerlo durante todo el día, aunque sí notifico el suceso a la Ertzaintza y habló de lo ocurrido con unos agentes. Es posible que hoy o estos días se decida a dar el paso. Pero es que esa perspectiva jurídico-legal de lo vivido el sábado le come el ánimo. «Siento frustración porque no sé a dónde podría llegar una denuncia así. Yo he salido sin un rasguño, no puedo demostrar ningún daño físico. No estoy sangrando... No sé cómo se puede traducir en una pena lo que puedan hacerle al individuo ese si la Policía le atrapa... No sé cómo se puede traducir esa angustia que he sentido. Porque las mujeres en esto llevamos las de perder».

Loyo se muestra consciente de que las mujeres parece que están obligadas a demostrar un daño físico ante episodios de acoso o agresión sexual. «Parece que si no te presentas con sangre en la cara no es importante o será muy difícil de demostrar. Eso me genera mucha frustración y me preocupa por todas las mujeres que hayan podido sufrir algo así». La atleta dice que siempre ha sido una persona «muy confiada. Ahora... buf, todavía estoy pasando el trago».

Una atleta tardía y en constante crecimiento que brilla en el fondo

Elena Loyo (11-01-1983, Amezaga-Zuia) es un caso singular en el mundo del atletismo. Una atleta tardía, que a sus 35 años vive un momento espectacular de forma que la ha llevado a completar su mejor temporada. Porque la fondista alavesa –compite con el BM Bilbao– no tomó contacto de forma regular con su actual deporte hasta que a los 27 años comenzó a competir en pruebas populares. Y como vio que no se le daba nada mal, perseveró y decidió que había llegado el momento de apostar. Decidió entrenar con Martín Fiz, que pronto vio el potencial que tenía Elena Loyo.

Temporada a temporada la atleta alavesa fue mejorando, pero ha sido en este 2018, con 35 años, cuando ha llegado a la élite nacional. En marzo llegó su debut internacional, al formar parte del equipo español en el Mundial de medio maratón de Valencia. Fue la 55ª, segunda española, y ese trabajo la llevó a apostar un mes después por el maratón. En Milán llegó su gran momento, al romper el récord de Euskadi de la distancia en poder de María Luisa Irizar desde hace 27 años. Además, sus 2.33.19 le dieron el pasaporte para el Europeo de Berlín, un premio al que sumó un bronce en los Juegos del Mediterráneo.

En la cita continental, Loyo logró subir al podio gracias al bronce por equipos que logró España.

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